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LAUREN
-¿Te das cuenta que pasan todo el día juntas?
Amy me molestaba de nuevo.
-Eso no me causa ningún conflicto.
-Si tu lo dices. Dijo encogiendo sus hombros.
Los tres, Camila, Cameron y yo salimos al centro comercial para pasar una mañana diferente. Kilian estaba en clases. Durante las horas que dimos vueltas por el sitio, comprando cosas y comida para Cami, a ella se le ocurrió invitar a Amy para desayunar, la oficina estaba cerca.
Cami se acercó a la mesa con Cameron de la mano, había pasado unos minutos en el baño tratando de limpiar el chocolate que estaban sobre las mejillas de mi pequeño.
-Ufff... Jamás vuelvas a darle eso Lau, sabes que aún no tiene mucho cuidado al comerlo.
A espaldas de Cami le guiñé a mi bebé para asegurarle que no dejaría de darle dulces.
-No es para tanto, se ve adorable así.
Amy jugaba con Cam tratando de divertirlo.
Miré el rostro de mi esposa, estaba cansada y sus ojos parecían tristes. Tomé su mano con dulzura.
-¿Estas bien amor?
Me miró fijamente y se inclinó para darme un beso corto en los labios.
-Si Lau.
-Me preocupas, no dormiste bien por la noche, quizás sea bueno para ti y el bebé ir a descansar.
-No, estoy bien, quiero quedarme aquí un rato más.
Solo asentí, no era bueno darle la contraria cuando estaba en ese estado.
-¿Dejaras de ser tan gobernada algún día Lauren?
Amy se burló de mi desde su silla y con Cameron en su regazo.
Rodé los ojos y Cami soltó una risita divertida, recargó su cabeza en mi hombro, desde esa posición podía sentir la mitad de su cuerpo cubrir al mío y oler su fragancia, la amaba, era tan dulce.
-No soy. Le recriminé.
-Lauren quiero un café de aquel lugar. Cami me indicó con su mano una cafetería fuera del sitio dónde ahora comíamos.
-Amor aquí también sirven café.
-Pero yo quiero de aquel. Insistió.
-Prueba el de aquí y...
-He dicho que quiero de aquel. Exigió y se separó para mirarme mal. Demonios ya comenzamos con su humor.
-Cami...
-¡Ve por uno Lauren!
No me gustaba verla enojada, sin dudar retiré la silla y tomé a Cam de los brazos de Amy. Me miró divertida.
Compré el dichoso café que realmente se veía común como en otro sitio y Cameron me sonrió todo el tiempo.
Llegamos a la mesa y le entregué a Cami el café con una sonrisa.
-Aqui tienes amor.
Amy estalló en carcajadas.
-Si lo eres cariño.
Retomé mi sitio enfadada, lo había hecho solo para demostrar que era gobernada. No lo era. Simplemente me gustaba ver a Cami ser feliz sin que nada ni nadie la molestará. Mucho menos ahora que estaba embarazada.
El resto de la comida Cami intentaba contentarme.
-Perdón Lau, solo quería hacerte esa broma, no fue idea mía por completo.
Asentí y fingí indiferencia. Sus ojitos se apagaron.
Platicó un rato con su amiga con menos estusiasmo que el inicial y me miraba de reojo mientras yo alimentaba a Cam.
El pequeño comenzó a quedarse dormido, estaba cansado también. Pedí la cuenta y salimos hacía el estacionamiento. Amy se despidió de ambas.
Recorrimos la distancia en el auto para el colegio de Kilian. Todo era silencio después de que Cam cayó rendido en su sillón.
Cami miraba hacia al frente muy atenta al conducir, estaba triste y eso me dolía en el alma.
-Por que no intentas dormir un poco al llegar a casa ¿Quieres que conduzca yo?
Negó con un movimiento de cabeza.
-No.
-Creo que es lo mejor.
Acaricié su hombro un poco pero solo se tenso.
-Lauren deja de hacerlo, estoy muy enfadada contigo.
-No lo estás, solo estás cansada, llegando a casa te daré un masaje y te quedarás en cama el resto del día, yo cocinó, cuido a los niños y te daré besos.
Por fin pude ver esa linda sonrisa.
-No lo lograrás.
-Lo haré. Dije divertida. Me miró por segundos.
-¿Donde me darás besos?
Por instinto miré por el retrovisor, me aseguré que Cam no escuchará eso.
-En todo tu cuerpo hermosa.
Levantó sus cejas sorprendida.
-Wow, la verdad no quiero.
-Mientes cariño.
-Lau, solo deja de decir eso mientras conduzco, luego me distraigo.
Con cuidado me incline y dejé un beso sobre su cuello.
-Solo quiero consentirte.
Estacionó frente al colegio y yo bajé para buscar a mi hijo. Mi sorpresa fue grande. Kilian hablaba tomado de la mano de una chica igual de jóven que él. Por dios. Traté de protegerlo de la vista de Camila mientras se despedía. Se dió la vuelta y me miró avergonzado.
-Mamá ¿Desde cuando estás ahí?
Sus mejillas enrojecieron.
-Amm...solo desde el momento en que hablabas con ella ¿Quien es?
Se encaminó al auto.
-No es importante decirte.
-Kilian espera, tu mamá está en el auto y sinceramente no creo que esté de buen humor si te miró despidiendo a la chica ¿Podemos hablar unos minutos?
Con su cabeza gacha me dirigió hacia una parte del jardín.
-Yo sé que estás creciendo cariño, en serio que comprendo pero siento que aún eres muy joven para salir con alguien.
-No lo hago, solo es mi amiga.
-Y tu próxima novia supongo.
-Mamá. Reclamó un poco más incómodo.
-Mira Ki sólo quiero que cuando suceda y espero no sea pronto me lo digas primero a mi, luego yo se lo explico a tu mamá, ella...bueno ya sabes como es cariño.
Asintió.
-Yo...te lo diré, pero no es pronto, solo intentó crecer de forma normal, y tampoco me gustaría que....me persigan todo tiempo.
-No lo haré te lo prometo. Coloqué una mano sobre mi corazón y eso lo hizo reír. No entendía como ahora me estaba convirtiendo en la madre de un adolescente. Casi. Kilian era mi pequeño y me hacía sentir algo extraño tener que explicar cosas más complicadas.
Carraspié la garganta y le indiqué ir al auto. Al subir saludo a Cami con un beso en la mejilla.
-¿Que tal fue el día? Le preguntó.
-Libre todas las clases esta vez.
-Felicidades cariño.
El sonrió hacía nosotras.
-Gracias mamá.
-Yo...de hecho te iba a mencionar que un amigo nos invitó a su piscina el viernes.
Mi esposa me miró sorprendida.
-¿Un amigo?
-Si, es que esta en su casa y parece divertido ¿Si puedo?
-¿Habrá niñas?
No pude evitar soltar una carcajada. Camila me parecía muy divertida en ese momento. Sentí un ligero golpe en mi hombro.
-Auch. Me quejé de forma exagerada hasta que recordé que Cam aún dormía en el auto.
-¿Puedo?
-Lo pensaremos Ki.
El asintió y se recargó en su asiento.
Llegamos a casa y lo primero que hizo Cami fue correr al baño, no sabía que era. Tomé a Cam en brazos y lo llevé a su cama.
Kilian esperaba sentado conmigo en la cama a que saliera su mamá del baño.
Minutos después apareció con una cara bastante lamentable.
-¿Estas bien mamá?
Le dió una sonrisa cálida.
-Si mi amor, voy dormir un poco.
Kilian salió del dormitorio después de asegurarse que todos estábamos bien.
Tomé un poco de aceite en mis manos para dar un masaje en su espalda. Ella estaba recostada en la cama, con su espalda descubierta.
-Me gusta. Dijo.
Su espalda era mi punto débil, acaricié toda su piel con paciencia esperando a que me pidiera ir más haya de lo que hacía.
-Tu solo relajate. Metí una de mis manos entre la cama y su cuerpo, necesitaba acariciar esa área y supusé que soltaría algún suspiro, pero no ocurrió.
Busqué su mirada al inclinarme un poco, yo me sentía realmente dispuesta a continuar con la sesión, pero para mi mala suerte Cami estaba completamente dormida. Rodé los ojos para mi misma, me acosté a su lado. La miré dormir como un ángel. Era tan linda y se miraba tan vulnerable. Yo moría por cuidarla siempre. Besé su cien en muchas ocasiones antes de cubrirla para que durmiera mejor.
Es el embarazo Lauren, tranquila, ya tendrás tu momento, repetí en mi cabeza.
Después de rato salí para verificar que los niños estuvieran bien. Que Kilian comiera algo y que Cam siguiera durmiendo. El sonido del teléfono resonó en la sala.

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