46 Rival

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Cinco minutos después Vaggie se encontraba apoyada de frente contra la puerta de un salón contiguo, su novia la inmobilizaba desde atrás, sus caderas golpeandola incansablemente, una mano en su garganta y la otra en su cadera, la ángel temblaba de placer, su cuerpo se sentía caliente, anhelando cada empujón áspero que su novia le daba.

—Maldita sea Vaggie, ¿sabes cuanto tuve de contenerme de no matar a esa idiota y todavia bailas y dejas que te bese la mano? Es que tu querías ver sangre, ¿es así?

—Ahh Charlie, amor, yo no...

—¿No que? Te vi riendo y sonriendo todo el puto tiempo.— gruñó dando estocadas se volvieron más fuertes, la ángel gemía incontrolablemente, sus piernas se sentían de gelatina en el momento en que Charlie arañó su clítoris. —¿Qué es lo que quería? ¿Qué es lo que te agrado de esa perra como para aceptar bailar con ella la puta primera canción y no con tu novia?

—Mierda Charlie...amor...— Vaggie se corrió al instante en que la rubia mordió su hombro, pero su novia no se detenía, gruñendo a su oído al ángel temía desmayarse a mitad de la fiesta por la sobreestimulación. —Amor espera...perdón, espera por favor...

El gruñido fue más fuerte mientras se colocaba lo más profundo que pudiera, dejó de moverse respirando erráticamente, Vaggie por su lado se sentía tan llena que no sabía si podía pronunciar algo.

—Me vas a decir todo lo que hablaron y te castigaré como es debido en la casa.— gruño bajo y Vaggie se estremeció de placer. La rubia la giró y la hizo hincarse sujetándola del cabello cerca de su miembro. —Ahora chupa y reza porque no vaya a matar a tu nueva amiguita de mierda.

Veinte minutos después, ya en el salón Vaggie lucia exhausta con una sonrisa avergonzada, su cabello ligeramente revuelto, su piel sonrojada y la cola de Charlie envuelta en su pierna mientras que la mano de la rubia la sostenía posesivamente de la cadera viendo a todos lados intentando encontrar a Velvette, su forma demoniaca presente hacia aterrar a todos que preferían mantenerse alejados de las llamas de la princesa.

—Pero veamos, tal parece la pobre Vaggina realmente se quedó sin...

—Cierra la boca si no quieres que te la cierre de un putazo puto.— exclamó en un tono bajo la ángel dejando a todos helados.

En parte porque no entendieron y por otro lado por la voz helada con la que hablo. No estaba bromeando en absoluto.

—...¿Qué?

—Oh, Vaggie, siempre tan amable.— comento la segunda redimida del hotel.

Erdnuss se reía al ver las miradas confundidas de todos. Velvette entonces entró al salón tomando asiento sola en una mesa. Todos la vieron con curiosidad.

—La voy a matar.— gruñó Charlie viendo en su dirección.

—¿Pero de qué hablaron? Parecías muy entretenida querida.— dijo Lilith y Vaggie se sonrojo.

—Me contó algunas cosas de cuando estaba viva, de su relación con los V's y bueno, de mi.

—Puras mentiras sin duda.— afirmó Charlie de brazos cruzados viendo a la Overlord con su celular. —Seguramente ahora mismo está hablando con Vox y Adam para...

—Amor.— interrumpió Vaggie colocando sus manos en la cadera de la rubia, captando su atención. —Ella no vino a espiarnos.

—¿Y tu como sabes eso? ¿Qué? ¿Le crees solo por bailar con ella?— gruñó enfadada bajando sus brazos a sus lados apretando los puños, los chicos al verla retrocedieron hasta desaparecer. Sus padres la llamaban para intentar tranquilizarla, mientras que Engell y Erdnuss se mantenían de brazos cruzados. —¿Por qué confías en ella? ¿Hay algo que no me estes diciendo?

La Princesa del InfiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora