Capítulo 49

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Adrienna's POV

En toda esta semana nadie ha tocado de vuelta el tema, todos se tomaron bien mi decisión.
Atilio se tuvo que ir a Rusia para hacer no sé que cosa, no le entendí muy bien.

Ahora mismo estoy entrenando, pero sin hombres. Me dieron una hora en especial para entrenar porque a Jason no le gustaba que me miren. Mi entrenador se llama Damien. Lindo nombre, pero un poco raro.

-Vamos, Adrienna. -dijo cansado. -¿Eso nada más tenes?. -me miró burlón. Lo fulminé con la mirada y le pegué más fuerte al saco. -Muy bien, seguí así. -me felicitó y volví a lo que estaba.
Lo seguí haciendo durante 20 minutos. Mis nudillos me dolían, pero no podía parar; me imaginaba a alguien haciéndole daño a mis hermanos o a Jason o a James.
-Muy bien, listo preciosa. -Damien sostuvo el saco y lo sacó de mi alcance. Bufé. -Vamos a curarte los nudillos. -asentí y comenzamos a caminar.
Miré las vendas en mis manos y estaban llenas de sangre. Hice una mueca.
Llegamos a la cocina y una de las chicas que cocina se asustó al ver a Damien. No entendí el porqué. Lo miré con el ceño fruncido y él solo se encogió de hombros restándole importancia.
-¿Saben dónde está Amelia?. -dijo mi entrenador.
-Sí, señor. Está arriba en la habitación de James limpiando. -dijo una pelirroja con la voz entrecortada. Damien asintió, me agarró de la cintura y me guió hacia las escaleras.
-Sabes que si Jason ve que tenes tus manos en mis caderas se va a enojar demasiado, ¿no?. -dije cuando terminamos de subir y nos encaminamos hacia la habitación de James. Damien asiente y saca sus manos de mi cintura.
-Perdón, Adrienna. -dice mirándome. Le sonrío y asiento. -¿Amelia?. -dice entrando en la habitación. Ella se sobresalta y nos mira.
-Dios, Damien!. -chilla. -¿Podes tocar la puerta la próxima ves?. -lo fulmina con la mirada. Él ríe. -Señora Gangardi. -se sorprende al verme y se arregla su uniforme. Le sonrío. -¿Que... Que necesita?. -tartamudea. Le enseño mis nudillos y asiente. -Acompañeme. -asiento, dejo que salga de la habitación y salgo detrás de ella no sin antes decirle a Damien que le diga a Jason dónde estoy.

La seguí hasta llegar a una puerta blanca con una pequeña cruz roja en el medio. Entramos y me dijo que me sentara en la camilla.
Como tardaba comencé a mirar todo, era muy lindo e igual a la enfermería de mi anterior escuela.
Vi como Amelia llegaba con un botiquín y comenzaba a sacar las vendas de mis manos.
-Esto puede que duela un poco. -me advirtió. Asentí. Y mierda, si que tenía razón, dolía y ardía mucho. Estuve esos veinte minutos en los que me curó los nudillos quejándome.
-Listo. -dijo una feliz Amelia. Suspiré aliviada. Rió.
-Gracias. -le di una sonrisa y salí en busca de Jason.

Iba distraída viendo las vendas en mis manos que no me di cuenta que iba hacia las escaleras. Tropecé con un escalón y caí rodando por estas. Mi cabeza pegó varias veces con los bordes de los escalones.
Estaba mareada y mis ojos se iban cerrando.

-¡ADRIENNA!. -escucho a lo lejos y luego todo se vuelve oscuro.

Jason. ©   (1º libro) - Editando. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora