Era martes, el pelirrojo como gran parte del tiempo había llegado tarde pero se había ido directamente al baño abandonado donde se encontró con Luke y Maddie. Mike los saludó a ambos con una sonrisa algo forzada, lo cual no pasó completamente desapercibido por Luke, sin embargo no le dio mayor importancia después de todo, Michael era así, un día sí y al otro día no, era una verdadera contradicción.
Maddie algo incómoda por la mirada del muchacho, se excusó y salió de allí rápidamente. Luke entonces se acercó al más bajo para besar su nariz con mimo. Mike sonrió levemente y limpió el lugar recientemente besado en un acto de reflejo, al darse cuenta se retractó con vergüenza, y con voz titubeante intentó explicar el porqué de aquella acción.
─Lo siento, es sólo que últimamente yo...─Intentó excusarse, el rubio en cambio detuvo su hablar diciendo que no necesitaba dar excusas.
─Ya, lo comprendo así que no te desgastes ─Rió el más alto, Michael bajó la mirada mientras apretaba sus manos en puño intentado aguantar los diversos impulsos.
El más alto tomó la mano del pelirrojo y así caminaron al salón de clases, en donde la profesora estaba parada observando a todo el salón. Ambos entraron en silencio hasta el último asiento.
─¿Qué sucede?─Interrogó el rubio a Alex, quien se encontraba sentado delante de ellos dos.
─La profesora va a asignar nuevos puestos ─Respondió el muchacho, Michael palideció de pronto queriendo que la tierra se lo tragara allí mismo.
Todo permanecía en silencio, tanto así que Michael juraba que sus latidos desbordados se podían escuchar por todo el salón. De pronto la mujer habló, comenzando a asignar los primeros puestos. El pelirrojo temblaba y cada vez se escondía más y más, Luke le observaba con gracia.
─Metete en la mochila ─Bromeó el rubio, Michael rió.
─Si pudiera lo haría ─Suspiró el teñido─ No hay que hacer contacto visual, no hay que hacer contacto visual ─Se repetía una y otra y otra vez, Luke en cambio soltaba suaves risas.
Ya todos habían sido removidos, a excepción del rubio y el pelirrojo. La mujer los observó, Michael creyó que tal vez lo haría sentarse en los puestos de adelante y eso sería un jodido infierno.
─Clifford, Hemmings un puesto más adelante
Ordenó la mujer, el teñido suspiró con gran alivio y se echó sobre la mesa con una sonrisa.
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