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LAUREN
-El teléfono. Gruñó Cami entré gemidos.
Era la segunda ronda y para mi mala suerte el teléfono de la casa sonaba.
-Shhh...solo hay que continuar. Le dije.
Sus piernas me abrazaban por la espalda haciéndome rozar mi centro con el suyo. Era una danza tan real y suave que me negaba a interrumpir ese momento tan placentero. Además imaginaba en mi mente una música lenta y sexy para moverme sobre ella. Me encantaba sentir sus pechos tocar los míos sin nada de ropa y además sentir su respiración pesada.
En un descuido logró tomar mi oído entre sus dientes y mordió fuerte haciéndome gritar y ella tratando de ocultar sus gemidos.
-Cami....amor... muévete.
Ella asintió y comenzó a moverse bajo de mi. Nuestras humedades se unían entre los cuerpos y provocaban un sonido tan excitante que decidí dejar sus caderas y sujetarme del respaldo de la cama. Con fuerza la embestia contra la cama y ella gritaba. Sus labios besaban una parte de mi pecho, tan húmedos. Cerré los ojos desesperada.
Ella gritó. Estaba llegando al orgasmo. Sus caderas chocaban con las mías con rapidez.
-Dios Lau, ahora házlo más rápido.
Con el sudor en mi piel y cansada me moví más rápido hasta que ambas llegamos.
Ella comenzó a reírse como loca.
-¿Que? Pregunté con la voz cansada y caí rendida sobre ella, me rodeó con sus manos en la espalda y siguió riendo.
-¿Esto es gracioso a caso? Le pregunté sin respiración. Era cada vez más insaciable.
-Lau, ahora me doy cuenta de lo que me hacía falta para olvidarme de todo, solo hacer el amor.
Se rió y besó mis mejillas. -Me hacían falta tus manos en mi cuerpo.
Mordí su pezón.
- A mi mirarte llegar, eres tan sexy y hermosa.
Le dije y se adueñó de mis labios. Hasta morder.
El teléfono volvió a sonar. Gruñí por que la situación tan relajante postorgasmica se fue a la mierda.
-¿Quien habla a esta hora mi amor? Pregunté sentándome en la cama y buscar el teléfono.
Ella hizo lo mismo a diferencia de mí, caminó hacía la sala completamente desnuda. Era tan hermosa. Con ese culo y su dorso tan caliente. Quería regresarla a la cama y besar esos sitios hasta no poder moverme, hasta que le fuera imposible caminar. Quería darle. Darle todo lo que hacía falta.
Sonreí en mi cabeza. Ella me miró mal.
-Concéntrate Lauren y busca el teléfono.
Estaba sobre el piso y recargó medio cuerpo en el sofá para levantarlo. Yo admire la vista perfecta de su entrada quería retenerla ahí y besar.
-¿Mamá? Preguntó con el aparato en el oído.
Me senté a su lado y besé su cuello, provocando que buscará la forma de escapar de mis caricias y no gemir a través del teléfono.
-Si, ¿Intentaste llevarlo a dormir con ustedes?
Mordí su pecho izquierdo y ella se quejó.
-¡Lauren! Intentó retener una carcajada.
-¿Estas con Lauren? Escuché en volumen alto de mi suegra.
-Ammm...si mamá.
Ella rió y las mejillas de Camila se enrojecieron, pasaba el tiempo y seguía siendo la misma chica tierna.
Lamí su cuello hasta sus labios. La distraje y Sinu tuvo que repetir lo que decía.
-Si mamá.
-No hay problema hija, yo me encargo del niño, ustedes vuelvan a lo suyo, adiós Lauren. Gritó por el teléfono. Camila respondió a mi beso por fin y se separó para hablar.
-Cam estaba llorando y no sabía que hacer ¿Crees que debamos ir por el? No esta acostumbrado a dormir sin nosotras cerca.
Yo negué y la senté en mi regazo, tomé su cintura para acercarla. Mordía su labio con duda.
-Cami, déjalo con ellos, finalmente debe acostumbrarse por que yo te quiero para mi a solas muchos días más.
Me dió un golpe en el hombro.
-Hablo en serio Lau.
-Yo también. La lancé al sofá y abrí sus piernas. El sexo oral mi favorito, a ella también le gustaba. Sin determe la tuve en mis labios, mordí, lamí y penetre haciéndola gritar.
-Espero que el vecino escuché esto.
Dijo entre mis movimientos. Me separé y la miré de forma acusadora.
-¿Que haz dicho? Le reclamé.
Ella se encogió y habló asustada.
-Lau, me refiero a que...haber no te enfades, el por la tarde dijo que nos escuchaba discutir y yo me moleste, solo espero que escuché esto para que dejé de intentar algo.
¿Porque tenía que mencionarlo? En lugar de reclamarle gritando, me aventuré a hacerla sentir realmente increíble. Volví a sus pliegues lamiendo con movimiento más rápidos. Para su tortura la llevé al límite en muchas ocasiones sin dejarla llegar, dejaba de tocarla y le daba un golpecito en el culo.
-Dios, Lau. Se quejó por quinta vez. -No me hagas esto, lo necesito.
Dijo con una voz cansada.
-Jamás vuelvas a mencionarlo o te juro que voy a golpearlo fuerte.
Le hablé entre dientes y metí mi lengua en su entrada, a la vez apreté sus pechos.
Ella gritaba. La penetre tan rápido que finalmente ella alcanzó el orgasmo.
-Eres mía Camila Jauregui.
Asintió sin poner hablar e intentó seguir mi beso hasta que se quedó dormida.
Se veía tan linda ahí desnuda y en mis brazos. Rocé con mis manos todo su cuerpo y la llevé a la cama, era liviana.
Me dí una ducha rápida y la envolví en brazos.
-¿Lau? Preguntó entre sueños, buscándome.
-¿Que pasá amor?
-Te amo y te extrañaba, promete que no te vas a ir.
Besé su espalda y esas lindas manchitas café. -Jamás mi amor, te amo.
Sentí su culo en mi cadera, no entendía que pasaba. Tal vez pasar tanto tiempo sin ella me hacía sentir tan caliente. Mirarla, hablar con ella, tocarla y hacerla gemir. Iba a dormir unas horas por que no estaba dispuesta a dejar de hacerla mía.
La luz por la ventana me despertó. Debía ser temprano.
Camila sostenía medio cuerpo sobre el mío y respiraba tranquilamente. Besé su cabeza y respiré ese olor. Era tan agradable despertar así con ella entre mis abrazos.
-Hay Cami, es tan ilógico que en ocasiones la forma en que te adoro sea lo que no ves, todo lo que soy capaz de hacer por ti.
Susurré sobre su mejilla.
-Lo que no ves tu es qué yo también me muero de amor por ti.
Dijo, estaba despierta la tramposa.
Solté una risita. -Eres mi luz hermosa, de hecho te tengo una sorpresa.
-¿A si? Preguntó, mantenía sus ojos cerrados.
-Si. Besé sus tibios labios. Aunque deseaba hacer más cosas con ellos me contuve.
Me quité la sábana de encima para enseñarle, ayer no se dió cuenta. Detrás de mi cuello me hice un tatuaje con sus labios. Se veía increíble, lo mejor de todo es que la sorprendí.
Sus ojos se ampliaron al abrirlos. Ese color lo amaba.
-¿Un tatuaje?
-Permanente. Le dije con orgullo. -Y son estos labios, estos que no me cansó de besar.
Ella tomo la parte posterior de mi cuello, me hizo dar vuelta y sobrepuso sus labios en el tatuaje. A nadie se lo dije, ni siquiera a Marcus, aunque creyera que yo intentaba huir, lo único que planeaba era la forma correcta de regresar.
Luego me besó en los labios.
-Quiero tatuarlos en tus labios. Susurró. Luego se subió sobre mi y comenzó a cabalgar. En realidad solo buscaba dejarse ir por que minutos después empapó mi vientre con su humedad.
Me besó y llevó su mano inquieta a mi centro. Tocó mi clítoris con paciencia y finalmente introdujo sus dedos. Yo gemía y miraba a sus ojos. Sonreía con suficiencia y movió sus caderas para aumentar mi placer. Esta era mi chica, tan caliente y tierna a la vez. Mordía su labio inferior y jugaba conmigo.
Me derretía en sus manos. Con sus caricias hasta que no resistí y llegué a la cima.
-Encantadora. Dijo y se abrazó a mi.
-Gracias mi amor.
-A ti, oye tengo hambre. Se quejó.
-Preparo algo enseguida.
Le dije y salí de la cama con tan solo ropa interior, ella cerró sus ojos otra vez. Cuando regresé a la cama con desayuno listo, ella miraba la televisión, se había bañado, su cabello estaba húmedo y olía a jabón de flores.
Besé su hombro descubierto y entre risas le dí de comer en la boca. Me besó entre bocados.
-¿Lau?
-Dime cariño.
-Quiero ir con los niños ¿Salgamos a distraernos todos juntos? Propuso.
Si, tenía muchas ganas de verlos.
-Claro preciosa.
Nos pusimos en activo y horas después corríamos en la playa sin detenernos.
Cam usaba un pantalón corto muy lindo y sonreía al sentir sus piecitos tocar la arena. Kilian se enterró en la arena para hacerlo reír, mientras yo tomaba fotografías sin cansancio y de vez en cuando le decía a mi hermosa esposa que su bikini era muy sexy, sabía que opinaba lo mismo de mi. Su culo es un ensueño, moría por tenerla a solas de nuevo y hacer un montón de fantasías realidad.

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