Solo había pasado un día desde la reunión para que todos se encontrarán en la oficina de Sera en el segundo cielo. La serafín mayor miraba con el ceño fruncido a Emily qué a su vez mantenía un ojo sobre Lute que sonreía diabólicamente, su traje de exorcista que usaba completamente limpio, entregado por Sera, pero eso no era lo que la mantenia nerviosa, sino por la espada que tenía en su mano apretando el mango con la punta firmemente en el suelo.
—Sera... ¿qué sucede?
—He llegado a un acuerdo con la corte.— habló la serafín con una voz que casi nunca escuchaba Emily, con un movimiento de mano Sir. Pentius fue empujado al centro de la habitación. —Se ha decidido que es un riesgo para el cielo la existencia de un pecador redimido.
—¿Qué?
Algunas horas antes, la mañana siguiente después de la reunión, los arcángeles Joel, Cassius y Galim se vieron caminando por el cuarto cielo. Su presencia allí fue sorprendente y ligeramente alarmante. Los príncipes avanzaban sonriendo y saludando a los serafines. Sera pronto fue notificada de la presencia de los príncipes y sintió que su pecho se oprimía con fuerza, ahogándose con su propia saliva se sintió incapaz de respirar.
Encontrando a los príncipes en su camino a su hogar se dispuso hablar con ellos, mostrando su mejor sonrisa y temperamento tranquilo escondió muy bajo de ella su miedo. ¿Qué mierda les contaste Emily? pensó entre dientes al verlos acercarse.
—Buen día mis príncipes, ¿que los trae al cuarto cielo? Estoy para servirles.
—Buen día, Sera.— contestó Cassius.
Joel y Galim en silencio asintieron a sus palabras y este último habló con una sonrisa amistosa.
—Decidimos pasar por aquí un momento, disfrutamos mucho hablando con tu pequeña creación ayer.
—Emily...— murmuró la serafín sintiendo su pulso acelerarse, empeorando por como la menciono "su" como si fuera su propiedad.
—Oh sí, la pequeña serafín es un encanto, estoy seguro que Dios estaría más que encantado de conocerla, por eso hemos venido.— dijo Joel.
—¿No ha hablado con Dios ya?— pregunto esperanzada.
—No, ayer solo hablamos con ella para comunicárselo a Dios quien nos ha pedido llevarlas con él.
—¿Llevarnos? ¿A quienes?— su esperanza desmoronándose, un temor creciendo en su interior trabajando arduamente para no mostrarlo en su rostro.
—A ustedes.— contestó Cassius con una sonrisa. —Adam, Emily y tú.
Con la mención de este ser Sera finalmente pensó que estaba muerta. ¡¿Qué mierda dijiste, Emily?!
—Dios se lamenta por haber olvidado a Adam, por ello quiere volver a ver a su más hermosa creación, pero no lo hemos visto durante nuestro trayecto.— aseguró Galim.
—¿Sabes dónde está?— preguntó Joel.
—Adam... él está en el tercer cielo, le gusta pasar el tiempo con los ángeles guerreros, para ser mejor de lo que era ayer.— Sera trago saliva ansiosa.
—Espléndido, sé que Dios estará satisfecho de que su hermosa obra esté interesado en encontrar la luz.
—¿Cuando regresara? No nos gustaría molestarlo.
—No estoy segura, a veces se queda ahí por dos o tres días.— aseguro con confianza Sera intentando conseguir tiempo antes de ver a Dios.
—Entiendo, dime serafín mayor, ¿hay algo más que quieras compartir? Estoy seguro que a Dios estará más que encantado de saber que han hecho sus favoritos. — conversó Joel amigablemente.
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La Princesa del Infierno
General Fiction-Estas en presencia de la princesa del infierno, puto. Adam se quejó viendo su sangre dorada manchar sus ropas, y al levantar la mirada vio frente a ella a la chica que lucía exactamente como se esperaría de la primogénita del gran Lucifer y Lilith...
