SOOO ESPERO QUE ESTÉN SIENDO FELICES AHORA 😉
LAUREN
En resumen había pasado las 24 horas más terribles de mi vida, bueno en los últimos días.
Camila llevaba todo ese tiempo sin hablarme y no me dejaba besarle, ni siquiera un toque. Mientras dormidos colocó un montón de almohadas entre nosotras impidiéndome siquiera mirarla dormir.
Kilian se lamentaba por haber hecho enojar así a su mamá y sobre todo por causar todo ésto entre ambas. Yo lo consolé y le dije que solo se trataba de las hormonas por el embarazo, pero todo salió peor. Camila nos escuchó hablar y comenzó a ignorar a los dos. Ki y yo mirábamos la televisión realmente tristes con un bol de palomitas y bebida de sabores. Kilian reía como loco mirando la película. Cami nos miraba desde un rincón con brazos cruzados y echando humo por las orejas. Aún así se veía tan linda y me dolía el pecho al no poder atraparla contra mi y darle mucho cariño.
Intenté concentrarme pero era imposible con la mirada fulminante de mi esposa, me ponía los vellos de punta. Respiré profunda y tuve una idea.
Caminé sin levantar sospechas hacía la habitación de Cam donde el pequeño jugaba muy entretenido. Lo tomé en los brazos y le susurré el plan en el oído. El solo reía por que le hacía cosquillas.
Pasé hacía la entrada y usé a Cam como escudo.
-Llevaré a Cam, quiero... bueno iremos a dar un paseo.
Camila negó.
-Volvemos en un rato. Guiñé a Ki, quién parecía más preocupado.
Con menos tensión en el ambiente por fin pude usar el auto y llevarnos hasta la primera tienda de decoraciones.
Recorrimos el sitio por mucho tiempo tratando de buscar uno adecuado, o al menos parecido al que estaba roto.
Cameron corría por los pasillos haciéndome perseguirlo, seguramente pronto estaría en un video por la red y mucha gente me vería buscar a Cam por las estantes.
-Venga Cam, estamos perdiendo el objetivo inicial, sal ya de dónde estés. Con una sonrisa divertida salió por el pasillo secundario. Cuándo mi esperanza estaba perdiéndose al no encontrar algo bueno me topé con el área de manualidades. Miramos como la encargada trabaja minuciosamente con lámparas, figuras creativas y portaretratos. Por fin. Ella pareció darse cuenta de nuestra mirada curiosa.
-¿Puedo ayudarle en el algo señora?
-Ammm si. Cam se removía en mis brazos queriendo escapar.
La chica rió por la lucha con mi pequeño hijo.
-Ya Cam basta, mira debemos buscar el perfecto para mamá.
Asintió y por fin puso atención a lo que señalaba.
-Amm...estoy buscando un portaretrato adecuado, creo que...
-Puede llevarlo como usted quiera. Nos explicó como hacía algunos y después de rato miramos el ideal.
En uno de los extremos llevaba figuras divertidas sobre animales y en el otro un espacio libre para que alguien dibujará y pintara. Yo tuve una grandiosa idea, la chica nos permitió hacer lo que quisimos con el diseño y Cam se divertía bastante llenando sus pequeñas manos de pintura y haciendo figuras abstractas. Sonreí realmente tendría talento para dibujar en unos años. Terminó manchando sus mejillas regordetas con pintura de colores y yo le permití marcar mi cara.
Cuando salimos del sitio, muchas miradas curiosas posiblemente se reían de mi aspecto. La chica nos regaló una sonrisa y coqueteó un rato con Cam. Tendría talento con las chicas en un futuro, era muy encantador.
-Bien hecho Cam. Nos dimos las cinco dentro del auto y más tranquila condujé a la casa. El sol se estaba metiendo y desde afuera se miraba la sombra de Camila en la ventana. Dios se había hecho tarde sin querer. Saqué a Cam de su asiento y también la caja donde estaba el preciado regalo. Esperaba que a ella le gustará y perdonará mi vida. Yo quería solo abrazarme a ella por horas, por días, incluso toda la vida pero no se podía, los niños que harían ellos solos. Caminé a la entrada insegura y negué divertida por recordar que estaba pensando. Estaba nerviosa.
Cam sonrió tomado de mi mano mientras abría la puerta.
-¿Donde mierda estuviste?
Fue su saludo, diablos ni siquiera el tiempo para tapar los oídos de Cam me dio.
-Oye Cam...
-Melda. Repitió en voz baja mi pequeño. -Cameron Jauregui no vuelvas a decir eso. Le pedí agachándome a su altura, Camila cayó en cuenta de lo que había dicho frente al niño.
-¿Donde estában?
-Ahhh bueno, es...mira. Mostré la caja frente a su ojos color café. Ella frunció más el ceño si fue posible pero no lo tomo.
-Lo compramos para ti.
Tomó en brazos a Cam y me evadió, miraba sospechosa la pintura en las mejillas del pequeño y me dio una última mirada antes de irse, al baño seguramente a limpiar a Cam.
-Bueno al menos me hablaste. Dije hablando sola.
Solo era el maldito portaretrato, la foto estaba intacta y estaba segura de que jamás lo habría notado si Ki no lo hubiera soltado. Suspiré cansada y dejé la caja en la encimera, tal vez en un rato le daría curiosidad y miraría dentro, la conocía más que bien.
Cuando quité mi ropa y metí la pijama por mi cabeza, alguien abrió abruptamente la puerta del dormitorio. Bajé rápido mi ropa para mirar de quién se trataba.
Era Cami, sostenía como niña pequeña el portaretrato.
-¿Aaa
-Oh Lauren, es tan lindo.
Yo asentí y me quedé solo mirando.
-Si...
-Por eso tenían las caras manchadas, ¿Lo hicieron ustedes? Preguntó con un brillo en lo ojos.
-Cam hizo la mayor parte.
Sus ojos comenzaron llenarse de lágrimas y entre sollozos logró recargarse en la pared. Mis pasos habían sido largos para alcanzarla lo más pronto posible.
Temblaba como si algo muy malo hubiera pasado. Se lamentaba.
-¿Que pasa amor? Dímelo.
Sostuve sus mejillas con mis manos y limpié la humedad, solo para que se llenaran de nuevo de sus lágrimas.
-Lau...Dijo en un quejido. No hice otra cosa más que sostenerla. Poco a poco me senté en la cama y la subí en mi regazo, acariciando su cabello y besando su piel. ¿Que había pasado?
Dejó de llorar y solo se quedó ahí, acurrucada y aún con pequeños sollozos.
-¿Ahora me dirás que fue lo que te puso así? Despegó su cabeza de mi pecho y me miró. Esbozo una sonrisa que me sorprendió, no la entendía.
-Tienes razón deben ser las hormonas. Dijo, y se echo a reír, dios estaba grave, las dos terminamos riendo como locas y dando vueltas en la cama. -Muchas gracias Lau, me encanta, incluso más que el de Sofía, siempre ha sido mala para elegirlos, pero este de Cam y tuyo es demasiado lindo. Hice un puchero tierno. -Pondré la fotografía ahora, aunque sigo enfadada contigo por dejarlos jugar así dentro de casa.
La ayudé a regresar a la sala y colocar el objeto en su sitio, desencajaba con la mayoría de la decoración en la casa, pero tenía razón se veía adorable, más por que en algunas partes Cam imprimió su pequeña manita y dedos sobre la superficie.
-Esta linda ¿Porque no me dijiste eso apenas entraron a la casa? La miré extrañada, solo era una respuesta, bajo ese estado de animo Camila daba miedo. Acaricié su mejilla con ternura y la besé.
-Era una sorpresa pero no me dejaste explicar.
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Lo que no ves
Fanfiction2da parte Lo que no se ve La realidad para Lauren ha cambiado, dos años después del nacimiento de Cameron todo terminó. Camila jamás había acabado de comprender su vida y para su mala suerte ahora no la dejaba estar cerca de sus hijos. En resumen...
