Lo que restó de clase se lo pasó igual, mirándome. El nerviosismo se apoderaba de mis sentidos, dejándome aturdida. Cada paso que daba a mi lado, cada mirada o el "señorita Maximoff, sus cortes están irregulares", estaban volviéndome loca. Creo que este es su plan macabro para hacer quedarme después de clases, ella era la que se preocupaba demasiado con todo esto de que nos descubran, pero en estos momentos no está siendo para nada precavida. No hay manera de que nadie no sospeche de su insistencia conmigo, o con toda la atención que me está prestando, no hay ni una posibilidad en cinco millones.
— ¿Te tiraste a la chef? -comencé a sudar frío en la espalda, las piernas me cedían y solo quería salir corriendo- Es como si en este salón de clases no existiera nadie más.
— Yelena -aclaré mi voz, había salido con un tono de culpabilidad, al menos así lo percibí yo- No digas tonterías -bajé el tono de voz cuando nóte algunos compañeros observándonos- Estos tontos se creerán que es cierto, ¡Y eso no es verdad! -sonreí a una compañera la cual ya me miraba con cara de odio.
— Era una jodida broma -tiró las cascaras de sus verduras al envase de desperdicios- pero con ese nerviosismo pienso que es mentira -hizo una mueca, su boca estaba torcida de tanto aguantarse las ganas de reír, empujé su brazo con el mío.
— Señorita Maximoff, señorita Belova. Cuidado con el juego, tienen armas en sus manos. Es momento de estar recogiendo, la clase esta por acabar.
Yelena hizo una mueca, pero continuó con sus trabajos de limpieza, mientras que yo continuaba con el mío. ¿Belova? Es imposible, claramente escuché que son hermanas. Además, tiene un acento diferente, claramente ruso o algo así. ¿Se habrá cambiado el apellido para que no pudieran identificar que son hermanas? Eso es absurdo, pero puedo entenderlo, no es lo mismo, sería horrible que lo demás sintieran que Natasha tiene preferencias porque es su hermana. La verdad hasta yo lo pensaría, pero es lo mismo que pensarían si supieran que en una noche nos acostamos, sin saber que semanas después resultaría que es mi profesora. Poco después, todo el mundo tenía sus espacios limpios y preparados para el siguiente día, acomodaba mis utensilios dentro del bolso.
— Quiero recordarles el trabajo de parejas que tienen que entregar este viernes, sus parejas serán sus compañeros de mesa -pasó a mi lado, recostando su mano cerca de mi mochila de utensilios, disimuladamente dejó un papel debajo- Si todo el mundo completa su trabajo para el viernes, podemos hacer algo divertido. ¿Tal vez enseñarles a hacer pizza? -Todos comenzaron hablar y ella continuó caminando— ¡Nos vemos mañana!
— ¿Hacemos el trabajo en mi casa? -Ofrecí de manera inmediata, sabía que para ella era un poco complicado que yo fuera a su casa, ahí debía vivir Natasha, y eso no era muy buena idea- Puede ser hoy, entre más rápido terminemos mejor.
— Me parece perfecto -su rostro mostraba alivio-¿Sushi para cenar? -Solo asentí y ella tomó sus cosas marchándose. Ajusté la mochila a mi espalda y tomé mi mochila de utensilios, el pequeño papel seguía ahí. Miré a todos lados, pero solo quedaban mis compañeros de algunas mesas más adelante. Abrí el papel perfectamente doblado.
¿Nos vemos en tu casa hoy?
Un cosquilleo recorrió mi cuerpo, no he tenido oportunidad de hablar con ella nuevamente y mucho menos de verla. Aún quiero saber de que va todo esto, y si es lo correcto continuar con esta locura. Alcé la mirada para encontrarme con la de ella, me miraba fijamente, solo sonreí asintiendo levemente, no podía esperar para poder besar sus labios nuevamente.
Salí del salón de clases directo a mi apartamento, tenía que llegar para darme una ducha rápida. Sabía que Natasha estaría aquí en cualquier momento. Aún no había logrado secarme el cabello por completo cuando el timbre sonó, salí corriendo para abrirle la puerta principal, abrí la puerta de mi apartamento esperándola de puntitas, poco después la vi desabotonándose la filipina quedándose en un tank top blanco y sus pantalones negros. Halé de su mano pegándola a mi cuerpo, rodeó mi cintura con sus brazos y besaba mis mejillas sin parar. Cerré la puerta con el pie, pegué su cuerpo a la puerta mientras besaba su cuello.
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LA CHEF Y YO
Fanfic- Wanda -intentó tomar mi mano, pero me zafé de su agarre. - Chef Romanoff -subí al tren sin mirarla, hasta que busqué un asiento. Enterré mi rostro en la palma de mis manos intentando ocultar las lágrimas que inevitablemente salieron sin ser llamad...
