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La mañana era como un espejo reflejando la luz. Bucky sentía que esa luz le quemaria las cornias y de paso se le saldria el cerebro por las orejas a palpitaciones.

Se arrastró como un zombie que no habia ingerido una victima en días y llego al baño por unas aspirinas. Los tomo de un solo trago con agua del caño, aunque casi de inmediato el estomago empezó a protestar. Fantastico.

No tenia animos de bajar a la cocina, pero el pate de higado de Alpine no se cocinaria solo, asi que esta vez ando como un zombi al que habian roto una pierna.

Ya ahi, preparó la comida de su gata y el propio, aun era temprano, pero sus padres habian ya salido a trabajar y posiblemente le quisieron dejar dormir ese sabado. Eran conciderados cuando se lo proponian.

—Bucky, hermanito, al fin despertaste.

Excepto su hermana, porsupuesto.

Se miraron y ella lo miro como si fuera ese zombie que se habia caido persiguiendo a su victima.

—Te ves terrible —dijo sin vueltas.

—Sí, tu tambien.

Ella soltó  una risa.

—Animo, Buck. Pues hoy es un gran dia.

Cristo, el dolor de cabeza volveria, y antes de que abriera la boca, ella lo miró como la sesina de zombies.

—Hoy es dia de pagues tus deudas.

Bucky habia servido de maniqui desde que su hermana resulto querer ser maquillista de cine.

—¿Sabes que ahora los maquillistas tendran menos trabajo por la IA? —le dijo a su hermana.

—Callate, esa protesis se caera si te mueves mucho, y no, aun tendremos trabajo. La gente vera que la IA apesta.

Bucky queria soltar una  carcajada, pero la cosa esa se caeria y recibiría un golpe. Asi que solo negó con la cabeza. Despues de todo tampoco le gustaba la idea de ser remplazado por una IA, aunque si lo pensaba no se metian tanto con su área, el incluso seguro podria aprender a programar algunos IAs, pero no esos que podrian traer problemas a los artistas como su hermana o Steve.

Steve. 

Otra persona que rondaba su mente como un caracol en la lluvia.  Si tan solo no le hubiera dado esa especie de momento de lo que sea y hubiera hablado con él.  Si tan solo Steve podria decirle lo que pasa. Si tan solo su cabeza dejara de sentirse como un tarro de agujas podria levantarse e ir a la casa de Steve y resolver la extraña tensión entre ellos.

Pero no queria y tampoco sabia que podia hacer. En realidad, nada estaba resultando, todo parecia caerse, todo su tiempo, su mente y sus ideas caian rodando como bola de nieve. Y mas una pesadillas que volvia en retazos. Retazos mal contados, retazos que deseaba enterrar.

Enterrar. Enterrar.

—¿Bucky?

Bucky posó la mirada en su hermana. La sorpresa en su rostro le hizo darse cuenta de si mismo, de las lagrimas que se estaban acumulando en sus ojos.

—¿Eh? —dijo de inmediato queriendo limpiarse, pero se detuvo al saber que arruinaria el maquillaje—. Diablos, creo que algo me hizo mal, hermana. Seguro compraste material caducado.

Solto una risa tranquila, pero su hermana lo miró con vacilación. Bucky esperó que ella no se diera cuenta, rogó para que su hermana incluso si se habia dado cuenta no preguntara.

—Claro que no, pero imagino que es por tu falta de sueño —dijo ella y saco unos paños para limpiarlo con cuidado.

Genial, ninguna broma.  Porfavor, no hablarian de eso. No quería que hablaran de eso.

Bucky & SteveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora