El Continente Suaking había existido durante demasiado tiempo.
Miles de millones de vidas existían en todo su terreno, el cual se expandía hasta el mismo horizonte.
A pesar de su larga existencia, el Continente Suaking era gobernado únicamente por la raza Humana.
Muchos dicen que, de tal lugar, nacieron los primeros Reyes que pusieron un pie en el continente Supremo. Otros afirmaban que los Reyes y Soberanos nacieron en el corazón del propio continente Supremo.
Nadie sabía la verdad exactamente. Y con el paso del tiempo mucha gente lo había olvidado.
Desde la llegada del Rostro Del Demonio, la raza humana había empezado a decaer, ahora tenía enemigos por todas partes y luchaba por sobrevivir.
Pero el continente Suaking aún seguía perteneciendo a los seres humanos.
En este lugar dos fuerzas se levantaban queriéndose proclamar como la sociedad más fuerte del continente.
Al extremo izquierdo del continente estaba la Señores de la Santa Palabra.
Al extremo derecho del continente La Santa Iglesia de Motzu.
Ambos poderes tenían muchas diferencias, al igual que ideales.
Las luchas por el poder habían escalado a niveles aterradores en épocas pasadas, pero recientemente se habían calmado, desde aquel edicto del Imperio.
Sin embargo, a pesar de ser tan diferentes, había una cosa que ambos poderes compartían, eso era de que en ambas superpotencias había nacido un Soberano.
Ambas potencias tenían su legado, a pesar de que fue hace mucho tiempo. Aun así, conservaban la mayoría del legado de un Soberano.
Algo que incluso era muy difícil de encontrar incluso en el continente Supremo.
Era por esta razón que ambas fuerzas se mantenían en la cima de la jerarquía.
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En una cueva de montaña, había una cama y candelabro azul en el techo, el cual iluminaba toda la habitación.
En la cama un cuerpo de un joven que parecía tener la edad de 18 años se mantenía durmiendo, hasta que de pronto, se despertó de golpe.
"¡HA..HA...HA..HA..HA!" – Su respiración entrecortada y su mirada perdida, lo hacían ver que había tenido una pesadilla.
Este joven no era otro que Adrián.
"¿Qué es lo que paso?" – Se dijo así mismo, tenía mucho dolor en su cabeza, el sueño había sido tan complejo y completo. Que parecía muy real.
Después de unos minutos Adrián empezó a calmarse, no era el momento de seguir pensando en el sueño, después de todo, solo era eso un sueño. Aunque no se olvidaría de lo que había soñado, lo que su cuerpo poseído había provocado.
"Vida" – dijo Adrián, mientras podía ver como su sombra se extendía y devoraba el mundo, aunque ese solo era su recuerdo.
Ahora entendía que no sabía aun nada sobre la máscara que tenía puesta en su rostro, a la vez que tampoco sabía poco o nada sobre. El Diablo Celestial.
Sin embargo, miro el lugar donde se encontraba, no se alarma ni tampoco salió gritando.
Adrián entendía que había estado muy herido, si alguien quisiera hacerle daño, ya hubiera estado muerto. Cuando miro su sombra, pudo sentir su nueva adquisición, la cual era ese demonio, sus dos sujetos de niebla, también estaban, pero estaban heridos, era lo que Adrián podía sentir.
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UN ETERNO FINAL
Mystery / ThrillerAdrián un niño de 11 años seria lanzado al cruel mundo del cultivo a temprana edad, conocería de primera mano la desolación, y la devastación que los Dioses podían provocar sobre el ser humano común, sin embargo, eso no detendría su mirada puesta en...
