Oficina de AKM Music
Celes estaba inclinada sobre un cuaderno lleno de ideas caóticas mientras tamborileaba con un lápiz. Agustín, a su lado, hacía scroll en la pantalla de la computadora, donde desfilaban autos deportivos.
—¡Más ideas necesitamos, más! Los lectores están pidiendo muchas cosas —dijo Agustín autor, sin apartar la vista del monitor.
—¿Te pensas que no leo los comentarios? Uno pedía un crossover con dinosaurios, otro quería Sarah y Natalia esten juntas... ¡Y no hablemos del que exigió que Tom sea presidente! —respondió Celes, masajeándose las sienes como si eso la fuera a salvar del colapso mental. Los golpes en la puerta cortaron el momento.
—¡Adelante!
La puerta se abrió con un movimiento elegante y entraron Natalia y Agustín Collins, luciendo un porte que hacía que hasta el mate en la mesa pareciera desubicado.
—¿Querían vernos? —preguntó Natalia, ajustándose el blazer mientras sus tacones resonaban con precisión quirúrgica.
—Pasen, siéntense —Celes cerró la computadora de golpe y tomó un largo sorbo de mate—. ¿Cómo andan?
— Muy bien, gracias. Es un gusto volver a verlos —respondió Agustín Collins con una sonrisa cordial, inclinando ligeramente la cabeza.
—Estaba mejor antes de este llamado —agregó Natalia, cruzando las piernas con calculada sofisticación—. Seguro nos van a mandar a laburar de nuevo.
— Ya tuvieron un mes de vacaciones. Es hora de que se pongan las pilas —soltó Celes sin rodeos.
—¿Y si no quiero? —Natalia arqueó una ceja, desafiando con descaro.
— No te hagas la loca, flaquita. Yo no soy Héctor; yo sí puedo matarte sin perder el sueño.
— ¿Nos van a decir qué necesitan? —intervino Agustín Collins, con voz tranquila, como si la amenaza de su compañera no hubiese existido.
— Queremos más acción, más humor, menos drama... ¡Ah! Y consigan contrato con K4os, por favor —agregó Agustín autor, mirando una imagen de un supra en la pantalla.
— Mataron a nuestra madre y a nuestras esposas, ¿Y todavía tienen la cara para pedirnos más trabajo? Es una falta de respeto total —protestó Natalia, sacando un arma de la nada y apuntando a Celes con un gesto teatral.
— Primero: ¿De dónde sacaste un arma? Y segundo: ambas sabemos que no te animas a disparar.
—¿Querés apostar? —Natalia inclinó la cabeza con una sonrisa peligrosa, pero Celes le hizo una seña a Agustín autor, quien apretó una tecla, y el arma se transformó en una pistola de agua.
—¿No te dije que no somos Héctor? —dijo Celes, tomando otro sorbo de mate.
—¡Nooo, mirá este auto! —interrumpió Agustín autor, mostrando la pantalla a Agustín Collins, ignorando la discusión.
— Es un modelo precioso. Tengo uno parecido en casa. Cuando quieras, te paso a buscar para dar una vuelta —respondió con una sonrisa amable.
— ¡Sos un crack, loco! —exclamó Agustín autor, encantado.
—¿Siempre son así? —Natalia los miró con exasperación.
— Son hombres —comentó Celes, encogiéndose de hombros—. Cambiando de tema: podríamos revivir a Alisson.
— ¿En serio? —preguntaron ambos Agustines al unísono, con los ojos iluminados de esperanza.
— No.
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Lazos de Sangre
Ficção CientíficaEn esta historia se vera lo que es capaz de hacer una persona por rencor, venganza y por desamor. Natalia y Agustín son 2 hermanos que buscan vivir de lo que les apasiona hasta que empiezan a pasar sucesos de por medio que los van frena, Natalia per...
