60 Familia Real

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¿Qué tan extraño pasa el tiempo en el infierno y en el cielo? Nadie lo sabe con exactitud. Sin embargo, cuando Charlie abrió los ojos y su madre la ayudó a vestirse debido a que su cuerpo estaba exhausto, no podía creer todo lo que había pasado.

Apenas después de que su padre la metiera al hotel sus amigos habían comenzado a reparar y reforzar la estructura del mismo solo después de asegurarse que la princesa se encontraba bien. Los pecadores que no fueron consumidos por aquella destrucción habían empezado a llenar el gran pozo que quedó con todos los pedazos de estructura de todos los edificios destruidos.

Charlie estaba levantándose de la silla con ayuda de su mamá cuando al cuarto entró una frenética Stern con los ojos rojos, detrás de ella Loona y Blitzø intentando detenerla.

—¿Dónde están?

—Stern...

—Intentamos detenerla, pero se escapó...

—¡¿Dónde están?!

Lágrimas amargas ya corrían por su rostro sintiéndose abatida y extremadamente preocupada. No ver a Erdnuss y mucho menos a Engell la llevaron a pensar en lo peor. Lilith se acercó a ella para consolarla, pero a la puerta se asomó un Lucifer mostrando una gran y enorme sonrisa.

—Patito, hay alguien esperando en la oficina.— la chica se mostró confundida pero asintió. —Y tu pequeña, en la recepción hay dos personas que sin duda estarán muy felices de verte.

Stern sonrió en grande y salió corriendo de la habitación empujando un poco a Lucifer que se rio enternecido al recordar a Charlie cuando era más pequeña con Razzel y Dazzel volando detrás de ella ya que la pequeña Charlie nunca se quedaba quieta. Blitzø y Loona corrieron detrás de ella mientras que Lucifer y Lilith acompañaban a Charlie a la oficina.

En el vestíbulo el resto de residentes del hotel miraban encantados las nuevas alas de Engell y su atuendo. No había duda, era un ángel ahora.

—¿Si muero también me convertiría en un ángel?

—No lo vas averiguar.

—Te ayudo a averiguar eso si quieres.

Engell se rió al ver al pecador levantar sus manos cuando le apuntó con su arma. Justo entonces unos pasos rápidos se escucharon bajando la escalera.

—¡Stern!

La diablillo corrió para lanzarse a los brazos de Engell que dejó caer su arma sin importarle. Al abrazo se unió Erdnuss rodeando a las tres cálidamente entre sus alas y sollozos apenas escuchables. Al cabo de unos minutos finalmente lograron tranquilizar a una sensible y emocional Stern que ahora estaba encantada con las alas de Engell.

—¿Estás hablando en serio?

—Si, Velvette también está allá arriba.

—Si.— afirmó Erdnuss a lo dicho por su novia. —Sir. Pentius personalmente la llevó al segundo cielo.

—Que hija de puta...

—Y ustedes también subirán, ¿verdad?— susurró Stern tragando con fuerza. —Me quedaré sola...

—¡No! Por supuesto que no te dejaremos cariño.

—Exactamente.

—Pero yo no puedo subir, no tengo un alma humana.

Todos guardaron silencio no sabiendo qué responder, y es que tenía razón. El tenso silencio fue llenado con la llegada de Emily y Charlie sonriendo radiantemente.

—¡Grandes noticias chicos!

—¿Qué noticias hay en el cielo, corazón valiente?

—¡Se ha pactado oficialmente el Encuentro Anual!

La Princesa del InfiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora