LAUREN
-Tu plan entonces es irte por un tiempo ¿En serio Lauren? No puedes ser más estúpida.
Yo miré al piso, no me quedaba otro sitio para hacerlo, simplemente me mataba mirar donde estaba. Lejos. Otra vez.
Aventé mi móvil a la pared, todo bajo la mirada acusadora de Marcus.
-Entiende, a estás alturas no se que hacer.
-Dejarla tampoco lo va a solucionar Lauren ¿vas a huir como siempre?
El simple comentario que dijo Marcus me hizo recordar momentos no muy agradables para mi. Hace muchos ya de eso pero me seguía haciendo sentir tonta.
Me imaginé también haber pasado todos esos 8 años junto a Camila, haber acompañado a Kilian en su infancia, quizá no mirarlo crecer pero sentirlo tan cerca, como a un hijo, escuchar sus primeras palabras completas, abrazarlo y contar algunas historias antes de dormir. Cameron no se merecía eso. No debía crecer sin estar yo presente, necesitaba dejar de ser una cobarde. Dios, actuaba como la chica cobarde y ciega que era antes.
Flashback
10 años antes
Sentí como un pequeño viento golpeaba mis mejillas. A eso lo llamaba libertad, por fin después de casi tres semanas pude salir de casa. Que por cierto era un infierno. Mis padres estában volviéndose locos y volviéndome a mi. Mi hermano era el tema de conversación, y lo entendía, yo también lo extrañaba.
Mi madre entró esa mañana con humor mejor, luego me pidió salir por un postre. Supusé que yo moría de ganas por salir, por sentir esos rayos de sol, un poco de vitamina D para mi piel.
Con cautela moví mi bastón por la calle. Pasé la esquina de siempre y me detuve. De ahí era fácil caminar a aquella casa donde estaba esa persona que me transmitía demasiada seguridad. Deseaba tenerla cerca y decirle un montón de cosas antes de irme. Pero no quería una despedida triste. Quería recordar mejor el sonido de su risa y no de su llanto.
Que estúpida. Pensé, quizá tú no le importas tanta Lauren. Le dije a mi mente. Tomé valor y seguí mi camino.
Crucé esa puerta de la pastelería y sonreí. Iba a ser la última vez que pasara ese sitio, sentir los aromas de pan recién horneado y la voz de Aiden atendiendo a los clientes.
-Lauren.
Sentí sus brazos sobre mis hombros.
-Dios, por fin puedo saber de ti, fuí hace dos días y tu mamá me dijo que saliste con tu padre.
Vaya broma, yo con mi padre, negué.
-Estuve en casa todos estos días Aiden.
-Siento mucho lo de tu hermano Lau, perdón por no acompañarte, pero venga cuéntame ¿Que has hecho? ¿y la tarjeta?
Le entregué el pedido de mi mamá.
Mientras el colocaba todo el pan yo le platique la situación en casa.
-Es normal, solo espero que puedan superarlo juntos Lau, tu en especial debes darte tu lugar.
Asentí.-Mas ahora que tienes novia.
Yo me sentí inquieta. Camila no era mi novia y era algo que me hizo sentir mal, no era y tampoco iba a serlo.
Por fin caí en la realidad, no iba a estar más que dos días aquí en la ciudad ¿Como iba a hacerle para no dañarme? Para no extrañarla justo como lo hacía ahora.
-¿Que Ocurre Lauren?
-Hay algo que quiero contarte.
Tomó mi mano de repente y me hizo sentarme con cuidado en un taburete. El dejó lo que hacía y escuché que se sentaba a mi lado.
-Sabes que puedes confiar en mi.
Yo apreté mi mano en sus dedos en respuesta.
-Yo...bueno...nosotros, es decir, mis padres y yo nos iremos del país.
Aiden guardó silencio.
-Solo que no debía contarle a nadie, yo no quiero pero no tengo opción.
-La tienes, puedes quedarte aquí, con Judith o conmigo, yo te ofrezco donde quedarte Lau, puedes ayudarme aquí y trabajar para mi. Propuso con una voz profunda.
Negué, era tan absurdo, yo era una inútil, sin ver no podía hacer mucho y además mis padres me preocupaban.
-Lo siento Aiden.
-Dios ¿Que pasa con Camila y Ki? ¿Con Judith? ¿Ya se los dijiste?
-No, y no pienso hacerlo, por favor promete que tu tampoco.
Pensó su respuesta.
-Lauren, esta bien pero ¿A donde se van?
-Vancouver. Le dije y el soltó mi mano.
-Esta lejos y me da un poco de pena tu situación, debes de contárselo a Judith si no lo haces no será correcto.
-Lo sé.
-¿Y Camila?
-No quiero, más bien no puedo.
-¿La quieres? Aiden preguntó de forma directa. Mis mejillas debían estar rojas y el nudo en mi garganta creció.
-La quiero.
-Debes...
Vino a mi idea para nada buena, iba a ser estúpido, pero era la única salida.
-¿Crees que puedas ayudarme a escribir una carta para ella? No...no creo que pueda despedirme.
Después de minutos en discusión por fin me ayudó, la carta estaba terminada y me había costado demasiado decirle tantas cosas a Camila en pocas palabras. Me provocaba tanto que el espacio en la hoja era insuficiente.
Aiden la leyó para mi luego de escribir e imprimir la segunda y definitiva.
~Hola Camila, no tenía otra manera de platicar contigo más que de esta forma, simplemente no podía despedirme de ti en persona, por mis padres y también por mi, no me gusta hacerlo por que no quiero sufrir más.
Aiden me ayudó.
Lamento hacerlo por este medio por que tu sinceramente te mereces algo mejor.
No quería admitirlo pero Te quiero demasiado, en tan poco tiempo te convertiste en alguien importante, no se cuando paso por que solo te escuche pocas veces, suficientes como para conocerte y que tu me conocieras, en esas reuniones clandestinas. Te escuché y sentí que me derretia, luego ese día que te toque supe que eras ya parte de mi, después de besarte no queria dejar de hacerlo, quiero que sepas que te quiero tanto que pienso jamás dejar de hacerlo. Es un sentimiento tan intenso que sin poder verte te has convertido en mis sueños, algo imposible de dejar de sentir, algo que no podria describirte, algo tierno y envolvente, te has convertido en lo que no se ve, solo se siente. Solo lo siento, pensarte me hace sentir tantas cosas, todas buenas por supuesto.
Por favor perdona que no te explicara nada, queria evitarnos una depedida con más dolor. Cuida de Kilian, no es necesario que te lo pida, yo se que lo haras, el es tu vida. Cuida de Judith y hazle saber cuando la quiero, cuanto aprecio lo que ambas han hecho por mi. Cuida de ti Camila y se feliz, cumple tus sueños y nunca te dejes llevar por alguien que te lo quiera impedir, yo trataré de hacer lo mismo, necesito irme y mis padres también.
Con amor, Lauren.~
Fin flashback.
-¿Eso fue lo que escribiste la última vez? Se burló Marcus. -Suena tan estúpido.
Fue suficiente para mi, con el estrés y rabia que sentía actúe de forma involuntaria. Tomé a Marcus de la camisa, quién tenía una noche en el departamento, había venido por trabajo y decidido fastidiar.
-Deja de reírte. Le pedí.
-Eres estúpida, por dios, solo una loca o una persona ciega dejaría ir a Camila, una mujer como ella, es tan buena persona que dudo que te pertenezca, no seas cobarde, ustedes han superado demasiado, aún pueden lograrlo los obstáculos ya no están, solo ustedes y son la una para la otra.
Terminó de gritarme y yo lo miré. Caí en cuenta de la verdad. En ese momento me dirigí a la puerta del departamento para salir.
Maneje a prisa y al estar frente a la casa, esa casa, de Judith, ahora era tan nuestra. Ni siquiera toqué la puerta y al entrar en la sala, miré una imagen desagradable. Otra vez ese idiota.
Samuel el nuevo vecino sonreía a Camila con estusiasmo, como si hubiera escuchado el mejor chiste o broma.
Mis celos se multiplicaron. Apreté los puños y los vigile.
Ninguno de los dos se daba cuenta. Justo cuando pasó el brazo en sus hombros, Camila se retiró y el intentó acercarse de nuevo.
Suficiente. Para sorpresa, me paré de frente y la miré de forma acusadora, ella se encogió en su lugar sentada.
Tomé al tipo por el saco y se puso de pie. -¿Que mierda haces en mi casa? Dijé.
Camila soltó un grito ahogado.
El hombre me miró divertido.
-¿Que haces?
-Soy la esposa de Camila. Dije entre dientes y el se tensó. Camila tomó mi brazo.
-Lau...
-Lárgate y no vuelvas aquí. Le exigí. Levantó las manos vencido. Maldito imbécil. Quise gritarle pero me contuve.
Besó la mejilla de Camila en mi cara y prometió hablarle, pobre de el si lo intentaba a caso, quería golpearlo, en serio que quería.
-No puedo creer que hayas hecho eso.
Dijo Camila empujando mi cuerpo una vez se pusó de pie y fu capaz de reaccionar. Yo no me moví del sitio por supuesto. Me miró de mala manera.
-No tienes derec...
-Lo tengo por que soy tu esposa, que casualidad que no quieres pasar tiempo conmigo pero si con ese hombre.
-Es el vecino y...
-Ya...no volverás a hablar con el y listo.
-Estas loca. Gritó.
-Quizá si. Le respondí en el mismo tono.
-Vete a la mierda Lauren....y ve....
No la dejé terminar y la besé. La atraje hacía mi todo lo posible. Hasta que sus manos descansaron en mis costados.
Quería hablar pero no la dejé, estaba cansada de eso, la única de forma de salvar nuestro matrimonio era mandando todo a la mierda y sujetándola contra mi. Estaba cansada de fingir ser comprensiva. La amaba y punto.
Rocé mis labios por mucho tiempo, la mordí, saboreé y susurré en sus labios.
Cuando me separé lo tenía ligeramente hinchados y palpitantes.-Lauren.
-Eres mía cariño y nada más, voy a alejar a todos los que intenten tenerte.
La besé de nuevo, con más intensidad.
-Iremos a la cama también ¿Los niños?
-Con mis padres. Respondió insegura.
Sin dudar la empujé por el pasillo y hasta llegar a la cama.
Se entregó a mi como lo hacía siempre, disfruté tanto haciéndola mía, demostrando que yo seguía siendo su punto débil y que me amaba tanto como yo a ella.
La acaricié y besé su espalda con cariño. Finalmente la rodeé con mis brazos y la miré dormir. Desnuda, con el Cabello alborotado y su orgullo por los suelos. Estaba agitada y agotada como yo.
-Te amo preciosa. Susurré en su oído.
-Yo te amo también Lauren, demasiado.
ESTÁS LEYENDO
Lo que no ves
Fanfiction2da parte Lo que no se ve La realidad para Lauren ha cambiado, dos años después del nacimiento de Cameron todo terminó. Camila jamás había acabado de comprender su vida y para su mala suerte ahora no la dejaba estar cerca de sus hijos. En resumen...
