Capítulo 5

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Agostino's POV

Estábamos lo más tranquilos viendo una película con nuestra hermana pero Jason, como siempre, tiene que venir a joder.

*llamada telefónica*

-Jason. -dije irritado.

-Agostino, los necesito acá ya.

-¿Para qué?, siempre que estamos con nuestra hermana nos venís a joder. -dije muy enojado.

-Vengan YA! No me importa si están o no con su hermana, necesito que vengan ya.. -suspira. -está mi padre.

Ahí fue cuando supe que teníamos que ir enseguida

-Ya vamos, no te preocupes. -dije tratando de calmarlo.

-Apúrense por favor. -suspiró y colgó.

Y ahora ¿Cómo le digo a Adrienna que nos íbamos? Nos va a matar.

-Amedeo, pss, hey. -dije susurrándole para que me prestara atención.

-¿Qué queres? -dijo también susurrando.

-Jason nos necesita, esta su padre en su casa.

-Vamos, pero vos le decís a Adrienna.

Maldito.

-Agh, está bien.. -dije fulminándolo con la mirada. -Adri, Amor. -dije tocándole el hombro para que me mirara.

Lo hace y suspiro.

-Lo siento, pequeña, pero nos tenemos que ir.

Su cara hizo que me sintiera la peor persona del mundo. Su cara demostraba desilusión y tiene derecho en estar así, le habíamos prometido una tarde de películas pero con el trabajo que tenemos no es fácil cumplir una promesa.

Asintió cabizbaja.

-Te prometo que volvemos a las doce en punto, ¿si?. -digo para que se sienta un poco mejor.

-¿Lo prometen?. -asentimos.

-Te amamos. -decimos y le damos un beso en la frente. -Cuidate.

Dicho esto salimos de nuestra casa, entramos al auto, arranco y salimos a todo lo que da.

-Me siento demasiado mal por haberla dejado así.

Asiento dándole la razón.

El viaje fue en puro silencio, ni la radio teníamos prendida. Dejar así a Adrienna nos hace muy mal, pero nuestro mejor amigo nos necesita.

*Ya en la casa de Jason*

Llegamos lo más rápido posible en nuestro auto, nos bajamos y tocamos el timbre de su casa, esperamos un rato hasta que Jason nos abrió y se notaba desesperado, aunque un poco más tranquilo con nuestra llegada.

Con él somos amigos desde muy pequeños y la relación con su padre nunca fue muy buena.
La muerte de su hermana menor fue un suceso muy traumático para Jason, él la quería más que a su propia vida y eso lo puedo confirmar.

Su padre fue quién lo metió en este negocio donde siempre estas en peligro, arriesgando tu vida y la de tus seres queridos, porque si te quieren hacer daño, primero se la hacen a los que más amas, por eso tratamos de alejar lo más posible a nuestra hermana. Jason es como un hermano para nosotros, aunque Adrienna no se acuerda de él y él tampoco de ella.

Gracias a Dios.

-Gracias, los necesitaba acá. -dijo más tranquilo.

-No te preocupes, sos como un hermano para nosotros. -dije para calmarlo un poco más.

-¡JASON! ¿¡QUIENES SON!? .-dijo el "queridísimo" padre de nuestro amigo.

Jason cerró los puños con fuerza, respiró hondo y contestó viendo como su padre se acercaba

-Son Amedeo y Agostino. -dijo entre dientes.

-Llegan tarde, chicos. -nos dice el padre de nuestro amigo.

-Lo sentimos, padrino. No sabíamos que usted nos necesitaba. -decimos con Amedeo.

Él asiente, vuelve a mirar a su hijo y dice:

-No estás muy feliz de verme, ¿Por qué?.

-¿Por qué crees que sea, padre?. -contesta Jason con desprecio.

-¿Cuándo me lo vas a agradecer?.

-¿Agradecerte?.

-No te olvides que tenes todo esto por mi. -dijo su padre con aire de superioridad.

-Vos me metiste en este jodido trabajo del cual no puedo salir, vos me metiste en este infierno. -dijo apuntándolo y mirándolo con desagrado y odio.

-Pero vos te dejaste. No tuviste la suficiente valentía para decirme que no, para enfrentarte a tu padre.

-Te quiero fuera de mi casa.. -su padre no se movía, eso lo enfureció más. -AHORA!! .-le gritó señalándole la puerta principal.

Su padre se acomodo el saco, hizo una seña a los hombres que estaban detrás de él y comenzaron a caminar hacia la salida, sin embargo, paro antes y dijo:

-Nos vemos pronto hijo.

Dicho esto, salió de la casa de su hijo dando un portazo.

Jason no aguantó más y tiro un florero el cuál se reventó contra la pared haciendo que pedazos salieran volando.

-Necesito salir, distraerme.. Les juro que si no hago algo ahora, lo mato. -dijo agarrándose el pelo. Sabíamos que era capaz.

Nos miramos con Amedeo, suspiramos y asentí con la cabeza.

-Podrías venir al centro comercial con nosotros hoy, vamos a ir con Adrienna. -dijo Amedeo.

-¿Seguros? .- los dos asentimos. -Está bien, voy a ir porque necesito distraerme.

Probablemente cometimos un error muy grande, pero es como nuestro hermano y no lo íbamos a dejar cuando él más nos necesita.

Vemos como Jason sube las escaleras a buscar algo y nosotros con Amedeo nos sentamos en los sillones a esperarlo.

-Agostino... -me llama mi gemelo.

-¿Qué?.

-Son las doce menos diez.

-¡Mierda!. -exaclamo. -¡Jason! ¡Vamos!.

-¿Qué los tiene tan apurados?. -pregunta terminando de bajar las escaleras.

-Menos preguntas y más acción. -dice Amedeo.

Jason nos mira divertido y con una ceja levantada.

-¡Vamos!. -gritamos al unísono y salimos apurados de la casa de nuestro amigo.

-Voy en mi auto. -avisa Jason.

Con mi gemelos asentimos, nos subimos rápido al auto, arranco y salgo como alma que se la lleva el diablo.

-Doce menos cinco, apurate. -dice Amedeo.

Aprieto el acelerador y que se corran todos porque no le podemos romper otra promesa a Adrienna. Nos va a matar.

Jason. ©   (1º libro) - Editando. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora