18 Hablar

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Era de tarde en el infierno, la hora de la comida pasó sin interrupciones, todos felices y emocionados por los tres nuevos huéspedes. Erdnuss, Engell y Stern eran agradables. La súcubo era tranquila y aún se mantenía recelosa con todos menos con Ángel que le causaba curiosidad.

Engell mantenía conversaciones con Lucifer y Alastor, mientras que Erdnuss por lo general se encontraba ocupada en la sala escribiendo y Charlie a su lado también trabajaba, Vaggie aún le tenía un ojo sobre ella después de lo qué pasó a su llegada.

—Bien hija, es hora.

Gritó feliz Lucifer cuando apareció por un portal justo en la sala.

—Ya voy papá.

—¿Hora para que?

Erdnuss preguntó curiosa al ver como Charlie se levantó emocionada dándole un último beso a su novia en la mejilla y caminaba hacia el rey que portaba un atuendo diferente.

—Se van a entrenar a esta hora, créeme es mejor o de lo contrario veras a Vaggina hecha una mierda completamente ronca.

—De verdad que uno de estos días te voy a matar idiota.

Las nuevas rieron entendiendo lo que eso significaba y le desearon suerte a la chica que desapareció junto a su padre en un portal. Unos minutos después Vaggie se levantó con la intención de preparar algo para comer, ya casi era hora de irse también y quería dejar todo listo.

—Haré de comer ya que me tengo que ir pronto.

—¿A dónde? Si no es molestia que pregunte.

—Con Carmilla Carmine a entrenar.

—¿Carmilla Carmine?

Pregunto Erdnuss curiosa a lo que Engell contestó.

—Es una overlord, una señora poderosa, así se llaman esos pecadores superiores al resto.

—¿Y cómo ganan ese poder?

La pregunta dejó intrigados a todos y ligeramente confundidos. Engell se cruzó de brazos viéndola con el ceño fruncido.

—¿Para qué quieres saber?

—Simple curiosidad.

La pecadora sonrió sin malicia dejando ver sus colmillos, Engell no sabía si creerle o no así que decidió dejar que Vaggie le contestara, pero la ángel no lo hizo, ella seguía en lo suyo de hacer la comida.

—¿Acaso quieres convertirte en una overlord?

Gruño Husk viéndola amenazadoramente, Erdnuss fingió pensarlo un momento y negó con la cabeza. Pero no dijo nada más y regresó a escribir en su computadora. Steern se sentó al otro lado del sofá con un libro en manos. Engell camino hacia Vaggie para ayudarle a preparar la comida mientras el resto hacía lo que quisieran, hablaban y de más. No hacían mucho durante las tres horas en que ambos miembros de la realeza no estaban.

Mientras tanto, entre padre e hija ya se encontraban sentados en una lugar completamente verde, con hermosos árboles y flores alrededor, un pequeño arroyo cruzaba el lugar y la diminuta cascada brindaba al lugar de una sinfonía perfecta.

Tomaban el té tranquilamente, compartiendo algunos recuerdos y anécdotas, esta era la forma en que ambos acordaron volver a conocerse, después de que la última galleta haya desaparecido de la charola se disponían a prepararse y se movían de lugar para comenzar a entrenar.

—Ay mierda... Ese día es inolvidable...— suspiro Lucifer intentando mantener su risa abajo, amaba ver a Charlie intrigada con cosas que su joven mente ya no recordaba. —De acuerdo, ¿empezamos?

La Princesa del InfiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora