09 Problemas

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La pareja había regresado al salón con una sonrisa culpable en el rostro, probablemente hubo quienes las escucharon y a juzgar por la mirada divertida de Angel Dust era más que claro que él las había escuchado.

—Maldita sea...

—JAJAJAJ, ¿no querías esto amor? — susurro divertida la rubia al oído de su novia que se quejó con un visible sonrojo.

—Callate Charlie.

Con un último beso la princesa se despidió de su novia y amigos para ir a la sala en donde hablaba su padre y tíos. En el camino se topó con el primogénito del amigo de su padre, el príncipe Stolas y su hija que ya habían llegado pero estaba atendiendo otros asuntos.

—Wow, hace mucho que no lo veía, es un placer.

—Gracias cariño por tan cálida bienvenida, y bueno, desde mi divorcio con Stella realmente dudaba de ser invitado a estas fiestas.

—Hola Char.

La rubia abrazó cálidamente a Octavia, recordando cómo jugaban de niñas, por lo general era Charlie quien cuidaba de la pequeña cuando aún era muy niña mientras sus padres arreglaban sus asuntos entre otras cosas.

—Para nada, ustedes siempre serán bienvenidos, y sus acompañantes también.

Aseguró con una sonrisa recibiendo una a cambio; girando la cabeza para ver a Vaggie siendo el punto de burlas de Angel y de Blitzo. Carmilla ahora se encontraba sentada con Rosie y Alastor y cada tanto veía a sus hijas que seguían hablando cómodamente con Loona mientras comían algunos aperitivos.

Fueron minutos en los que hablaron de cosas al azar antes de que su padre apareciera por la puerta con una gran sonrisa buscándola. Despidiéndose rápidamente fue a donde su padre viendo por última vez a sus amigos rodeados de algunos nuevos amigos, Stolas por su parte se acercó a los overlords mientras su hija iba a donde Loona y las otras dos.

Sonrió agradecida de ver a sus amigos hablando con tanta pasión del hotel buscando llegar a ellos.

Al entrar al salón contiguo escuchó murmullos más altos más no le tomó importancia, debía hablar con sus tíos sobre el hotel y con suerte conseguir ayuda en repartir la información y recomendarlos.

Del otro lado alguien cuya invitación no portaba entró como si fuera el dueño del lugar, con su apestoso aroma a cigarro inundó el lugar en segundos, olor que Ángel distinguió de inmediato.

A unos pasos de la puerta se encontraba Valentino, un overlord poderoso con un mal carácter y genio. Carmilla instintivamente se puso de pie caminando con lentitud hacia donde se encontraban las adolescentes seguida por Stolas que sintió la tensión, y ambos se pararon protectoramente enfrente de las chicas. Blitzo se giró a ver al pecador que había llegado y caminó con cuidado hacia la salida con su mano en su cintura listo para sacar un arma de ser necesario, sabía que a estos hijos de puta era mejor atacar sin ser vistos.

—Ángel, mi perrita, deja de esconderte de mí, tenemos cosas que arreglar...— dijo sádicamente acercándose al mencionado y con un movimiento de mano creó aquella cadena a la que el pecador estaba sujeto, jalándolo con fuerza Ángel no pudo evitar caer a sus pies. —Oh es que crees que solo por estar aquí podrás librarte de mí.

—Suéltalo pedazo de mierda.

—Aléjate de él.

Valentino levantó la mirada para ver a Husk, enarcando una ceja rio complacido, por supuesto que reconocía al pobre idiota que perdió contra Alastor y lo pagó con su alma. El overlord se giró hacia una esquina del salón donde Alastor se mantenía con una sonrisa con todos su dientes visibles y a su lado Rosie sentada en su silla sonreía de igual manera con una taza de té en las manos. Por supuesto también vio a Carmilla y a sus hijas y al príncipe Stolas, había tantos demonios pero ninguno se arriesgaría para salvar a un pecador adicto a follar, por ello no sintió absolutamente nada de temor, al menos no hasta que un objeto filoso se clavó en su mano que sostenía la cadena de Ángel.

La Princesa del InfiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora