95

135 24 1
                                        

Pov Momo

Salí lo más rápido que pude del restaurante, mi vista se nubló por lo que no vi a las personas delante por lo que las choque sin querer.

No tenía fuerzas para sentar mi cabeza y ponerla en orbita, estaba cansada de todo. Apenas llevo un día y medio fuera de Corea, de los problemas y las peleas y parece que nada cambia en mi vida.

Mi cabeza cada día está peor, me duele a ratos, al principio pensé que era del estrés por acabar muy golpeada en las peleas pero últimamente me está afectando más de lo normal.

Me siento cansada, aburrida, aveces ni recuerdo que hice en ese momento, de seguro soy yo creandome escenarios como lo llevo haciendo toda mi vida.

Quería estar sola, estaba tan irritada que de verdad estar con Nayeon ahora mismo no era buena idea. Cuando entro en este mood lo mejor es dejarme sola porque termino rompiéndome y no quiero que ella vea eso de mi, irónico que no quiera mostrar este lado oculto de mi después de ver lo que soy.

Ya alejada y sin rastros de que me encuentren saqué de mi bolsillo algo que no quería volver a ver, juré de rodillas en una iglesia no caer en esto pero ahora mismo estoy en un punto que mi vida me importa muy poco.

Mis manos temblaban, mi vista volvió a nublarse, mi cabeza daba vueltas mientras voces en mi interior por un lado me alentaban a hacerlo mientras que el otro lado me decía que no, que siguiera firme a las buenas decisiones.

A la mierda lo bueno, ser buena para todo el mundo me ha llevado a esto.

-Ya estoy jodida, un daño más no importa-Dijo la japonesa, abrió la bolsa y introdujo en sus fosas nasales el polvo blanco.

Momo luego de unos segundos recomponiendose escuchó unos pasos detrás de ella, por un momento pensó que era Nayeon, su estado no era el mejor por lo que ni se dio la vuelta para verla.

-Quiero estar sola Nay... Por fav...-Se detuvo, ese perfume, sabía perfectamente quien lo usaba. No podía ser ella, se supone que están en diferentes países, Momo giró y efectivamente ahí estaba ella.

-Te ves horrible.

-Qué haces aquí

-Parece que se te olvidó que soy tu representante, mi trabajo es saber donde estás, que estas haciendo y como te va pero parece se te olvidó eso-Dijo con los brazos cruzados.

Momo rodó los ojos.

-Si te vienes a quejar, date la vuelta y lárgate por donde mismo viniste, no tengo ganas de hablar con nadie y menos contigo-Momo dio la vuelta pero al hacerlo se mareo un poco.

El ambiente era muy tenso, la cálida noche se fue tornando a una fría. Mientras Momo estaba ahí parada como si nada la mujer frente a ella no mostraba ninguna reacción pero estaba que explotaba por dentro.

-Esa mujer no te merece

-No empieces

-Es que no te das cuenta, estás volviendo a como te conocí-Dijo Jongseo

Momo al escuchar aquello se congeló, esos momentos realmente eran algo que no le gustaba recordar. Sabía que Jongseo tenía intenciones cuestionables pero su mirada era diferente.

-Solo quiero ayudarte-Se acercó lento.

No iba a caer, no de nuevo...

-Ella está casada y...

-Jongseo por favor

-Solo quiero cuidarte, cuando te rompes siempre soy yo quien está ahí para ti, nadie más-Ya estaba totalmente cerca, lo suficiente para acorralarme con sus brazos.

Solo una persona me hizo sentir segura, sus brazos eran cálidos y llenaban mi alma de paz. Esto era distinto porque no sentía nada, era un vacío que poco a poco se tornaba a algo oscuro. Era un sentimiento dañino, que te comía por dentro pero ahora mismo no tenía voz para gritar ni fuerzas para pelear por mi misma.

Mi cabeza estaba hecha un lío, no me sentía nada bien. Entre el dolor punzante en mi cabeza sentí mi cuello arder, mis piernas fallaron y casi me caigo de no ser porque jongseo me sujetó.

-Ella no te merece y haré lo que sea para tenerte, no me importa si tengo que mat... -No escuché esa última frase ya que me desmayé.

𝐀𝐦𝐨𝐫 𝐏𝐫𝐨𝐡𝐢𝐛𝐢𝐝𝐨 Donde viven las historias. Descúbrelo ahora