Capítulo 10. Ambedo.

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10 de diciembre del 2144.

¿Cuánto tiempo va a doler aquello que llevas arrastrando dentro tanto tiempo?

Nunca había entendido la importancia del tiempo, hasta que llegue tarde, con ese último abrazo, el último beso o siquiera una palabra, me tarde demasiado y tú ya no estabas, habías volado con el viento, fue un instante en donde una ráfaga golpeó con fuerza y solo le basto una milesima de segundo para arrebatarte, aún me quedaron preguntas por hacer, cariño para darte, cosas que decirte, aún no lo entiendo, cómo es que te fuiste sin siquiera un último te amo, pero así es el tiempo, al igual que la arena que se escurre por las manos no importa que tanto la aprietes intentando que no se te escape, está se vacía con más fuerza dejando pequeñas pizcas de aquello que querías mantener en tu puño con fuerza, no le importa esperarte, el arrasa con todo en solo segundos mientras nos quedamos viendo como idiotas sin decir nada solo lamentando no tener más tiempo o no haber disfrutado el que teníamos.

Luz lunar golpeaba mi rostro de secas lágrimas, era verano pero el día se había vuelto frío, mi cuerpo tembloroso y abrumado por ráfagas gélidas era golpeado, congelando mis lágrimas, haciendo de hielo mi corazón y enfriándome en silencio.

Nadie sabe lo que se sentía caminar por una calle tan fría, miradas vacías que señalaban como si nada, sonrisas falsas y agrietadas, baje la guardia y golpe entro de llenó, me quedé solo en el terreno bailando con mi sombra, recordando cosas, momentos en qué quizá podría haber actuado diferente, solo he sido un puto imbécil, un niñato inmaduro e insensato, aún recuerdo en la memoria, tu sonrisa tan notoria, siempre intentando estar alegre, pero se te iba la vida y no lo sabía, no quise darme cuenta, el cáncer te consumía, tus viajes de diversión solo eran fantasía, la quimioterapia te mantenía, ocultabas tu dolor así como muchas otras cosas, quizá no quise darme cuenta, quizá no querías que me diera cuenta, fuiste egoísta, pensabas quizá que así me salvaría, que no sufriría, que sería fuerte.

Realmente pensabas que eso era verdad, Elidha, el niño fuerte que no lloraba en soledad, sabes que todo va mal, todo se desmorona, ni siquiera sé nada de mi novia, te preguntarás ¿dónde está ella?.

Quizá con otra persona, he sido un juguete al cual abandonan, no lo sé.

Tú fuiste egoísta, te fuiste y no pude decirte lo mucho que me importabas, lo mucho que te amaba y cuánto te voy a extrañar, abrígate, no tengas frío, ese cajón parece un poco chico, no tendrás espacio, quizá busco motivos, excusas para no verte bajo tierra, enterrada en soledad sobre un suelo frío, te podrías congelar.

Me preguntas ¿por qué no lloro? No lo sé, no lo siento ya no tengo sentimientos, quizá tú ausencia y la de ella eran un choque bastante fuerte, cerré los ojos y las luces se apagaron, los abrí de apoco y ahí seguía la oscuridad, no había nada claro.

Me alejé del cajón de la abuela, la dejaba descansar, ya había mantenido una larga charla con ella y dicho las palabras que quería hacer notar.

Me senté en una silla mi cabeza estaba ida, no escuchaba el alrededor, el dolor era una prisión y yo gritaba por salir de mi celda, me replantee, preguntando dónde se iba el tiempo, cuánto valor tenía y como lo dejamos escapar, supongo que aún soy un niño para entender los golpes que te da la vida, encontrábamos felicidad en cosas materiales y solo éramos pobres por dentro, dejamos ir los momentos corriendo siempre hacia el mismo lado.

La lluvia comenzaba a golpear sobre el tejado, el cielo también despedía con lágrimas a la abuela,

Quisiera tener más tiempo para poder abrazarla, comer otra vez su comida pero solo era un cuerpo rígido dentro de un cajón, me quedaron muchas cosas por decirle, momentos que vivir junto a ella, quisiera haber dedicado más tiempo, quizá yo pensaba que podría ser inmortal, que la abuela siempre estaría para mí pero cada vez se hacía más vieja y el cáncer la consumía en silenció, ante un yo ignorante que no prestaba atención a los mensajes que daba su cuerpo.

La verdad detras de sus ojosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora