Especial Sahyo
Silencio absoluto, nadie sabía que hacer o decir. El camarero llegó con las bebidas pero se detuvo en seco al ver que faltaban personas y que todos estaban como momias y llorando.
Sana es una persona fuerte o al menos eso demuestra, es raro verla llorar ya que es la alegría de los grupos en los que está. Pero no hoy, al igual que Momo se levantó diciendo que tenía que contestar una llamada de su padre, ninguno se opuso, salvo Jihyo qie sin decir nada la vio irse y segundos después fue tras ella.
Iba detrás de ella sin que se diera cuenta, y confirmando sus sospechas que no recibió ninguna llamada ya que nunca sacó su celular.
-¿No te han dicho que subirse con desconocidos es dar tu vida así de la nada?-Dijo tomándola del brazo y atrayendola a ella, al ver como casi se subía a un "taxi".
-No me importa, creo que me haría un favor. Además a nadie le importo, mis padres están felices sin mi y mis amigos... Estoy segura que si desapareciera ahora mismo ni se darían cuenta-Dijo como si nada.
Jihyo la miró fijamente a los ojos, estaban abrazadas con sus cuerpos muy pegados. Podían sentir sus respiraciones chocando, a pesar de que la pelirrosa era más grande que Park, esta la tenía sujeta de la cintura.
Sana no entendía su silencio, quería hablar pero no le salían las palabras, su corazón iba a mil. Intentaba ocultar sus sentimientos por la mayor pero era inevitable, no podía, desde aquel día que la vio entrar por ese pasillo con su traje caro, porte, elegancia y belleza quedó rendida.
La verdad es que Sana no era de esas chicas sumisas que le gustaban sentirse inferiores en cuanto al amor pero cuando miraba o tenía cerca a Jihyo todo en ella se achicaba, esa mirada aterradora llena de fuego la cautivaba, se sentía presa de caza.
-A mi si me importas, y yo no soy cualquier persona-Contestó con la voz ronca sin dejarla de mirar.
La cercanía que tenían hizo que Sana varias veces desviara su vista a los labios de Jihyo, sabía que la mayor se dio cuenta de aquello pero es que no podía, le gustaba pero algo la paraba. Algo dentro de ella decía que no y a la misma vez que si, Sana sabía leer muy bien a las personas y con Jihyo no habían excepciones. Lo último que recordaba de ella es que estaba casada y con planes de divorcio, siempre la escuchó hablar de que sus gustos eran hombres y con eso bastaba para no dar paso adelante.
Quería besarla pero no se atrevió, pero lo que pasó después la dejó en blanco.
El choque de sus labios suaves con los de Jihyo fue como dos llamas encendiendose al conectarse. Sana Le dio paso para que esta tuviera el control de todo, posó sus brazos sobre los hombros de Jihyo y rodeo su cuello mientras que la otra la sujetaba de la cintura.
El beso pasó de suave a fogoso, la japonesa sentía como todo su cuerpo comenzaba a temblar con cada toque que Jihyo hacia, esta con solo eso encontró varios puntos débiles en la menor.
Si pena alguna Jihyo comenzó a devorar el cuello de Sana en medio de la calle, varias veces escuchó como la menor gemia y eso fue como una música tan perfecta jamás escuchada, definitivamente era su cosa favorita de ahora en adelante.
-Jih... Jihy... Agh-Le gustaba, no, le encantaban los besos que su unnie le daba, esas mordidas que sentía y esos chupones que sabía que iba a tener se sentían tan bien pero debían parar-Jihyo pa... Dios mio, si.. Sigu... No ¡Jihyo!-Echó un grito bien fuerte al sentir como uno de sus pechos fue pellizcado por encima de la tela que llevaba puesta.
Jihyo se detuvo y dio varias miradas a todos lados para luego abrir los ojos de par en par y darse cuenta de lo que hizo. Sana se encontraba con la ropa y el pelo desordenado, la elegancia de hace cinco minutos desapareció y ahora parecía una loca.
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𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐏𝐫𝐨𝐡𝐢𝐛𝐢𝐝𝐨
FanfictionIm Nayeon a sus 31 años es una mujer soltera, es maestra de Ciencias en una de los colegios más prestigiosos del país. Es una mujer dominante, imponente y hermosa, es la mujer perfecta de todo hombre lo malo es que no le gusta ni les da la atención...
