—Tienes ojeras —comentó el padre de Bucky.
—Sí, se ve más horrible que se costumbre —intervinó su hermana.
—Te he estado diciendo que duermas tus horas completas —dijo su madre—, quizá deberías salirte de uno de esos tantos clubs que estás metido.
Era la cena del viernes: pizza y pasteles. Una especie de ritual que la familia de Bucky había empezado desde hace un par de años cuando le dieron a su madre en el trabajo el horario de lunes a viernes. Lo normal, es que Bucky los disfrutara, pero en ese momento, con tres pares de ojos esperando una respuesta, apenas podía concentrarse en el sabor de la comida.
—Sí, no he dormido bien —repondió tras darle un trago a cholate helado—. Y no puedo salirme de ningún club aunque quisiera, mamá, estamos para mitad de año.
"Además que todos me odiarian a muerte y con el profesor Erick basta", pensó.
—Espero entonces que valga la pena y no salgas desaprobando en algún curso —advirtió su madre.
Bucky quería preguntarle cuándo había salido desaprobado en algún curso, pero la F y los C del profesor de lenguaje eran como un yunque caliente amenazando con darle en la frente.
Más tarde, cuando su padre y él estaban lavando los servicios, se preguntó si lo mejor era decirle a su madre que estaba en la cuerda floja con ese curso. Quizá hasta le castigaba y le prohibía unirse al club de Fútbol para el siguiente semestre. No es que quisiera salirse, pero con esa escusa Denier no lo buscaría para matarlo.
—Animó, Bucky —dijo su padre sacándolo de sus calivaciones—. Seguro que podrás solucionarlo.
Bucky soltó una risa. A veces se perdía el momento en que su padre podía leer a la gente, después de todo había visto de todo como trabajador social. Entre ellos, muchos niños y adolescentes aflijidos con lo que sea que atravesaban sus vidas.
—Sí, gracias papá. Pero lo que sea que estés adivinado, no le digas a mamá.
Su padre soltó una risita.
—Claro que no, pero tiene razón sobre que duermas. Te va dar un choque mental.
Bucky imagino eso muy vividamente. Personitas igual a él, gritando por todas partes dentro de su cerebro tras una erupción volcánica.
—Intentare dormir hoy y terminare mañana mis tareas —respondió, después de todo no tendía que ir a la práctica al día siguiente.
Minutos despues, su padre y él estaban terminando de lavar platos y su padre sugirió:
—Cuando salgas de vacaciones, podemos ir algún lugar. ¿Que tal a visitar a tus abuelos en Indiana? Pediré vacaciones.
Oh. Eso sería maravilloso.
—¿Qué? —Becca había aparecido de la nada—. ¿Por qué él va tener un viaje padre e hijo en sus vacaciones, y yo tengo que pasar el mío en la casa cuidando a un gatito pulgoso?
—Alpine ya no tiene pulgas —defendió Bucky, tenía arañazos que lo probaban—. Y obviamente lo llevaré conmigo.
—Becca, hija, pero iremos a los Angeles la siguiente semana —dijo el padre de ambos.
—Sí, pero estarás trabajando, no cuenta.
—¿Irán a los angeles? ¿Que pasará con Alpine? Ese no era el trato, Rebecca —exigió Bucky.
De pronto estaban en un debate algo intensa entre los hermanos, solo su madre pudo detenerlos.
—Pero mañana tienes que pagar —le dijo Becca cuando ambos fueron enviados a dormir.
Bucky no respondió, quizá demasiado cansado o de resignado a una semana de peste. Al menos cuando llegó a su habitación Alpine lo recibió con un maullido.
—¿Cómo estás presiosa? —preguntó Bucky mientras la cargaba, la gatita abrió la boca mostrando sus pequeños y filudos dientes, era seguro que acababa de despertarse.
"Haber si está noche puedo dormir como tú", pensó Bucky y echo el paté de hígado al platito de la gata. Sí, ella era incluso más pequeña que su plato, pero tenía un gran olfato que salto de la mano de Bucky y empezó a comer.
—Y después a dormir —le dijo Bucky y echo agua fresca en otro plato cerca a la cama de la gata.
Tras eso, bostezo como un acto y reflejo y se vió tentado en dejarse caer en la cama, pero aún le quedaba una mínima fuerza para ir al baño. Se sentía como un zombie, uno que se vestía y aseaba. Finalmente fue recompensado con su cama blanda y las sábanas suaves. Oh, dios, dormiría para siempre.
Había un pasadizo, apenas iluminado por la luna. Bucky corría, buscaba algo, alguien. "¿Qué hago? Ayuda, ayuda". No podía dejar de correr, empezaba a faltarle el aire. ¿Dónde estoy? Se preguntó. Esto lo he visto en otra parte, sí, es del manga de Kimetsu. Se sentó y encendió la lámpara, ya sabía que escribir. Escribía algo muy bueno para aprobar el curso. Así que empezó a escribir, pero las letras se hacían borrosas. "Hijo", alguien llamo. No. No alguien. Bucky lo conocía.
"Bucky".
Bucky estaba mirando la cama, él estaba sentado. Él. Él lo miró.
"Papá"
Pero no era el padre con quien habia estado lavando platos hace unas horas. No. No era el que le dijo que irían a Indiana en las vacaciones. No.
Era su papá, él que había muerto hace tantos años.
Su papá estaba delgado, su cabello largo se extendía por toda la cama en la que estaba recostado. Tenía la mirada en el techo, apenas parpadeaba.
Era ese tiempo cuando apenas salía de su cama.
"¿Cuando te vas a levantar? ¿No piensas ir a trabajar?" La voz de su madre resonó en alguna parte. El papá de Bucky cerró los ojos con fuerza y, como si tuviese algo pesado sobre él, se sentó. Sus ojos azul gris sin brillo lo encontraron.
"Hijo, algún día serás un gran músico, mejor que yo, por eso..."
Cállate, cállate. Estúpido, estúpido.
No escribiría nada de eso, no hablaría nunca de eso. Nunca.
Su padre se levantó, dió dos pasos y cayó como un objeto inerte al suelo.
Bucky despertó ahogándose en un grito. Estaba oscuro. ¿Dónde estaba? ¿Dónde estaba papá? "No está, no está, él ya no esta". Él se habia ido hace tantos años, pero en ese momento solo habia sido un segundo.
"Solo fue un sueño, porque no fue así. No fue así".
Bucky se levantó, aún perdido en medio de la penumbra. Había estado escribiendo el maldito ensayo o ¿también fue un sueño? Se frotó el rostro, aun no podía respirar con normalidad.
Un sueño, porque así no fue como sucedió.
Escuchó un ronroneo. Bucky, aún respirando con dificultad, se arrodilló, y cargo a su pequeña gata en brazos. Ella se acucurro de inmediato, como buscando y dando confort.
Solo fue sueño, así no habia sucedido. Como realmente sucedió fue enterrado.
Bucky lo había enterrado. Lo habia enterrado hasta lo mas profundo de él.
Cerró los ojos hasta el dolor, quería evitarlo, pero las lágrimas se cayeron calientes una tras otra.
—Lo siento —dijo a la nada, y apretó a Alpine contra su mejilla. Esta soltó un maullido lastimero, pero no se movió. —lo siento—, temblo y las lagrimas se derramaron hasta empapar el suave pelaje blanco.
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Bucky & Steve
FanfictionBucky es popular, Steve invisible, y el cine es el universo que ambos adolecentes conocen. ★★★ Bucky es popular, un buen deportista e inteligente, todos lo quieren como amigo o novio. Steve a apesar de su apariencia de nerd solo es bueno dibujando...
