CAPITULO 162: DEMONIO ENCAPUCHADO PARTE 3

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CAPITULO 162: DEMONIO ENCAPUCHADO PARTE 3

Alguien una vez dijo que los sentimientos podían llegar a cualquier parte del mundo que uno quisiera.

Siempre que hubiera alguien que quisiera recibirlos.

En ese momento donde Adrián sintió el sentimiento de miedo recorriendo por todo su ser.

En ese instante, en el Continente Suaking en la Santa Iglesia de Motzu.

En una pequeña Tienda de Píldoras.

Bai Guoer quien estaba expandiendo su negocio con ayuda de Misa.

De pronto regreso a ver hacia las 18 Islas de la Raza Sunseat.

Ese presentimiento de que algo había sucedido invadió todo su ser, pero ella decidió apretar sus puños.

"El Prometió que regresaría" – Aunque su corazón se sentía agitado, confiaba en las palabras de su hermano mayor.

Por lo cual decidió mostrar su cara sonriente al momento de vender sus píldoras.

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En ese momento, en que el espacio se dobló así mismo.

Adrián sintió como su cuerpo se doblaba, aunque ningún hueso se rompió, fue como si sus vertebras una por una se hubieran dado la vuelta, provocando un dolor inimaginable.

Su esqueleto era fuerte, pero no tanto como para soportar un transporte de tal nivel, parecía que al otro sujeto no le importaba como llegaría, simplemente quería que estuviera vivo.

Al pasar por un doblamiento espacial.

Adrián pudo sentir como si su cuerpo se destruyera a pedazos.

Pero no podía hacer nada para detenerse.

Lo único que lo tenía despierto era su voluntad a no rendirse, quería saber quién era que estaba detrás de esto.

Quería acabar de una vez con esto, a la vez que quería a eliminar al Soberano Menor.

No sabía cuánto tiempo paso en ese espacio.

Cuando nuevamente apareció, fue como si algo lo hubiera votado de la nada.

Cayo al piso ensangrentado.

Adrián apenas podía ver, sus parpados le pesaban tanto que quería dormir.

No sabía cuántas lesiones había por todo su cuerpo, incluso si lograban cerrarse, el espacio se había infiltrado por todo su cuerpo, provocando que nuevas heridas profundas se abrieran.

Lo único que podía ver, era que estaba en un cuarto oscuro, había una pequeña luz que entraba por la grieta en el techo.

A la vez que, en este lugar, existía una plataforma.

Esta plataforma era ordinaria, no desprendía ninguna energía espiritual.

Sin embrago, en esta plataforma, había una Jaula.

Una Jaula hecha con puro miasma.

En ella estaba un malherido Tunchi.

Su cuerpo musculoso como una torre, le ayudo bastante a poder resistir tal tortura, pero su cuerpo se encontraba tan mal herido que apenas podía pensar con claridad.

Pero estaba en mejores condiciones que Adrián.

Cuando noto los quejidos de Adrián, de pronto abrió sus ojos.

UN ETERNO FINALDonde viven las historias. Descúbrelo ahora