Capítulo 70

5.9K 315 3
                                        

Adrienna's POV

-Te amo. -volvió a decirme Jason. Rodé los ojos divertida. Es como la tercera vez que lo dice.

Luego de todo lo del secuestro y del beso en la habitación con Jason todo se acomodó. Volvimos a ser novios; Atilio sigue enojado con su hijo por lo que me hizo y, creo que, por lo de su hija.

Empecé el psicólogo hace una semana. Lo normal sería que yo vaya a su consultorio, pero en esta situación no es así, el psicólogo viene a la casa de los Gangardi.

Mis hermanos me cuidan más y no dejan que dirija el entrenamiento hasta que esté mejor.
A las noches tengo pesadillas, me despierto gritando. A pesar de que no me violaron sigo sintiendo asco, en un día me puedo bañar cuatro veces y, a veces, seguidas.
Amedeo, Agostino, los hermanos Gangardi y todos acá están preocupado.
Al segundo día que estuve de vuelta luego del secuestro me paré en las escaleras con ayuda de Jason, mire hacia todos los hombres que estaban abajo mirándome y les dije:

"-No quiero que me miren con lástima, no la necesito, ¿entendido?. Estoy bien gracias a todos ustedes. Así que no me miren con lástima, mírenme con una sonrisa porque me salvaron, porque estoy acá hablándoles y porque dentro de poco voy a volver a dirigir su entrenamiento." 

Ese día se fueron con una sonrisa en la cara. Desde ese día me siguen mirando como antes lo hacían y lo agradezco. Odio que me tengan lástima, no soy nadie débil como para que me miren así, soy una mujer fuerte, alguien que quiere seguir viviendo por ella y por los demás. Daría mi vida por los que amo sin pestañear.

-Te amo más, Jason. -le digo mirándolo a los ojos y sonriéndole.

Mi novio me robo un beso y detrás nuestro se escuchan quejas, sonidos como si vomitaran y muchos "Acá no, asquerosos", "No coman al frente de los pobres" y cosas así.
Río entre el beso y me separo de Jason haciendo que el gruña.

-Hermana, ya llegó el psicólogo. -informa Amedeo. Asiento, me levanto del regazo de Jason y me voy no sin antes robarle un beso.

Me encamino hacia la habitación donde siempre hacemos nuestras citas con el psicólogo. No sé porqué pero me sigue poniendo incómoda hablar con alguien que no conozco sobre esto, pero sé que si lo hablo con Jason, mis hermanos, James o cualquiera van a ir, revivir al tipo que me hizo esto y matarlo de nuevo. Los conozco demasiado como para saber con certeza que harían eso.

-Hasta acá te acompaño yo. -dice Amedeo parándose en el umbral de la puerta. Asiento, me da un beso en la frente como siempre y se marcha.

Suspiro y entro. Sonrío de vuelta al ver que mi psicólogo me estaba sonriendo también. Me siento en la silla al frente de él y empiezo a jugar con mis manos, es un tic cuando estoy nerviosa.

-¿Por qué tan nerviosa?. -me pregunta él.

Dudo en contestar mas lo hago luego de algunos segundos.

-¿Y si todo lo que hicieron por mí no vale nada? ¿Y si no soy lo suficientemente buena como para estar con Jason? o... viva.

-¿Desde cuándo estás teniendo esos pensamientos?.

-Desde que llegué. Estoy cuestionando el tema del rescate. ¿Y si mi destino era morir allí? En manos de ese psicópata. -suspiro. -No puedo dejar de pensar que muchos de ellos dieron la vida por mí, que todos se arriesgaron por mí, ¿Y si no lo valgo?.

-Adrie... --

-No puedo sacarme de la cabeza todos esos pensamientos. Me siento sucia, me doy asco, no quiero que me toquen, tengo miedo constantemente, siento que no soy yo a quién tendrían que haber salvado; quería salir de allí yo sola, no quería involucrar más a Jason de lo que ya estaba. ¿Y si les pasaba algo a ellos? No me lo perdonaría nunca, porque sería mi culpa. Mis padres me enseñaron a nunca rendirme, a seguir adelante a pesar de todo... Pero ahora no puedo pensar en otra cosa que en rendirme.

-¿Por qué ahora y no allá en dónde te tenían?

-No lo sé... Creo que no me rendí en ese lugar para poder abrazar de vuelta a mis hermanos, a los Gangardi y a mis amigos... Y creo que ahora que ya lo hice y que le dije a Jason cuánto lo amo, me saqué un peso de encima y eso es lo que ahora me lleva a tener esa necesidad de rendirme.

-¿Necesidad?.

-Sí, hace mucho que me vengo sintiendo inservible, como que no importaría si estoy o no en este mundo. Mis hermanos es toda la familia que tengo, mis padres murieron no sé cómo ni porqué, sólo me acuerdo que mis hermanos fueron a mi habitación y me dijeron "mamá y papá murieron", obviamente no tan fríos pero lo dijeron y esa fue la peor noticia que podría haber recibido. ¡Apenas tenía 17 años! ¿Te imaginar lo difícil que fue para mí pasar la última etapa de la adolescencia sin mis padres? No. Nadie se da una idea por lo que pasé. Por suerte mis hermanos ya tenían 20 años y me pudieron mantener con ellos. Son mis tutores legales desde que mis padres murieron. No pasaban mucho tiempo en casa y eso me hizo creer que no les importaba y hasta ahora sigo creyéndolo. Si no me hubiese puesto de novia con Jason ellos no me hubiesen dicho de qué trabajaban ni porqué no pasaban tanto tiempo conmigo, y si James no me hubiese "secuestrado" no me hubiese enterado de toda la verdad... Ya no sé en quién confiar. Estoy sola, completamente sola.

-No estás sola.

-No, no lo estoy pero me siento así y eso es peor que de verdad estar sola.

Nos quedamos unos minutos en silencio.
El nudo en mi garganta iba creciendo más y más. Pensamientos feos pasaban por mi cabeza una y otra vez. Una lágrima se resbala por mi mejilla. Agacho mi mirada para que no lo note pero fallo.

-¿En qué pensas?.

-En terminar con todo esto. En terminar con mi sufrimiento, con mis miedos, con el asco que me tengo, con todo.

-¿Cómo?

-No querrás saberlo.

-Adrienna...

No aguanto más y me largo a llorar.

-¡Quiero terminar con todo esto! ¡Quiero matarme!.

El aire se puso más duro y se me hacía difícil respirar.
Luego de unos minutos sollozando con la cara entre mis manos, levanto la cabeza encontrándome con mi psicólogo. Lo miro con los ojos llorosos y la mirada dura.

-Pero no lo voy a hacer. Estoy harta de ser yo a quién tienen que salvar, estoy harta de ser la víctima siempre. ¿Qué? ¿Ahora no puedo ser una perra desgraciada? ¿No me puedo descargar con los demás? ¡Obvio que sí!. -río. -Me metieron en un mundo dónde todo lo vale menos la vida humana, obvio.

-Ahora porque te secuestraron, te manosearon y te humillaron ¿Vas a comenzar a ser así?.

Río sin gracia, lo miro fijo y sonrío cínicamente.

-¿Por qué no?. -digo y me levanto.

Salgo de ahí adentro con una sonrisa en la cara.

Que empiece el juego.

Jason. ©   (1º libro) - Editando. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora