La tercera prueba de sucesión.
El Dios Mu Keng era un ser superior.
Tan poderoso, que en sus manos las estrellas bailaban.
Adrián no sabía si era igual de poderoso que aquel Dios de ese mundo, pero dejo de pensarlo, necesitaba acostumbrarse a su nueva fuerza, a la vez que a sus pensamientos.
"¡FELICITACIONES! ¡DESPUES DE MAS DE CIEN MIL AÑOS! ¡ERES EL UNICO QUE HA LLEGADO HASTA ESTA PRUEBA!" – El Dios Mu Keng hablo, aunque sus palabras parecían ser más etéreas que de costumbre.
Adrián solo se limitó a escuchar.
Después de todo lo vivido, sabía que no debía dejar llevarse por las emociones.
El Dios Mu Keng solo era servicial porque El Dios se lo decía.
"¡ESTA ES LA ULTIMA PRUEBA DE SUCESION! ¡TODO LO QUE SUCEDA A PARTIR DE AHORA SERA DECISION DE EL DIOS!"
El Dios Mu Keng saco de su manga una llave.
Era una llave de oro.
La cual se incrustó en la cerradura de la puerta. Cuando dio una vuelta, fue como si un incienso divino se hubiera esparcido por todo este lugar.
Tal incienso fue como un viento, que atravesó estas paredes y sello todo lo que estaba adentro.
El Dios Mu Keng solo abrió un poco la puerta.
"¡DESDE AQUÍ, ES TU DECISION SEGUIR O MARCHARTE!" – Cuando el Dios Mu Keng dijo tales palabras, se puso a un lado y cerró los ojos.
Lo que hiciera Adrián a partir de este momento no era de su incumbencia.
Aunque estaba sorprendido que alguien hubiera alcanzado esta prueba de sucesión.
No era para nada normal, pero solo era un servidor leal, no podía interferir.
Adrián no sabía que es lo que había detrás de la puerta, pero se daba una idea.
Había luchado tanto, soportado tanto, y había visto demasiado.
Como para rendirse al final.
Adrián se acercó a la puerta, antes de entrar miro al Dios Mu Keng.
"Gracias" – Adrián le agradeció, y también mostro su respeto a los fuertes.
Después Adrián abrió esa puerta.
Dentro de la puerta, cuando Adrián paso, la puerta se cerró ligeramente.
Lo que vio fue un espacio gigantesco.
Cuando miro el suelo parecía un espejo donde se reflejaba, a la vez que estaba cubierto de agua cristalina.
En el cielo había nubes hasta donde la vista podía ver, seguido de un colorido cielo azul.
De pronto de este cielo, una nube empezó a bajar.
Cuando la nube bajo se convirtió en una plataforma cristalina.
Adrián estaba confundido, pero aun así dio un paso para subir a la plataforma, suponía que El Dios le estaba invitando.
También descubrió que no importa cuánto quisiera, no podía usar su cultivo, ni su sentido divino.
Toda su fuerza estaba sellada en este lugar.
Cuando se subió a la plataforma. Esta empezó a subir hacia el cielo a una gran velocidad.
Tal fue la velocidad que, en algún punto, sobrepasaron el cielo mismo.
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UN ETERNO FINAL
Misteri / ThrillerAdrián un niño de 11 años seria lanzado al cruel mundo del cultivo a temprana edad, conocería de primera mano la desolación, y la devastación que los Dioses podían provocar sobre el ser humano común, sin embargo, eso no detendría su mirada puesta en...
