CAMILA
El día había sido tan Increíble, las palabras de Lauren, su compañía, la vista y el lugar complemente llenó de amor.
Me entregué a ella como jamás imagine, me sentía de ella. Sabía que después de esa noche jamás podría dudar. Mi cuerpo y alma eran suyos.
-¿En que piensas hermosa?
Su dedo hacia cosquillas en mi espalda. Yo recargaba la mitad de mi cuerpo sobre ella. Podía sentir su piel.
Besé su pecho y subí hasta su boca. La besé.
-Es que te amo tanto y que quiero tener una familia más grande contigo.
-Wow, así que la cena deliciosa y todo este ambiente funcionó bien.
Golpeé su brazo.
-Mi amor, te digo algo importante.
Asintió como tonta y besó mi mejilla, luego mi cuello. Me retorcía en sus brazos.
-Me haces cosquillas.
-Es que me gusta mucho verte sonreír.
Después de compartir palabras, secretos, caricias y muchos besos. Volvimos a la ducha y finalmente a la cama. Esta vez con ropa y nos acurrucamos. La noche estaba enfriando.
-Descansa bebé.
-Igual tú, te amo hermosa. Dijo y Besé sus labios y la abracé.
Dormía tan plácidamente hasta que un ruido me sobresaltó. Lauren también despertó.
-¿Que fue eso? Pregunté.
-No lo sé, algo se cayó. Lauren respondió apenas a punto de dormirse de nuevo.
-Ire a ver. Dijé y con un quejido me dejó salir de sus brazos, cuando decía que hacía algo más valía no contradecirme, y ella lo sabía.
-¿Cami?
Coloqué mis pantuflas de banana y besé su mejilla.
-Ya vengo, tal vez fue el viento en la sala e hizo caer algo, voy a asegurarme de que no entre frío.
Asentió adormilada, recostó la cabeza en la almohada.
Salí y bajé las escaleras con pereza, no quise encender las luces y caminé despacio hasta encontrarme en la sala. Miré a todos lados y a las ventanas. Todas cerradas. Con curiosidad busqué algún objeto en el piso pero nada.
Caminé a la cocina. Y finalmente al sitio de descanso de la entrada.
Me dió frío y rodeé mi cuerpo con los brazos. De repente había sentido un escalofrío extraño. Miré al piso.
Era el móvil de Lauren. Estaba ahí completamente deshecho.
-Que extraño.
Hablé conmigo misma al levantarlo.
-Lo sé. Contestó alguien a mi espalda.
Me quedé como estatua. No era una voz conocida, al contrario. Me dió miedo voltear para descubrir quién había entrado a la cabaña sin tocar la puerta. En medio de la madrugada. ¿Porque demonios arrojó el móvil al piso?
Temerosa me giré.
Sus ojos azules brillaron en la oscuridad y me quedé sin palabras.
-¿Sorpresa?
Mis ojos se abrieron más y mi corazón latió con fuerza.
Sostenía una arma y me apuntaba directamente. Esa mujer. Rubia, mirada despiadada y lucía tan encantadora. Lo único que desencajaba ahí era su arma dirigida a mi.
-Venga grita, llama a tu esposa, voy a disfrutar esto tanto.
Rió y me amenazó.
-¿Sab? Su nombre apenas había salido de mi boca. Dejó de estar tranquila y se puso a la defensiva.
-Sabrina para ti. Respondió con gracia.
Se acercó a mi y sonrió.
-Vaya, en persona eres más guapa, es un gusto conocerte por fin, lo único malo es que será la primera y última vez que nos miremos.
Yo retrocedí pero fue algo inesperado. Con una parte de su arma golpeó mi cabeza, grité pero no recuerdo haber sentido algo más. Fue tan rápido.
Todo se volvió negro.
LAUREN
Era Camila, me sobresalté en la cama y corrí hacía el pasillo. Fue claro, ella había gritado. ¿Que mierda ocurría?
Llegué a la sala y sentí frío, estaba entrando aire. Y busqué apresurada.
Corrí hacía la puerta y estaba abierta, mi móvil deshecho en el piso, gotas de sangre. -Por dios. Dije en un grito ahogado. Mis ojos se llenaron de lágrimas.
Era sangre. Mi corazón latió muy rápido y perdí la cabeza.
-¿Camila? Grité. No me detuve ni un momento, salí por la puerta y miré a todos lados. Hacía bastante viento. Caía nieve y no podía ver nada.
Corrí hacia algún sitio.
No entendía que pasaba y estaba completamente llena de miedo.
-¿Camila?
Volví a gritar. Mi voz apenas salía.
Corrí alrededor de la casa buscando algo. Hasta que una risa en el viento me hizo estremecer.
Miré a todas partes.
-Hola Lauren.
Me gritó. Mis ojos miraron el sitio de donde venía. Me dirigí como robot hacía el lugar.
Junto al acantilado. Donde Camila y yo pasamos horas mirando y disfrutando de la vista.
Me acerqué a ella con rapidez, estando a metros de distancia y sobre la madera llena de nieve. Sab sonreía como si realmente le daba gusto verme. Cada que avancé bun paso por la nieve miré un rastro de gotas de sangre. Para ese momento no podía pensar más que lo peor.
-Wow ¿Que? ¿Que te pasa? Preguntó burlona. Hice puños mis manos, ahí estaba frente a mi con una estúpida sonrisa en el rostro.
-¿Que...
Miré a sus pies. Apenas y lo creí. Camila estaba tirada sobre la nieve, con tan solo la pijama. De su cabeza brotaba sangre. Me entumecí al instante y dejé de respirar.
-Camila. Grité y quise llegar hasta ella pero Sab se adelantó.
Sacó de su espalda una arma y me apuntó.
-Ni un paso Lolo. Cubrí mis ojos con desesperación y comencé a llorar. Sentía que no podría respirar, mi pecho dolía y miré otra vez a Camila. Esta mujer enferma le había hecho daño y yo la odiaba.
-No te acerques o te juró que la mataré ahorita mismo. Advirtió con su asquerosa voz. Me dirigí con una mirada fulminante.
Grité con frustración.
Sab comenzó a reírse como una loca. El tiempo pasaba y sabia que Camila corría riesgo. Estaba viva, supusé que Sab la había golpeado para sacarla de la casa.
-¿Cami? Grité.
Sab rió más y yo intenté acercarme otra vez pero movió la dirección de su arma hacía Camila.
-No te preocupes ahorita despierta.
-Eres una maldita perra y te mataré.
La amenacé. Pero solo se rió más. -Estas enferma.
-No estás en ese papel ahora Lauren, quédate donde estas, esperaremos a que despierte y darle una gran sorpresa.
-Hace una mierda de frío Sab, déjame levantarla. Le pedí entre dientes.
No soportaba mirar a Camila así. Lloré con desesperación y traté de controlarme. Necesitaba pensar y salvarnos.
-¡No! Cállate, así le dijiste a mi novia la última vez ¿No? Querías solo calentarla.
Todo era verdad. Sab buscaba vengarse de mi por algún motivo.
-¿De que hablas?
Miré hacia Camila, sus mejillas perdían color y eso me preocupó. Debe despertar ahora. ~Despierta mi amor~ supliqué y pedí al cielo. Que despierte.
-Aqui viene lo interesante, sabes pensé que a estás alturas conocías el motivo por el cual me divierto haciendo esto.
-Habla claro de una vez, podemos solucionarlo.
Se rió. Yo quería matarla ahí mismo.
Camila comenzaba a removerse en el piso.
-Oh mirá, tu linda esposa también quiere escuchar.
Pateó su espalda.
-¿Camila? Es muy guapa Lauren debo admitir.
-¡Déjala en paz! !No la toques!
Grité e intenté llegar y empujarla pero fue rápida. Soltó un disparo junto a mi. En medio del cuerpo de Camila y el mío.
-No estoy jugando Lauren, la próxima y disparó está vez en ella.
Camila había despertado esta vez por el fuerte ruido. Pensé en la posibilidad de que alguien viniera a ayudarnos. Pero era poco probable. El ruido del disparo no era suficiente como para alertar a alguien, la cabaña estaba muy lejos. Entre la montaña. Mordí mi labio desesperada. No sabía que hacer. Me temblaba todo el cuerpo.
Se quejó y tocó su cabeza. Su mano se llenó del líquido rojo y sollozó.
-¿Camila?
Se sentó asustada al escucharme y a la vez mirar de Sab hasta mi.
-Lau. Confusa intentó ponerse de pie pero no pudo.
-Quedate ahí....
-¡Cállate Lauren! Sab gritó. Sin dudar apuntó a mi y con fuerza sostuvo a Camila por el cabello.
Camila gritaba y yo no lo soportaba.
-Sab por favor. Le pedí.
-Nadie debe hablar, déjenme a mi.
Miré los ojos de Camila, estaba confundida sufría. Lloramos ambas. Pero no podíamos consolarnos. Sollozó.
Mi corazón se destrozaba.
-Mira Camila, así como vez de linda a tu mujer fue siempre una basura, ¿No se lo contaste Lauren?
Yo negué. Me sentía tan estúpida.
-Cam....
-¡Cállate! Maldita sea. Gritó Sab y apuntó a la cabeza de Camila.
Yo tenía demasiado miedo, dejé que se apoderará de mi.
-Bien, puedo continuar...
Mis pies estaban fríos, estaba descalza y sobre la nieve. No podía concentrarme solo gritar por dentro.
-Lauren se metió con la persona equivocada, bueno aparte de media universidad ¿No es así? Bueno el punto es que también lo hizo con mi novia.
Sab parecía dolida. -Maggie, era linda pero Lauren la engreída y sensual la sedujo, se la llevó a la cama, folló con ella en la misma cama en la que Maggie y yo hicimos el amor tantas veces....¿Te crees la jefa no? Pues mira, puedo hacer lo que quiera con Camila, ¿Oye linda?
La sacudió y mi cuerpo se llenó de irá. Di un paso hasta ella.
-¡Lauren no! Suplicó Camila mirándome. La sangre empapaba una parte de su ropa.
-Bien, hazle caso Lauren....
Silenció y demasiado viento.
-Por favor. Camila me suplicó, ella también estaba aterrorizada.
Quería arrancarla de los brazos de Sab y sostenerla contra mi eternamente. No quería perderla me negaba a hacerlo.
Comencé a pensar en que hacer pero fue tarde.
-Lauren y Maggie se revolcaron por meses a mis espaldas, hasta que las encontré, perdí a mi chica y Lauren solo se fue de ahí con una sonrisa, así como la mía ahora...bien pero eso ya pasó, Maggie se fué y tu... siempre quise destrozarte y bueno fui paciente, demasiado, hasta ahora, te seguí por meses y busqué una forma de hacerte daño pero no caíste, realmente estas enamorada de esta mujer tan linda... Así que aquí estoy.
Arrastró a Camila al acantilado y la sostuvo solo por el cabello mientras a mi me apuntaba. Bastaba solo un movimiento para dejarla caer.
Camila gritaba.
-¡No Sab! Grité desesperada. -Dejala Sab, es a mi a quién quieres.
Le pedí. Aún bajó la situación intentaba pensar mejor. Me latía el corazón como nunca antes y miraba fijamente a los ojos café que me suplicaban.
Me dolía mirarla en esa situación.
Sab se acercó más a la orilla y sonrió malévola, estaba completamente enferma.
-Sab, por favor.
Le supliqué esta vez.
-Lau...Camila intentó decirme algo pero Sab la sostuvo del cabello haciéndola gritar.
-No digas nada o la mataré. Camila asintió asustada.
No podía moverme por qué estaba segura de que ella no dudaba y dejaría caer a Camila.
-Por favor, estoy aquí, déjala ir, lanzame a mi Sab.
-Te hago más daño si la pierdes y bueno mi objetivo es ese. Sus palabras me producían un enfado mayor, la estaba odiando por hacerme esto. Supliqué al cielo como nunca. Quería despertar de esta pesadilla. No quería ver a Camila en esa situación. Pensé en todo lo que hice para que nos llevará a ese momento.
Era una idiota. Había arriesgado tanto a Camila. Pensé en los niños.
-Directo a mi por favor, piensa un poco en mi familia, por favor Sab, déjala ir, tómame a mi.
-Cállate. Gritaba de nuevo, con un movimiento brusco hizo que Camila se pusiera de pie y colocó el arma en su mejilla.
-Tengo una mejor idea. Dió un corto paso hacia atrás. No podía creer lo que pensaba hacer. Iba a dejarse caer junto a Camila.
Las mejillas de Cami estaban bañadas en lágrimas.
-No Sab, no lo hagas, podemos solucionarlo.
-Espero que te arrepientas de todo lo que me hiciste Lauren, por Maggie también, tu me la quitaste...ahora yo te quito a tu esposa, de la misma forma.
Cubrió la boca de Camila y apuntó el arma en su cabeza.
Lo que pasó después me hizo estremecer. De pronto la dirección del disparo cambió.
Sab disparó el arma y despacio comenzó a caer.
Mi cuerpo reaccionó de forma automática y corrí. En ese momento sentí que la vida se me iba.
La última mirada de Camila se clavó en mi cabeza. La tenía ahí frente a mi, estaba sufriendo y yo no había podido hacer nada. Todo había pasado tan rápido y mi cabeza se dedicaba a recordarlo tan perfectamente.
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Lo que no ves
Fanfiction2da parte Lo que no se ve La realidad para Lauren ha cambiado, dos años después del nacimiento de Cameron todo terminó. Camila jamás había acabado de comprender su vida y para su mala suerte ahora no la dejaba estar cerca de sus hijos. En resumen...
