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–¡Oye Momo ven a jugar! —Gritó San a lo lejos.

Esta solo lo ignoró. No sabe como ni en que momento aceptó venir al parque con ellos dos. Momo estaba sentada en un banco comiendo papas fritas mientras los veía pelearse a modo de juego.

Al principio pensó en largarse de allí sin que ellos se den cuenta pero al parecer el cálido clima que había la hizo cambiar de opinión y quedarse allí.

El parque no estaba lleno por lo tanto podías dormir, leer o hacer lo que sea ya que no estaba lleno como siempre solía estarlo.

–Oye Momo... ¿Podrías ir a comprar un poco de agua?—Preguntó Jackson sin mucha fe.

–¿Me ves cara de sirvienta? Si tan cansados están vayan ustedes—Contestó Momo con pesadez.

–Anda, es que estamos jugando con unas personas allí al volley... Por fa haré cualquier cosa que me pidas después—Dijo con cara de gato tierno.

–Te salvas porque tengo hambre—Dijo Momo.

–Y traenos algo de comer si eres tan amable—

Momo se levantó del banco y caminó hacia el carrito de comida que había por allá. Al llegar justo antes de pedir su celular sonó, lo tomó y al ver quien era su cambio de humor se hizo presente. Se dio la vuelta y solo fue aceptar la llamada para escuchar gritos del otro lado de la línea

–¡Hirai Momo! ¡¿Acaso me estas ignorando?! ¡¿Se puede saber donde mierda estás que no te encuentro por ningún lado?! ¡¿Me estás ignorando?! ¡Contesta!—

–Si ¿Hay algún problema? —Contestó sin ganas.

–¿Es enserio Momo? ¿Dónde estás?—

Por un momento Hirai pensó en decir donde estaba pero cambió de parecer al recordar que no quería estar con ella por lo tanto mintió de su paradero.

–Ando de viaje...

–¿De viaje? ¿A dónde te fuiste  porque no me dijiste nada y porqué no me llevaste contigo?—

–Pensé que estarías drogada y borracha como siempre qué sales de fiesta. Además este es un viaje solo mío no quiero a nadie aquí—

–¿Y donde están Jackson y San?—

–Pues no lo se ¿No los has llamado?—Mintió.

–Si y adivina...

–Que...

–No contestan ninguno de los dos

–ª que pena—Fingió.

Momo quería colgar lo más pronto posible, no tenía ni pizca de ganas de hablar con jongseo pero sabía lo loca que se pondría si le colgaba.

–Y se puede saber cuando vienes o tengo que seguir siendo ignorada por ti—

–Lo sabrás cuando llegue—

–Y exactamente cuando es eso—

–No lo sé... Un....

–Un que ¿Un día? ¿Una semana? ¡Un que Momo!–No dejaba de gritar.

Momo comenzó a respirar hondo, ya estaba casi al límite por hoy y apenas eran las 2 de la tarde. No podía más con los gritos de aquella mujer, le estaban perforando el tímpano.
Por lo que le colgó sin pena, lo último que escuchó fueron gritos que a saber que decía porque no se entendía.

Guardó su celular y se acercó al puesto para comprar algo para sus amigos. Al pedirlo se regresó, mientras caminaba observaba los paisajes, las personas jugar entre familia, amigos... Parejas.

𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐏𝐫𝐨𝐡𝐢𝐛𝐢𝐝𝐨 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora