–Estás muy hermosa esta noche, digo todos los días, pe-ero más hoy—Jeongyeon se puso roja como un tomate al decir aquello, le había salido de la nada o mejor lo sacó después de aguantarse un buen rato desde que la vio.
Mina sonrió con timidez.
–Gracias, tú también estás linda esta noche, te queda muy bien ese estilo—Le respondió de vuelta.
–¿Enserio? Gracias, eres la primera persona que me lo dice. La verdad es que dudé si venir así vestida, siempre me dicen que parezco un hombre pero no como algo bueno—Dijo en un tono nostálgico mientras miraba la ciudad a lo lejos.
Cada quien dejó el restaurante poco después de que Momo se fuera, comieron algo y luego cada quien tomó un rumbo distinto.
Mina iba a irse sola ya que no tenía con quien, pero Jeongyeon se apresuró y le pidió con mucho entusiasmo salir y ver Paris. Aunque no lo haya dicho directamente sabía que la mayor se esforzaba porque lo que sea que tuvieran funcionara y por eso aceptaba, porque las dos sentían lo mismo.
–Todos tenemos ojos pero no todos podemos ver mas allá de las apariencias, a mi siempre me dijeron que no era alguien normal, se burlaban de mi por no hablar mucho, decían que era muda y que personas como yo eran raras, cosas creadas sin sentido—Dijo sin más, Jeongyeon le dolió aquello.
–No eres rara y tampoco eres algo creado sin sentido.
–No tienes que decirlo porque sientes pena.
–Puede que no te conozca mucho pero soy muy observadora Mina, personas como tú nacieron por un propósito, hacer feliz a las personas. Hace tiempo cuando les daba clases a ustedes mi vida era un cuadro sin vida, oscuro en medio de la nada. Pero hubo alguien, siempre estaba ahí aunque nunca supe quien era en aquel tiempo. Todos los días iba sin ganas hasta que esa persona hizo algo que cambió mis días, siempre me despertaba con esas ganas de saber que me depararía cada vez que llegaba allí—
Mina miró a Jeongyeon y pudo notar cómo sus ojos brillaron, su tristeza se esfumó y ahora hablaba con más fuerza, como si para ella eso fue lo mejor que le pudo pasar. Sintió un poco de celos al escucharla hablar así de alguien.
Mina pasó años escribiéndole cartas, poemas, le dejaba regalos hechos por ella misma y aunque nunca recibió un parte de agradecimiento su amor por la coreana no se fue, nunca perdió las esperanzas.
Lo que ella no sabía ni se le pasaba por la cabeza era que la persona de la que Jeongyeon hablaba era ella.
–En aquel tiempo no me di el tiempo de vivir una vida como los demás porque creí que no era digna para estar con alguien, siempre que lo intentaba perdía o me hacían menos. Y es tan loco que nunca la vi, no tenía ninguna sospecha de nadie hasta que abrí mi corazón y dejé que me guiara.
–De seguro esa chica debe ser muy afortunada de tenerla—Dijo con un poco de molestia, acto que a la coreana no se le pasó por alto, río.
Mina iba hablar ya que hubo un silencio repentino pero no tuvo tiempo ya que lo que ocurrió después la dejó en shock. Jeongyeon la tomó del brazo y la atrajo hacia ella dejando sus cuerpos muy pegados. Sus rostros estaban tan cerca que sus respiraciones cada una pudo sentirlas, los corazones de ambas iban a mil.
–¿Que-e haces?—
–Como no me di cuenta en aquel momento.
–No entiendo de que
–Me costó dos años saber que tú eras quien me mandaba todos los días cartas, no sabes cómo agradezco todos esos hermosos poemas, los regalos los llevo conmigo siempre—Confesó.
–Yo—Mina no sabia que decir
–Me salvaste y agradecerte con palabras no es nada por eso yo . . .
Silencio, Mina intentó retroceder un poco pero al hacerlo flaqueó y casi se cae pero fue sujetada por la cintura delicadamente.
–Te quiero Mina, se que es esto es muy repentino pero no puedo esperar más, hablar contigo y fingir que no sabia quien eras me comía por dentro cada día. Eres tan hermosa que me da hasta celos saber que alguien mas podría robarme el puesto. Mis sueños te imaginan, mis sentimientos te reclaman, mis ojos te buscan y mi alma te llama. Te amo como jack amó a rose, como Mozart amaba la música, como Picasso amaba pintar, te amo tanto que ni yo puedo entenderlo—
Jeongyeon no supo de donde sacó el valor para decir todo aquello, ella no era una persona romántica pero dicen que cuando estás enamorado todo dentro de ti cambia.
Los ojos de Mina parecían perlas, las lágrimas eran como cristales. Hace mucho tiempo que no estaba tan feliz, la primera persona que amó jamás perdió el hilo que la unía a ella, porque por ahí dicen que las almas gemelas fueron creadas para conocerse pero no estar juntas pero este no era ese caso. Jeongyeon y Mina siempre estuvieron enamoradas pero no daban paso a mas por sus miedos, el ser rechazado o el que dirán.
–Yo también te amo—Mina abrazó con tanto amor a su unnie como si jamás quisiera soltarla.
En ese momento el corazón de Jeongyeon latió como nunca, esta siempre se limitó amar porque creía que nadie en el mundo podría ser lo suficiente para merecerla, era quien más se burlaba entre sus amigas ya que era la única que no tenía pareja y creía que así iba a ser hasta el final de todo. Hasta fue la primera en rechazar la propuesta de trabajar como maestra en aquel que le cambió la vida ya que conoció a la chica que tanto había esperado.
–Mira una estrella fugaz, dicen que si la ves pides un deseo pero creo que fue muy rápida.
–Deseo. . .
–Es de mala suerte decirlo en voz alta
–No tengo necesidad de pedir un deseo cuando el único que quería que se cumpliera ya se hizo realidad—Dijo sonriendo.
La coreana la miró sin decir nada, había entendido a la perfección aquello.
–Momo me va a matar
Mina río.
–Probablemente—Al decir esto el cuerpo de Yoo se tensó y Mina rio de nuevo, le gustaba burlarse.
–No me digas eso, parece que a todo el mundo se le olvidó que ella pelea. Esa chica desfigura rostros con dos golpes hasta tiene un armario con dientes enmarcados de todos los rivales que derrotó, es aterrador eso—
–Es un amor, puede parecer una amargada pero en el fondo es tierna y sensible—
–Si, de seguro debe de estar con Nayeon ahora mismo riendo por alguna de estas calles. No lo sabes pero ninguna sabemos hablar francés—
–Sabes, Momo ha hecho mucho por nosotros, aveces me sentía mal porque ella también necesitaba alguien que la hiciera feliz y no pudimos demostrárselo.
–No se mucho de lo que les pasó pero lo poco que se me hace sentir mucho dolor, no merecían nada de eso—
–Soy la menor de los tres y aunque no hable mucho soy muy observadora, puede que las cosas no estén bien entre ellas pero espero que si. Nayeon no lo sabe pero es la única que puede salvar a Momo de todo esto—
–¿A qué te refieres?
Justo en ese momento el celular de ambas comenzó a sonar haciendo que se separen ya que aún seguían abrazadas. Jeongyeon fue la primera en aceptar la llamada mientras que Mina miraba los mensajes que le habían dejado.
–¿Qué? Cálmate mujer, tranquila vamos para allá—Colgó—Algo le pasó a Taehyun.
–Niki me escribió pero no lo noté.
–Tranquila de seguro tienen hambre.
–Por los mensajes que había mandado no creo que sea hambre lo que tengan—.
–Mejor vayamos a ver.
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𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐏𝐫𝐨𝐡𝐢𝐛𝐢𝐝𝐨
FanfictionIm Nayeon a sus 31 años es una mujer soltera, es maestra de Ciencias en una de los colegios más prestigiosos del país. Es una mujer dominante, imponente y hermosa, es la mujer perfecta de todo hombre lo malo es que no le gusta ni les da la atención...
