17 Huéspedes

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Una semana ya había pasado desde la gala que terminó moderadamente bien. Ya se cumplió una semana desde que Charlie y su padre habían empezado a entrenar. Y a su vez Vaggie entrenaba en compañía de Carmilla, y para cuando llegaba la noche ambas chicas se aseguraban de descargar energía de formas pasionales entre sábanas.

Ángel empezaba hacer avances con Husk, ahora sin esa cadena se sentía más confiado que nunca de hacer avanzar su relación, y todo realmente bien. Había noches en que Ángel encontraba a Cherry afuera del hotel por la madrugada junto a la imagen de Sir. Pentius, ya sea releyendo sus cartas o simplemente escuchando de Frank sus aventuras desastrosas, con ellos siempre está razzel y Kiki. Habían creado una linda amistad.

Alastor seguía siendo tan sospechoso como siempre molestando a Lucifer pero secretamente analizándolo, en su cabeza no podía dejar de pensar quién era más fuerte. Desde que explicó que el entrenamiento de Charlie no consistía en magia o poder sintió curiosidad.

Se supone que sí usan toda su fuerza, pero en palabras del mismo Lucifer no es posible que ellos pierdan una pelea en cuestión de poder, sino en habilidad. Un descuido podía ser perjudicial, y es algo en lo que sin duda Charlie encajaba, solo se debía recordar que si no fuera por Vaggie que cubría su espalda tal vez no lo hubieran logrado.

—El duelo termina cuando alguno de los dos le da un golpe al otro en el rostro que saque sangre.

Explicó el ángel mayor al ver que tras el primer duelo que tuvieron en algún lugar desconocido Charlie se encontraba ligeramente furiosa. No con su padre, sino con ella. Algo había dicho Lucifer para distraerle y funcionó, tenía mucho que mejorar.

—¿Cuántas veces ha perdido?

—De nuestros cinco duelos ella ha ganado uno, el de ayer.

Angel estaba curioso y Alastor también que escuchaba todo con suma atención.

Fue esa tarde que dos golpes a la puerta desconcentraron a todo el personal del hotel. Charlie seguía siendo su yo brillante mientras garabateaba algo con crayones de colores en la sala, Vaggie la miraba con una sonrisa. Cherry y Ángel hablaban animadamente en el bar junto con Husk, Alastor y Lucifer conversaban en la cocina y Niffty desaparecía plagas.

Vaggie se levantó sin prisa y camino a la puerta, al abrirla pudo ver a dos seres. O bueno, una pecadora y una súcubo que se escondía detrás de la pecadora. Confundida estaba por hablar cuando la pecadora casi tan alta como Charlie dijo con una voz formal y ambas manos detrás de la espalda.

—¿Este es el hotel hazbin?

—Lo es, si.

Dijo con recelo. En cuanto se dijo eso, la súcubo se asomó un poco sintiéndose menos aterrada al parecer.

—Bueno, soy Engell, una residente del barrio canibal, Rosie me ha sugerido venir, aunque aprecian mi presencia allí me quieren demasiado como para evitar que sea libre. Por eso estoy aquí, estoy interesada en la redención.

Está de más decir que Vaggie estaba completamente asombrada, no podía creer lo que escuchaba. Un movimiento ligero detrás de Engell llamó la atención de Vaggie para ver a la súcubo y fue entonces que Engell dio un paso a un lado para ponerse detrás de la diablillo.

—Está lindura es Stern. La encontré cuando venía hacia acá, tuve que matar a unos idiotas que la seguían, de hecho no me ha dicho nada más que su nombre y gracias. — la pecadora miró hacia atrás antes de regresar su vista al ángel que lucía terriblemente sorprendida. —Entiendo si tienes más preguntas, pero te molestaría hacerlas adentro, le prometí a Rosie no matar más idiotas de no ser necesario, y no dudo que quieran venir aquí.

La Princesa del InfiernoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora