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Pov Nayeon

Allí estaba siendo desemtubada, el sonido de las máquinas era lo único que se escuchaba. Se veía igual que un copo de nieve de los que inundaron todo el invierno, mis ojos no pudieron ocultar las lágrimas y lloré.

Siempre venía a verla, no hubo un día en que no haya venido. Dormí con ella, le hablaba de todo lo que sucedía pero verla aquí de nuevo después de aquella llamada me rompió por completo el corazón.

No podía aceptar aquel final, no después de todo lo que viví merezco esto. Como le explicaría a Taehyun que su persona favorita casi se iba, nadie más que él ha anhelado tanto volver a verla.

Aquí estaba sentada a su lado buscando la fuerza para enfrentar lo que vendría. Un año de tantas esperanzas que no sirvieron de nada.

–Se que nuestra historia no fue la mejor contada, se que nos hicimos daño y sufrimos mucho pero yo... No puedo vivir sin ti Momo, desde que te conocí me has salvado de tantas cosas, no lo sabes pero tienes mi vida entera. Tu carta, donde me dijiste que pase lo que pase nunca olvidara nuestra historia, quiero que sepas que yo jamás te olvidé. Merecemos mostrarles a todos nuestro amor, no sé si quieras pero  Taehyun y yo queremos vivir juntos contigo. Siempre quise tener una familia, la cual amara de verdad. Puede que Taehyun no haya sido creado de la mejor manera pero lo amo y es lo único que me ha mantenido peleando todos estos años mientras te esperaba, por favor lucha un poco más, solo unos minutos más... Por favor—Dije muy destruida por dentro.

Nos habían llamado del hospital informando que Momo dejó de respirar de la nada por unos largos minutos. En menos de diez minutos estaba aquí de rodillas frente a ella pidiendo que luchara, es terrible que en un año no hubiera ningún avance. Los doctores nos dijeron que ya aceptaramos la pérdida pero yo no puedo, el solo pensar que perdí a Momo me destroza por completo. Ella es mi fuente de vida y aunque ya viví dos años lejos de ella no estoy preparada para dejarla ir de nuevo y sabiendo que no volveré a verla.

El sonido de su corazón en la máquina era lento, su respiración era pesada, se podía notar que Momo fue perdiendo vida durante estos últimos meses.

–Taehyun te guardó un regalo de navidad, él me pidió que te lo diera y que lo leyera—Nayeon sacó una carta de su abrigo, lo abrió y comenzó a leer:

Hola Momo

Ha pasado mucho tiempo, mami dice que eres la bella durmiente porque duermes mucho. Quiero verte con los ojos abiertos ya, no entiendo porque no lo abres pero no pasa nada yo también duermo mucho. Ya estoy grande, podemos ir al parque como me prometiste, te quiero mucho Momo, tengo un amigo que tiene dos mamás y son muy bonitas juntas. Ellas me dijeron que dos personas no importan si son chicas o chicos, pueden estar juntos y tener bebés. Puede que no seas mi mami pero yo quiero que lo seas porque tu me quieres y yo también como mamá.

No pasa nada si tengo papá, el no me quiere. Se que me quieres porque me regalas juguetes, me das abrazos y quieres mucho a mi mamá. Quiero que cuando despiertes juguemos todos los días como antes, quiero estar siempre contigo y con mamá, los tres juntos para toda la vida.

No pasa nada si quieres dormir mucho, te voy a esperar. Se que vas a despertar, porque se lo pedí a Santa y él siempre que me porto bien me trae regalos pero esta vez no quiero regalos de Navidad, solo quiero verte de nuevo.

Te quiero mucho  Mami❤️


No pude más, Taehyun era lo más hermoso que la vida pudo darme. Sabía que él quería mucho a Momo pero no pensé que al punto de quererla como su madre, siempre soñé con que estemos juntos los tres pero el miedo de que el no entendiera esto me hacía retroceder y no tener el valor necesario para enfrentarlo.

–Donde quiera que estés, quiero que sepas que tienes gente que te ama. Ya no estás sola, ya no tienes que sufrir, tienes que volver para que veas que tienes una historia que contar. Ya no vas a cargar con tanto dolor, es hora de sanar, tus hermanos, tus amigos, toda esa gente que te apoya desde todo el mundo, Taehyun y yo vamos a estar aquí contigo—Nayeon tomó la mano de Momo y le dio un beso, luego la sujetó como si estuviera enseñándosela a Dios—Se qué me puedes escuchar, se que haces milagros y como último acto te ruego Dios que me devuelvas a mi vida, a mi motor, mi sonrisa, mi sol de cada despertar, mi estrella más preciada.

Nayeon bajó la cabeza y comenzó a llorar, ya no tenía palabras, ya no podía ser fuerte por si misma mientras esperaba una señal. Justo cuando creyó que ya todo estaba acabado, la señal fue escuchada.

Nayeon levantó su cabeza y miró el reloj casi era año nuevo, iba a irse ya que su momento estaba a punto de terminar y por lo visto todos debían despedirse, no quería ser egoísta.

Antes de irse Nayeon se acercó hacia donde Momo y la besó suavemente para luego decirle:

–Te amo y siempre te amaré vida mía— Cuando iba a irse el roce de los dedos con los de la menor le dieron un corriente eléctrica, todo su cuerpo tembló, no como antes cuando sufría. Ahora era diferente porque todo dentro de ella se encendió, Nayeon giró con miedo y justo cuando lo hizo quedó estática.

Esos ojos oscuros pero brillantes como la luna, esa sonrisa hermosa que iluminaba el alma de aquella mujer. Nayeon no podía creerlo, estaba completamente quieta, había esperado tanto por esto.

Justo en ese momento las puertas se abren, un pequeño duende entra con cuidado.

–Ma... —Su voz se corta al ver a Momo frente a él, despierta. Sus ojos se llenan de lágrimas y sin pensarlo va directamente hacia ella con una sonrisa digna de un niño feliz por que su deseo más pedido se ha hecho realidad–¡Momo despertaste!

Momo no podía hablar aún pero sonreía y eso bastaba para que el niño llorara de alegría.

–Mamá Momo despertó—Dijo tomándola de la mano y jalandola hacia la joven—Mami ella ya despertó.

Nayeon sonrió con amor, tomó a su hijo en brazos y se acercó a la japonesa, por un momento recordó que posiblemente no recuerde nada ya que ha sido año y medio del coma, el solo pensar en eso la tensó y cambió su expresión, tendría que enfrentarse a eso y si su hijo no entendía sería doloroso.

Pero como si la menor sintiera su angustia, digna de dos almas gemelas la tomó de la mano y habló.

–Nay... —Dijo en un hilo de voz

La coreana clavó su mirada en ella como no creyendo lo que acababa de escuchar y eso, eso fue lo único que quería escuchar, se lanzó a ella y comenzó a llorar pero ahora de alegría, el amor de su vida había vuelto y lo mejor de todo es que la recordaba.

–Te extrañé mucho Momo, no te vuelvas a ir por favor—Se aferró a ella, Momo con sus delicados brazos la abrazó, dejó salir sus lágrimas, luego de tanto tiempo de dolor estaba de vuelta con la persona que en sueños buscaba.

–Momo—El abrazo se cortó ya que una voz interrumpió aquel momento.

Nayeon se alejó despacio y se dio la vuelta, miró a la puerta y cierto grupito estaba allí de pie con una expresión de sorpresa, sonrió y se movió a un lado para que vieran mejor a la japonesa.

Niki y Mina entraron con cuidado seguidos por los demás quienes al por al pequeño Taehyun decir que Momo había despertado no duraron ni un segundo ni los reclamos de los enfermeros hicieron caso.

–¿Nos recuerdas?—Dijo tartamudeando, el miedo se apoderó de él.

Esta los observó y sonrió.

–Jamás olvidaría a mis hermanos—Dijo Momo tranquila, estos no aguantaron y se lanzaron con cuidado y se abrazaron.

–Momo te extrañé—Dijo Mina en un susurro.

–Yo también los extrañé.

La habitación pasó de tornarse gris a sentirse muy colorida, la felicidad inundó todo el lugar. Momo despertó y los corazones de todos los presentes comenzaron a latir con más fuerza.

𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐏𝐫𝐨𝐡𝐢𝐛𝐢𝐝𝐨 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora