El departamento estaba en silencio.
Nayeon había salido temprano con Jackson, y Taehyun jugaba en su habitación con sus bloques de colores.
Momo, incapaz de quedarse quieta, comenzó a ordenar la casa. No era tanto por limpieza, sino por ansiedad.
Cada vez que sentía el pecho apretado o los pensamientos acelerados, limpiar le servía como una forma de poner orden fuera, cuando dentro todo era caos.
Doblando abrigos y guardando ropa en el armario de Nayeon, algo cayó al suelo.
Un papel doblado en cuatro.
Al principio no le dio importancia, pero cuando lo levantó notó los sellos azules de un laboratorio.
El título decía:
“Composición química – Neurotoxina experimental N-042 / Dosis letal por contacto intravenoso”
Momo se quedó inmóvil.
Sintió que la garganta se le secaba.
En la esquina superior, un nombre resaltaba en letras negras:
Fabricante: Kim Taehyung / BioForce Corporation.
Su respiración se volvió errática.
El documento tenía manchas de café, como si hubiera sido manipulado con prisa, escondido, guardado sin cuidado.
No entendía por qué Nayeon tenía eso.
Ni por qué ese nombre la atravesaba como un cuchillo.
Sus manos temblaban cuando leyó una línea al final del papel:
“Paciente afectada: Hirai Momo – resultado: crítico / coma inducido prolongado.”
El papel cayó de sus dedos.
Sintió que todo giraba.
Recordó el hotel.
Recordó el olor metálico.
El dolor agudo.
Y un reloj dorado brillando frente a sus ojos antes de desmayarse.
—No… —susurró, llevándose las manos a la boca—. No puede ser…
Mientras tanto, al otro lado de la ciudad, Jackson caminaba por el callejón trasero del gimnasio. Había terminado de reunirse con Nayeon y llevaba los documentos ocultos dentro de su chaqueta.
El aire olía a lluvia y metal oxidado.
Se encendió un cigarrillo, pero lo apagó de inmediato cuando notó una sombra reflejarse en el vidrio del auto estacionado frente a él.
—¿Quién anda ahí? —preguntó, con voz firme.
Nadie respondió.
Solo un silbido suave, como si el viento se burlara de su miedo.
Dio un paso adelante y entonces lo vio: una figura de traje oscuro, apenas visible entre las sombras del callejón.
—Bonita hora para salir del gimnasio —dijo una voz masculina, calmada, casi educada.
Jackson apretó la mandíbula.
—¿Quién eres?
El hombre no respondió. Dio un paso hacia la luz.
No era Taehyung, pero el sello en el anillo de su mano era suficiente para entenderlo: un círculo dorado con la inicial K grabada en el centro.
—El señor Kim te manda saludos —dijo el hombre—. Dice que sería una pena que algo le pasara a tu hermana menor si sigues metiendo la nariz donde no debes.
Jackson sintió el corazón detenerse.
—¿Qué dijiste?
El hombre sonrió con frialdad.
—Tranquilo. Todavía está bien. Pero las personas curiosas suelen tener accidentes. Buenas noches, señor Wang.
Y se fue, dejando el eco de sus pasos resonando entre los muros húmedos del callejón.
Jackson apoyó las manos contra la pared, respirando con dificultad.
Sabía que Taehyung ya los tenía bajo la mira.
Y que si seguían adelante, la guerra se desataría.
Momo seguía en el departamento, de pie frente al papel extendido sobre la mesa.
Intentó llamarle a Nayeon, pero cortó antes de que contestara.
No sabía qué decirle.
No sabía si podía mirarla a los ojos.
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𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐏𝐫𝐨𝐡𝐢𝐛𝐢𝐝𝐨
FanfictionIm Nayeon a sus 31 años es una mujer soltera, es maestra de Ciencias en una de los colegios más prestigiosos del país. Es una mujer dominante, imponente y hermosa, es la mujer perfecta de todo hombre lo malo es que no le gusta ni les da la atención...
