–Dios como necesitaba esto—Dijo Jihyo mientras salía de la décima tienda de marca en París—No recuerdo cuando fue la última vez que salimos de compra a lo grande, doy gracias a Dios de ya no trabajar en ese lugar.
Al igual que Nayeon, Jeongyeon y Jihyo dejaron su trabajo ya que después de enterarse que no era un colegio en si sino más bien una red de orfanato donde se aprovechaban de los alumnos no dudaron en poner un pie fuera sin siquiera importarles que no recibirían ningún pago.
Jeongyeon daba clases privadas de ejercicio donde pagaban muy bien ya que sus rutinas ayudaban mucho a personas mayores y niños y niñas con discapacitad.
Jihyo al igual que Jeongyeon comenzó a dar clases en línea y a decir verdad le iba mejor que antes.
Nayeon por su parte se unió a su padre, no iba mucho y no era tampoco de esperar su presencia pero ya con estar a su lado le era suficiente. Después de que su madre los dejara a los dos tirados por así decirlo sin absolutamente nada de que vivir, estos comenzaron de cero y crearon juntos un sustento de vida.
–Con todo lo que cargamos creo que no nos dejarán entrar al hotel, debimos traerles algo, un pañuelo yo que se—Dijo Jeongyeon viendo que no se acordaron de los chicos.
–¿Desde cuando debemos gastar nuestro dinero en ellos? Ni que fueran pobres, tienen manos para trabajar—Protestó Jihyo sin saber que aquello que dijo hizo que Jeongyeon y Nayeon con su silencio crearan un momento incómodo.
–Mejor compremosle aunque sea comida, de seguro no habrán comido nada. Por lo que he estado hablando con Mina estos días, me han informado que nadie de ellos sabe cocinar y temen quemar el hotel—.
–Parecemos niñer—Justo cuando se dio la vuelta para buscar algún lugar de comida del estilo de aquellos vio a lo lejos a dos chicas que conocía bastante bien. Por un momento pensó en que no sería buena alarmarse pero su cerebro comenzó a ejecutar primero la escena—¿Esa no es Momo?—Dijo con dudas.
Nayeon de una se alertó y comenzó a buscar a Momo, estaba tranquila pero su semblante cambió al ver que no estaba sola. Otra vez esa chica pensó la coreana al ver a Momo y Tzuyu juntas.
–¿Qué hacen en una tienda de joyas?—Preguntó Jeongyeon.
Si a Nayeon los celos le comían la cabeza no sabía como reaccionar al ver a la japonesa muy feliz riendo junto a la chica comprar anillos. Vio como se probaba varios, la tranquilidad y felicidad que tenía desapareció de repente y sin decir nada se fue escuchando los llamados de sus amigas pero no caso.
Pov Momo
–¿Creés que le guste? Jamás he conprando un regalo para mi pareja ya que nunca he tenido, no sé que le gusta—.
–Estoy segura que le va a encantar, no conozco para nada aquella mujer pero verla estos pocos segundos me deja en claro que ella es el tipo de mujer que le gusta que le regalen cosas así—.
–No siquiera para mi he tenido tanta dedicación.
–Hola señoritas ¿En qué puedo ayudarlas?—Dijo un señor muy amable.
–Este, hemos venido a comprar
–Algo en específico o solo es para ustedes
–No, quiero hacer un regalo a una persona muy especial pero no tengo idea de que regalarle—Dijo Momo apenada.
–Dígame como es esa persona.
–Bueno, este... Yo—Momo comenzó a temblar, las miradas fijas en ella la tomaron por sorpresa, no quería escucharse como una loca enamorada pero más allá de eso más bien lo que salieron fueron palabras tan sinceras y llenas de vida que el señor sonrió—Ella es tan hermosa como un diamante, única como la luna, brillante como las estrellas que iluminan el cielo. Cuando estoy con ella siento que estoy en un cuento, mi corazón se acelera solo con verla. Nuestra historia es trágica como el titanic pero el amor que representamos es como Romeo y Julieta, ella lo es todo para mi. Ella es mi evangeline–
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𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐏𝐫𝐨𝐡𝐢𝐛𝐢𝐝𝐨
FanfictionIm Nayeon a sus 31 años es una mujer soltera, es maestra de Ciencias en una de los colegios más prestigiosos del país. Es una mujer dominante, imponente y hermosa, es la mujer perfecta de todo hombre lo malo es que no le gusta ni les da la atención...
