Estaba sentado en el pasto bajo un gran árbol mientras leía "una sombra del pasado" era un libro reflexivo sobre la vida el cual me tenía bastante pensativo.
Aún faltaba 1 mes para entrar a clases y ya estaba con esa sensación de pánico por ello.
Eso que dicen que "con Dios cambian las cosas" cada vez se hacía mas cierto. Sentía que a pesar de todas las heridas ya no quedaba dolor. Ya ni rencor sentía por Katherine ni Gezy. En teoría al fin estaba realmente bien otra vez por eso tenía miedo de entrar al liceo y que esto cambiara.
Cada vez me gustaba más ir a la iglesia ya que estaba cerca de mis amigos y en cierta medida cunplia la peticion de mi abuela que ya había fallecido.
Siempre fui muy cercana a mi abuela ya que solo con 5 años junto a mis padres nos fuimos a vivir con ella y mi abuelo a su casa.
Los primeros recuerdos con ella eran regañándome porque a veces le cambiaba la emisora de la radio o a veces hacia alguna travesura, cosas típicas de niños.
Mientras yo iba creciendo mi abuela iba envejeciendo y con ello las enfermedades y el deterioro de su integridad física.
Poco a poco comenzó a perder la estabilidad en sus piernas. Un día mientras iba al baño cayó muy fuerte al suelo y tuvieron que llevarla de urgencia al hospital. Desde aquel día quedó postrada sin poder nunca más caminar.
En aquella situación mis padres tuvieron que hacerse totalmente a cargo de ella ya que los demás hermanos de mi padre la comenzaron a ver como un objeto que ya no servía y cada vez comenzaron a alejarse más de ella a tal punto que mi abuela a veces entre lagrimas hablaba con Dios y le pedía que ellos se acordaran de ella y la fueran a visitar.
A veces cuando mi padre tenía que ir a trabajar muy temprano era yo quien le daba almuerzo. Ahí fue cuando aprendí a ocupar la cocina para calentar su comida y darle en la boca. Desde aquellos momentos comenzamos a hablar más y cada vez comenzó a crecer más mi amor hacia ella.
A veces en verano le compraba una coca cola y le servía en un vaso con una bombilla. Solo al ver su sonrisa me sentía pagado.
El tiempo fue transcurriendo y con ello más enfermedades. A mi abuela de pronto comenzó a fallarle la memoria. A veces no recordaba en donde estaba y menos que estaba postrada. Una vez se cayó de su cama y se dejó un moretón. Este comenzó a crecer y a ponerse cada vez más negro y por negligencia luego de unos meses tuvieron que cortarle la pierna derecha.
Un día en la madrugada mientras la observaba dormir me preguntaba ¿por qué? El por qué de su situación Ella siempre fue una buena cristiana y siempre confió plenamente en Dios. En ese momento no entendía el por qué, solo reclamaba a Dios porque nada era justo, según mi lógica.
Finalmente comenzaron a fallarle los pulmones y un día comenzó a ahogarse mientras dormía. Por fortuna mi padre justo iba a verla y a despedirse de ella cada noche. Al verla la tomó de pronto en los brazos y junto a su hermano que vivía en la casa de al lado la llevaron al hospital.
La semana pasó y aún no volvía a casa. A veces iba a su pieza vacía y me daban muchas ganas de llorar porque en el fondo sabía que eso se volvería cotidiano en no mucho tiempo.
Finalmente mi abuela llegó otra vez a casa pero esta vez no era igual.
Estaba con la mirada perdida, ya ni siquiera hablaba y se veía muy mal, como si ya no le quedaran fuerzas.
Al verla y al tomar su mano tibia sabía que el fin se acercaba. No lo iba a esperar de brazos cruzados así que tuve que dejar por 5 días mi orgullo y rebeldía de lado y comencé a hablar con Dios. Mis súplicas entre lagrimas era que no se la llevara, aún la necesitaba.
Luego de esos 5 días en la madrugada murió. "Dios no me escuchó". Con mi abuela ahí en la cama y mientras besaba su frente entre lágrimas salí de allí hacia la calle.
Tenia ganas de perderme por ahí, quizás ser atropellado o algo que parara el reloj de la vida. Katherine, Gezy y su traición y ahora mi abuela. No podía creer lo que me estaba pasando.
De pronto bastante lejos de mi casa me detuve en una plaza frente a un árbol. Me arrodillé en el piso y comencé a llorar mientras le reclamaba a gritos a Dios. Le reclamaba mi vida, mi asquerosa vida y ahora la partida de mi abuela. Golpeaba el suelo una y otra vez mientras me ahogaba en mi llanto pero este no respondía, simplemente Dios no existía.
Luego de un par de horas y cuando ya había vuelto mientras velábamos a mi abuela de pronto llegaron personas de mi iglesia (la iglesia que antes iba junto a mis padres) de pronto vi entrar a mis ex amigos. Al mirarme todos en fila me fueron a abrazar sin saber cuanto necesitaba ese abrazo, cuanta falta me hacía escuchar palabras de aliento. Sentía que con cada abrazo una parte de mi se restauraba, heridas se curaban y una gran paz me inundaba.
La última voluntad de mi abuela fue que todos sus nietos caminaran en el evangelio y quería cumplir esa voluntad, quería honrar a mi abuela sin saber que esa sería además de una petición una voluntad de Dios y un camino en el cual aún camino.
Después de aquel día volví a la iglesia, aquellos abrazos de las personas de la iglesia tenían algo especial y necesitaba sentirlos otra vez ya que cada vez la pena se iba y una sensación de paz me inundaba por completo. Poco a poco me comencé a acercar más y más a ellos y a la iglesia hasta que ya era uno más de ellos. estaba rodeado de amigos y al fin me sentía feliz... ahora entiendo que todo fue un propósito de Dios.
ESTÁS LEYENDO
Un Inexperto Al Amor
Teen FictionEs la historia de un chico que poco a poco va experimentando cosas en el amor volviéndose de un inexperto a un mujeriego. Pero mas temprano que tarde se da cuenta que todo acto tiene su consecuencia y toda historia su final
