2. Dieciocho

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Habían pasado dos días desde la última vez que Jimin había visto a Yoongi, y aunque apenas habían sido cuarenta y ocho horas, para él se sentían como años. La ausencia de su esposo era un vacío constante que no podía ignorar.

Jimin sabía que Yoongi aún estaba en la mansión; Jungkook se lo había confirmado. Pero, a pesar de eso, era como si Yoongi hubiera decidido desaparecer de su vida. No lo veía ni siquiera a la distancia, y esa sensación de separación era devastadora.

Sentado en su despacho, Jimin miraba los papeles dispersos en su escritorio. Su mente estaba demasiado ocupada para concentrarse en el trabajo. Las palabras de Yoongi seguían resonando en su cabeza, recordándole con crudeza cómo había estado más ocupado y preocupado por Nayeon en el pasado, descuidando a Yoongi hasta que fue demasiado tarde. Aquellos hombres lo habían arrebatado, y Jimin se había dado cuenta demasiado tarde de la importancia de estar presente.

Mientras intentaba ordenar sus pensamientos, la puerta del despacho fue tocada y luego se abrió. Levantó la vista para ver a Baekhyun entrar, sus pasos ligeros y su expresión cargada de preocupación.

Jimin esbozó una ligera sonrisa, intentando disipar la tensión que sentía en su pecho.

-¿Cómo te sientes, Baekhyun? -preguntó, su voz tranquila, pero con una preocupación subyacente.

Baekhyun cerró la puerta tras de sí y caminó hacia Jimin, sus manos temblorosas delatando el estado de su ánimo.

-No pude dormir, hyung -respondió Baekhyun, bajando la mirada-. Santino... él es un hombre cruel. No puedo dejar de pensar en todo lo que podría hacerme.

Jimin asintió lentamente, entendiendo perfectamente el terror que Baekhyun sentía. Sabía de primera mano lo despiadado que podía ser Santino.

-Ese hombre está muerto, Baekhyun -dijo Jimin con firmeza-. No debes preocuparte más. Tu padre tiene los medios para protegerte, y no necesitas tener miedo de él ni de nadie más.

Baekhyun, sin embargo, negó con la cabeza, su expresión todavía llena de angustia.

-Estoy mejor aquí, contigo -dijo Baekhyun, sus ojos encontrando los de Jimin-. Me siento seguro aquí, en esta mansión, contigo.

Jimin suspiró, sabiendo que la situación se estaba complicando más de lo que había previsto. Miró a Baekhyun con seriedad antes de responder.

-Puedes quedarte aquí, Baekhyun, pero debes entender algo -dijo Jimin, con una calma controlada-. No puedo cuidarte como lo he hecho estos últimos días. Tengo responsabilidades, y lo más importante, tengo un esposo.

Baekhyun hizo una mueca de desagrado, claramente insatisfecho con la respuesta de Jimin. Miró a su hyung con un dejo de insistencia.

-Yoongi puede entenderlo, Jimin. Él sabe lo importante que es ayudar a alguien en peligro -intentó persuadir Baekhyun, su voz cargada de emoción.

Jimin negó lentamente, sus ojos llenos de resolución.

-No, Baekhyun. Mi esposo es mi prioridad, siempre lo ha sido y siempre lo será -dijo Jimin con firmeza-. Si quieres quedarte en la mansión, está bien, puedes hacerlo, pero quiero que quede claro que no voy a cuidar exclusivamente de ti. Mi lugar es al lado de Yoongi, y es allí donde pienso estar.

Baekhyun miró a Jimin con una mezcla de incredulidad y decepción, dándose cuenta de que Jimin estaba decidido a no ceder. Sus hombros cayeron un poco mientras asentía con resignación.

-Lo entiendo, hyung -dijo en voz baja, sin intentar ocultar la tristeza en sus palabras-. Gracias por permitirme quedarme.

Jimin asintió, viendo cómo Baekhyun se daba la vuelta para salir del despacho. Cuando la puerta se cerró tras él, Jimin dejó escapar un largo suspiro. Sabía que lo que había dicho era lo correcto, pero eso no hacía que la situación fuera más fácil.

Su mente volvió a Yoongi, y el dolor en su pecho se intensificó. Necesitaba hablar con su esposo, necesitaba aclarar las cosas entre ellos antes de que la distancia entre ambos se volviera insuperable.

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Its definitely you - Jimsu Donde viven las historias. Descúbrelo ahora