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—entonces nos vamos a casar—dijo el rubiecito de pequitas, él sonrió con timidez, esa expresión bonita que hacia cuando estaba demasiado feliz que ni siquiera podía ocultarlo.

Hyunjin asintió varias veces—nos casaremos, mi yo de la adolescencia no podría creerlo—admitió, sus palabras hicieron reír al pequeño omega. 

Podía imaginarlo, asustadizo Hyunjin intentando no verse intimidado por un pequeño alfa gruñón. —mi yo de la adolescencia tampoco—Felix soltó una carcajada, también se recordó a sí mismo. 

Seria divertido colocarlos de adolescentes en una habitación, contarles que se convertirían en novios y que más tarde se casarían. Su pequeño yo ni siquiera podía pensar en enamorarse de alguien, no podía oler a nadie y nadie podía olerlo, según las reglas, él tendría que estar solo por siempre, sin embargo, aquí estaba Hyunjin. 

—ah, debí haber sido más amable—chilló el omeguita, de pronto demasiado tímido y risueño. 

Hyunjin lo admiró con ojitos vidriosos, adoraba cuando Felix dejaba salir sus rasgos adorables, lo hacia muy poquito y sabía que seguro había mucho por conocer todavía. —está bien, lo importante es que estamos juntos ¿deberíamos chequear los pasteles?—preguntó travieso, los ojitos marrones de Felix se ampliaron, el alfa lo sabía, esa probablemente sería su cosa favorita. 

—¡sí! ¡el pastel! ¡tiene que ser un pastel muy grande!—chilló emocionado, Felix corrió a buscar su celular y Hyunjin lo siguió con una sonrisa. —¿de qué quieres el relleno? ¡te dejaré elegir!

Impresionado, el alfa se llevó una mano al pecho—¿me dejarás elegir?

—sí, la del piso superior, el resto de los pisos los elegiré yo—entre risitas, el rubiecito se fue hacia la habitación y Hyunjin caminó detrás suyo con el corazón latiendo apresurado, estaba tan contento que ni siquiera podía controlarlo.

No seria una boda con muchos invitados, de hecho, mientras hablaban decidieron que apenas iban a invitar a sus familiares, a la banda y a algunos de los empleados de la empresa, así que no serían más de veinte personas. 

Pero como iba a ser la única boda que celebrarían entonces lo harían en grande. 

—quiero que Jiyeon sea una de los testigos—Felix le dijo mientras se acurrucaron juntos en la cama—me gustaría que esté a mi lado en cualquier momento. 

—oh, eso está bien, no tengo problema, son dos ¿cierto?—Hyunjin acarició los ricitos de su omeguita y le besó la frente. 

—sí ¿quieres a alguien en particular para que sea el otro testigo?—el omeguita se acomodó para mirarlo a los ojos y Hyunjin tarareó. 

Había pensado en Johnny o Sungkyung, pero seguro serían los chicos de las flores y Doyoung... no estaba seguro de que él quisiera ser el testigo, además había terminado con Taeyong hace algún tiempo y quizás todo eso era demasiado para él. 

Entonces pensó en su hermana—¿qué tal Jieun? con esas hormonas alborotadas llorará un montón—rio burlón. 

—oh, eso es verdad ¿está bien casarnos en esta época? ¿Cuándo tendrá al cachorro?—preocupado, de pronto se sintió inquieto. 

—creo que faltan como cinco meses—murmuró pensativo—pero ¿a quién le importa? es nuestra boda, si queremos casarnos, nos casaremos, por cierto—Hyunjin le miró a los ojos y sonrió—¿qué tal la construcción de nuestra casa? tenemos que armar el diseño pronto. 

Felix empezó a moverse en la cama por la emoción, Hyunjin rio alto y lo atrapó entre sus brazos así que el omeguita se subió encima suyo y se inclinó para apoyar su nariz sobre la de su alfa—¡conseguiste el terreno! 

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