2. Treinta y cuatro

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El cuarto mes de embarazo había llegado, y con él, nuevas emociones y desafíos. Yoongi había comenzado a notar que su cuerpo cambiaba con más rapidez, y Jimin estaba siempre a su lado, cuidando de cada detalle, asegurándose de que todo estuviera en orden. Sin embargo, una mañana, todo cambió.

Yoongi se despertó sintiéndose inusualmente cansado, con el cuerpo pesado y una sensación de malestar general. Al principio, pensó que era solo uno de esos días difíciles del embarazo, pero a medida que pasaban las horas, su malestar empeoraba. Se sintió débil, mareado y con una presión en la cabeza que parecía aumentar. Cuando Jimin regresó a la habitación después de una breve reunión de trabajo, lo encontró aún en la cama, con el rostro pálido y sudoroso.

—Yoongi, ¿qué te pasa? —preguntó Jimin, su voz llena de preocupación mientras se arrodillaba al lado de la cama y colocaba una mano en la frente de Yoongi.

El tacto cálido de Jimin hizo que Yoongi abriera los ojos, apenas enfocando la figura de su esposo.

—Me siento… muy mal —murmuró Yoongi, su voz débil.

Jimin frunció el ceño al notar que la frente de Yoongi estaba caliente, demasiado caliente.

—Tienes fiebre —dijo Jimin, su tono se volvió urgente—. Voy a llamar a Dongming.

Yoongi intentó protestar, pero su cabeza daba vueltas y apenas podía pensar con claridad.

—Jimin, tal vez solo sea un resfriado… —intentó decir, pero Jimin ya estaba marcando el número de Dongming en su teléfono, la preocupación evidente en su rostro.

—No voy a arriesgarme, amor —respondió Jimin mientras esperaba a que Dongming atendiera la llamada—. No cuando se trata de ti y los bebés.

El tono de Jimin era firme, y Yoongi se sintió un poco más tranquilo al saber que Dongming pronto estaría allí para ayudar. Jimin terminó la llamada rápidamente y se volvió hacia Yoongi, acariciando su rostro con ternura.

—Dongming llegará en unos minutos —dijo Jimin—. ¿Hay algo que necesites ahora?

Yoongi negó con la cabeza, cerrando los ojos mientras intentaba encontrar algo de alivio en las caricias de Jimin. La fiebre parecía empeorar, y ahora sentía que su corazón latía más rápido de lo normal.

—No te preocupes —murmuró Yoongi, tratando de calmar a Jimin—. Estoy seguro de que solo es una molestia temporal…

Pero antes de que pudiera terminar la frase, sintió una punzada de dolor en la cabeza, haciendo que apretara los dientes y soltara un gemido de malestar. Jimin, alarmado, se levantó rápidamente y corrió hacia el baño para traer un paño húmedo.

—Ya está, amor, aquí estoy —susurró Jimin, colocando el paño fresco en la frente de Yoongi—. Todo estará bien.

Apenas unos minutos después, se escucharon dos toques en la puerta y Jimin dejó a Yoongi para ir a abrirle a Dongming. El médico entró rápidamente, su maletín en mano y una expresión de preocupación en su rostro.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Dongming, siguiendo a Jimin hasta la habitación.

—Tiene fiebre y está muy débil —explicó Jimin mientras entraban—. Su presión parece estar alta también.

Dongming asintió y se acercó a Yoongi, quien abrió los ojos para mirarlo.

—Hola, Yoongi —dijo Dongming con una sonrisa tranquilizadora—. Vamos a ver qué está pasando, ¿de acuerdo?

Yoongi asintió débilmente, confiando en las manos experimentadas de Dongming. El médico rápidamente sacó su estetoscopio y comenzó a revisar a Yoongi, midiendo su presión y evaluando su condición general.

Its definitely you - Jimsu Donde viven las historias. Descúbrelo ahora