—Papá.— llamó Charlie en la oficina desde la cual ella y su padre revisaban los contratos que, específicamente Vox, estaba haciendo con velocidad. —¿Te puedo preguntar algo?
Era la primera noche desde que el hotel fue reconstruido después de la batalla de Lucifer y Erdnuss cuando Eva se hacía pasar por Lilith.
—Por supuesto que sí, mi manzana acaramelada.
—Es sobre mi...— la princesa se miraba ansiosa, —¿Cómo fue que yo nací?
—Bueno, eh ajam ajam.— Tosio el Rey del Infierno claramente sorprendido por aquella pregunta. —¿Por qué preguntas eso ahora, patito?
—Bueno, es por que Vaggie y Yo..., bueno...— las mejillas de la princesa empezaron a escalar rápidamente de un tierno carmesí que hicieron sonreír a Lucifer. —¡Solo quiero saber!
El Rey dio un largo suspiro viendo en el libro que portaba como una nueva hoja se pintaba de un nuevo contrato. Otro pecador vendiendo su alma a Vox. Cerrando el libro, padre e hija caminaron hacia el sofá que había en la oficina.
—Sabes nuestra historia, sabes el pecado con el que Dios nos castigó por nuestra rebeldía, ¿verdad, patito?
—Sí, fueron desterrados por su soberbia.— dijo lentamente viendo a su padre que asentía. —Madre fue castigada y desaparecida de toda la historia y se le representa como una mujer viciosa y lujuriosa por no ser sumisa y obediente a Adam.
—Eso es cierto, patito, pero hay más.— el semblante molesto de Charlie pronto pasó a ser de confusión al escuchar a su padre. —La maldición que recae en tu madre es su descendencia, si bien es apodada como la madre de todos los súcubos y del adulterio, la verdad es que su mayor pecado al caer fue que cada día, cien de sus hijos morirían.
—¿Qué?— preguntó asombrada por esa nueva información.
—Tu madre es la primera mujer infértil, su maldición por desobedecer a Dios y el papel que se le dio como incubadora de los hijos de Adam.
—No, espera, eso quiere decir que...
—Lilit tuvo dos abortos, patito.—dijo con un gesto abatido Lucifer mientras miraba el semblante distorsionado de su hija. —Durante sus embarazos yo compartía con ella mi energía vital para asegurarme que el feto creciera y se desarrollará, cosa que me dejaba bastante exhausto.
—Oh, por Satán...
—Despues del segundo aborto, yo el insisti a Lilith que no continuaremos, pero ella de verdad deseaba tener un hijo, queria saber que se sentia aquello para lo que fue creada.— continuó explicando el Rey en un susurro tomando la mano de su hija. —Y también, no te voy a mentir, creo yo, que era para demostrarte a Dios que estaba equivocado.
—Pero estoy bien...¿verdad?— Charlie vio como su padre giraba la cabeza hacia otro lado con un gesto lastimero. —Papá, nací bien... ¿cierto?
—Fue el embarazo más largo y exhausto que tuvimos, tuve que alimentarme y alimentar a Lilith de almas humanas.— de inmediato el semblante del Rey se ensombreció. —Los humanos son seres bastantes únicos; están vivos pero desean estar muertos, anhelan saber que es la muerte que hacen e inventan lo necesario para comunicarse o llegar a ella.
—Papá, por favor dime que no...
—Aquellos humanos que me invocaban, que me hacían preguntas o pedían cosas ridiculas les cumplia, a cambio de sus almas.
—No lo puedo creer.— la princesa se levantó caminando de un lado a otro pasando sus manos por su cabellera. —No puede ser...
—"Dale vida a esta muñeca" "Cura la enfermedad de mi hija" "Quiero convertirme en animal" Eso y muchas más eran las cosas que los humanos pedían, y yo les concedí a cambio de sus almas. Solo así podría darle la fuerza vital necesaria a Lilith para que el bebe creciera en su vientre.
ESTÁS LEYENDO
La Princesa del Infierno
General Fiction-Estas en presencia de la princesa del infierno, puto. Adam se quejó viendo su sangre dorada manchar sus ropas, y al levantar la mirada vio frente a ella a la chica que lucía exactamente como se esperaría de la primogénita del gran Lucifer y Lilith...
