Choqué contra la puerta de entrada mientras nos besamos incontrolablemente. Esto debía ser obsceno, besarnos así frente a media calle. Abrí la puerta como pude, mientras le quitaba su abrigo, lo dejé tirado frente a la mesa de la entrada, espero nadie se lo lleve. Al llegar a la puerta del apartamento, moví mis dedos abriéndola. No tenía tiempo para abrirla, no podía despegarme ni un segundo de sus labios carnosos y delicados, que me llevaban con cada beso a querer repetirlo todo una y otra vez.
— ¿Cómo abriste la puerta? -besó mi cuello mientras tiraba mi bolso a una esquina.
— No es importante ahora -tomé su rostro en mis manos, sonriéndole.
Volví a besarla con más ímpetu. Lo único que quería en estos momentos era quitar su ropa de solo mover mis dedos, pero eso sería imposible y mucha exposición, además, mucho movimiento tendrían en algunos minutos, necesitaba reposarlos. El pensamiento más imprevisto se enroscó en mi cabeza, esta es la primera vez que hago esto. Y con esto me refiero a.. ¡ESO!. Comencé a sentir las gotas de sudor posarse en mi frente y encima de mi labio superior. Por alguna razón, me sucede, y a veces es muy incómodo pero no dejé que los pensamientos intrusivos acabaran con mi decisión de continuar con lo que ya había comenzado.
Llegamos a mi habitación, lancé mis zapatos a un lado, mis manos recorrían su piel desnuda debajo de su camisa. La desesperación creció en ella, pegó mi cuerpo contra la pared, haciendo presión con su cuerpo, para aumentar el roce, sujetó mis manos a ambos lados y con delicadeza dejaba besos regados en mi cuello y en el pequeño pedazo de piel desnuda que dejaba ver mi camisa blanca. Logré apartar una de mis manos, mis dedos inmediatamente acariciaban la parte trasera de su cabeza, su cabello levemente despeinado, entrelazado entre mis dedos, me sentía en el mismo cielo. Enredó mi cintura en sus brazos, levantándome y colocando mis pies en su cintura. Lentamente caminó hacia la cama sin dejar de besarnos. Cuanto desearía hacer solo un pequeño hechizo para estar envueltas en la cama sin ropa y devorándonos sin control, pero de mi mente no sale el único pensamiento latente de que esto es solo cosa de una vez y que en la mañana quizás no nos volvamos a ver.
— ¿Wanda? -tenía sus labios levemente hinchados, su cabello totalmente hecho un desastre, pero se veía jodidamente irresistible.
— Disculpa -apoyé mi mentón en su hombro, pero luego de unos segundos comencé a dejar besos húmedos en su cuello.
Ella se tumbó en la cama, aún conmigo entre sus brazos, acomodó mi cabello detrás de la oreja mientras analizaba cada centímetro de mi rostro, pasó su pulgar levemente por mis labios, dejé varios besos en el, mientras ella me observaba. Poco a poco se fue acercando a mi rostro para volver a besarnos, no pude contenerme y moví un poco mis dedos deshaciéndome de mi camisa, luego de un rato me di por convencida que ella no se había dado cuenta de lo acababa de suceder. Así que segundos después estábamos envueltas en las sabanas, sin ninguna pieza de ropa, pero no habíamos hecho nada más que besarnos.
— Nunca he conocido a alguien como tú -pasaba su dedo indice encima de mi mejilla.
— No sé si eso es bueno o malo -reí por la nariz, mientras acariciaba la parte de su pecho desnuda que no estaba siendo tapada por la sabana.
— Creo que es muy bueno -de inmediato giró quedando encima de mí- No todo el mundo es igual de sutil cuando conoce a -miró hacia abajo, donde su miembro estaba levemente erecto debido al roce que existía entre nosotras.
— Acepto el paquete completo -reí levemente, mientras posaba mis manos en su pecho desnudo- Y mucho más si es un paquetote -sus mejillas se llenaron de aire tratando de no reír, lo cual le fue imposible aguantarse.
Luego de un pequeño rato de reírnos, las risas cesaron. Nuestros labios se juntaron, su saliva caliente recorría mi boca de manera posesiva y yo me dejaba llevar sin ningún problema. El consentimiento era mutuo, estábamos tan conectadas que no hubo necesidad de preguntar si estábamos listas para dar el siguiente paso. Sentí su carne llenarme, encajamos perfectamente, era ella la pieza que faltaba en mi vida. Se movía lentamente contra mi pelvis llenando la habitación de ruidos húmedos y continuos. Acerqué su pecho al mio, mordí el lóbulo de su oreja y luego dejé besos por su cuello. Al parecer, esto la llevó al tope, comenzó a dar embestidas más fuertes, más profundas, mis senos brincaban cerca de su pecho, mis uñas clavadas en su espalda creando rasguños rojizos en su piel pálida. Apreté su trasero, empujándola más en mí, las dos hacíamos movimientos erráticos y desbocados.
— Joder -gemí mientras se movía dentro de mí.
— Wanda -su voz estaba más gruesa de lo normal, al escuchar mi nombre salir de esa manera me dejé correr, segundos después abruptamente salió de mí echando todos sus fluidos en mi abdomen.
— Lo siento -se puso de pie buscando algo con que limpiar, terminó pasando su camisa en mi abdomen con una expresión de horror y vergüenza.
— Los pañuelos están aquí -señalé la mesa de noche mientras tomaba uno enseñándoselo.
— ¡Oh! -tomó el pañuelo riendo y asintiendo mientras miraba su camisa decepcionada de ella misma.
— Puedo lavar tu ropa -tiré su camisa a un lado y junté nuestros labios, lista para continuar con lo que sería nuestra segunda ronda.
Estaba completamente desnuda, sentía el frió de la mañana acariciar mi espalda desnuda y una sonrisa de niña traviesa se dibujó en mi rostro. Estiré mi mano en busca de su cuerpo desnudo y cálido, pero solo encontré la cama vacía. Me giré de manera rápida, buscando señales de que seguía aquí, pero su ropa no estaba en el suelo, solo la camisa sucia, y mi camisa había sido confiscada por la rubia más sexy de todas. Me lancé nuevamente a la cama, aún fantaseando con todo lo qué pasó anoche, y lo que pudiera seguir pasando si dejara mi sueño de que esto es cosa de una sola noche. Me puse de pie para poder tomar una ducha y encontré una pequeña nota en la mesa de noche.
«Gracias desconocida, espero verte pronto»
Una sonrisa traviesa apareció mientras mordía mi labio inferior, pegué la pequeña nota cerca de mi tablero de recordatorios, mientras me daba una rica ducha de agua caliente. Al salir, podía recoger mi habitación como una persona normal, pero estaba muy feliz como para agobiarme con quehaceres de gente mortal. Así que con un movimiento de mis dedos, la cama quedó recogida y tendida. La ropa voló a la lavadora y yo quedé vestida para afrontar mi día con una sonrisa. Todo marchaba bien hasta que recordé que la universidad comenzaba en unos dos días, yo y mi desespero de salir rápido de todo, tomé las clases que empezaban en pleno verano para terminar antes el curso. Estaba contra el reloj, podía ir y comprar todo lo que me hacía falta o ordenarlo por internet con entrega de un día a otro. Decidí que nada podía afectar la felicidad que sentía en estos momentos. Así que ordené todo por la página de la universidad y compré una mochila por si necesitaba llevar algunas cosas más.
Me sentía en las nubles, nadie podía apagar la felicidad que se regocijaba en mi interior, hasta que logré sentarme en el sillón de la sala y me sentía horriblemente sola. ¿En serio esto es lo que quería hasta que lograra mi sueño, estar encerrada sola y cansada de la vida?
Claramente esto no es vida.
Una persona que apenas conozco, logró tumbar todos los constructos que tenía en mi mente. Hacer las cosas con compañía es mucho mejor que llegar a casa y que lo que te reciba son las plantas marchitas, las cuales olvidaste regar por días porque estabas extremadamente cansada. Tomé mi celular, podía llamar a mis padres, pero no quería todas sus preocupaciones haciéndome presiones en los hombros, podría llamar a Loki... pero solo preguntaría si me había cogido a la rubia, a lo que contestaría que sí, pero luego tendría que escucharlo decir que el tenía razón y que le debo algo. Pietro es mi última opción, pero si estaba Loki, sería el mismo cuento y es algo para lo que aún no estoy preparada.
Podría invitarla de nuevo, hacerle la cena y conocerla mejor. ¿Pero qué me hace pensar eso? Esta mañana se ha ido. Tal vez si fue cosa de una noche. Pero tal vez no, me dejó una nota y eso tiene que significar algo, ¿o no? Sacudí mi cabeza borrando todos los pensamientos que estaba teniendo, estaban nublando mi mente y el objetivo que he tenido desde siempre, estudiar y ser reconocida. La noche anterior estuvo más allá del limite de las estrellas, porque ahí justo me sentía, pero en eso se quedaría.
Un sueño lejano e inalcanzable.
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Ya sabia que esperaban este capitulo 🔥
Cuentenme de sus teorías y a donde se esta encaminando este fic... Los leo 🫶🏻
☁︎ Bonito martes ☁︎
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LA CHEF Y YO
Fiksi Penggemar- Wanda -intentó tomar mi mano, pero me zafé de su agarre. - Chef Romanoff -subí al tren sin mirarla, hasta que busqué un asiento. Enterré mi rostro en la palma de mis manos intentando ocultar las lágrimas que inevitablemente salieron sin ser llamad...
