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LAUREN
Después de ese masaje relajante Camila se quedó dormida en el sofá, estaba descansando de maravilla así que todos decidimos dejarla descansar más de la cuenta. Durante esas horas estuve respondiendo algunos mensajes urgentes a la editora y mirando jugar a Cam en la sala. Sofía estaba llegando a casa apenas, lucía igual de cansada de Camila y aunque tuviera menos meses de embarazo parecía cargar con un par de bebés. Sonrió hacía a mi. Por dios era la primera vez que me saludaba con amabilidad. Respondí con confusión a su saludo y detrás de ella llegó Drew. El se acercó amable hasta donde Cam para saludarlo. Se llevaban bastante bien.
Sofía llegó hasta nosotras y se percató de su hermana descansando.
-Como la envidió. Soltó bajo. Drew la miró asustando.
-¿Porque? Pregunté graciosa.
-Llevo varios días de poder dormir bien, supongo por el embarazo.
Drew me miró a mi con obviedad en sus ojos. Quizás eran antojos y simplemente demasiada incomodidad. Los primeros meses Cami había estado igual. Ahora dormía demasiado.
-Claro, será por que comes un montón de cosas extrañas. Dijo Drew a su espalda y ella lo fulminó con la mirada, el era mi sustituto, ahora tenía a quién agredir y hacer bromas. Pobre chico.
-¿Que haces? Preguntó Sofía a mi lado.
-Algo sobre trabajo.
-Interesante. Dijo fastidiada. Comenzaron a jugar de nuevo con Cameron, solo escuchaba sus risitas alrededor, se estaba divirtiendo.
-Lau.
Me llamó Cami. Estaba despertando. Me acerqué a su lado y besé su mejilla.
-¿Que pasa?
-¿Ya fuiste por Kilian?
Demonios. Todos los ojos en la sala se fijaron en mi. Lo había olvidado. Miré el reloj. Hacía unos 40 minutos que el entrenamiento de Ki debía acabar.
-Yo... Seguía sin abrir los ojos y mi voz dudosa la hizo sentarse.
-¿Que? Preguntó.
-Ire enseguida. Solté tratando de evitar el posible enfado. Fruncía el ceño como nunca. Sabía que estaba a punto de soltar algún insultó o salir ella misma por el niño.
¿Seguirá Ki esperando en el gimnasio de la escuela?
Con un bufido llegó hasta a mi y yo tuve que retroceder unos pasos.
-¿Como es que puedes olvidar a tu hijo? ¡Lauren Michelle!
Sofía comenzó a reír y Drew intentó hacerlo pero luego alguien lo sometió. Cameron sonreía distraído.
-Yo...ya voy.
Camila me empujó enfadada y con poca fuerza. Con rapidez caminó a la entrada, dejándome ahí como una tonta e irresponsable madre. Dios, este enfado solo me traería un castigo.
-Debes ir con ella.
Negué asustada. Aunque mis pies se movieron en automático. La miré a punto de arrancar el auto y entré.
-Mi amor, perdón. Le supliqué.
-Es el colmo, estaba confiada a descansar por que tu cuidarías de ellos.
-Ya pero me distraje un poco con unos mensajes.
Arrancó haciéndome sujetar el cinturón de seguridad con fuerza.
-Tranquila el debe estar ahí todavía.
Pedí que condujera con más cuidado, gruñó todo el camino y no me dejó tomar su mano.
Esto era malo. Esperaba que aún estuviera ahí sano y salvo mi hijo.
Cuando llegamos Kilian estaba ahí charlando con algunos de sus compañeros de equipo. Nos miró y se despidió de inmediato.
-Hola mamá. Me sonrió y luego a Cami. Notaba algo de tensión en el auto.
-¿Discutieron?
Tenía una capacidad enorme para detectar ese tipo de situaciones.
-No cariño.
-Si, tu madre ha olvidado venir por ti.
-Oh no pasa nada, terminamos hace 15 minutos. Dijo tranquilo y mirando por la ventana. Todo normal. Le dí una mirada suplicante para que me ayudara con esto.
-A mamá estoy bien, vale, siempre que vienen por mi terminamos más tarde, no deberías enfadarte con mamá.
-No es asunto de tuyo cariño.
Tragué saliva y le dí una media sonrisa. Sonrió apenado, sabía que no podía ayudarme esta vez.
El resto de la tarde dejó de hablarme y yo me sentí culpable.
Salimos al departamento, iba a dormir junto a ella, esa era mi oportunidad para hacer algo agradable.
Sin embargo mis planes cambiaron. Por que para mi mala suerte, Amy y su hermano llegaron de visita. Supusé que era un plan de Cami para dejar la situación.
Pasaron charlando por muchas horas y Amy llegó hasta el espacio dónde yo teminaba uno capítulo de mi libro.
-Hola Lauren.
-Hey, un gusto verte de nuevo.
Me regaló un beso en la mejilla y la invité a sentarse a mi lado. Yo sostenía a Cam en mi regazo dormido.
-Son tan lindos.
-Gracias. Respondí sincera.
Sus ojos se clavaron en mi de forma inusual y después negó.
-¿Que pasa? Pregunté.
-Nada, supongo que necesitó conseguir uno de estos pequeños. Acarició la mejilla de Cam dormido.
Lo entendía, entra ambas manteníamos poca comunicación pero Cami me contaba como estaba su situación. Había salido con un chico por un año y realmente estaba muy feliz, deseaba casarse y formar una familia pero finalmente el tuvo que irse del país por cuestiones de trabajo y las cosas no se habían dado como quería. Decía que los años ya pasaban y necesitaba realizar sus sueños.
-Venga seguro que hay muchos hombres ahí afuera buscando eso y lo encontrarás. Guiñé.
-¿Ya no sientes celos de Alex? Los he dejado a solas a propósito.
Dijo en burla al recordar a su hermano. Yo reí con sarcasmo.
-No, confío en mi esposa plenamente.
La charla se alargó un poco y no vi a Camila buscándola, quizás ella platicaba con Alex de igual forma.
-Bueno, creo que te dejaré tranquila trabajar, iré con mi amiga.
Tomé su mano en apoyo después de que me contará como se sentía en estos meses. Besé su mejilla por segundos y salió por el pasillo a la sala.
Coloqué a Cam en su cuna y salí a por Camila, era tarde para que aún se encontrará levantada. Cuando entré a la sala la encontré ahí mirando hacia la puerta. Sus amigos ya se habían​ ido.
-¿No tienes sueño? Me aclare la garganta esperando un poco de seguridad en mi voz y que ella por fin olvidará el asunto de la tarde. Bien, que Kilian estaba perfectamente y quizá dormido ahora en el pequeño dormitorio acondicionado por el momento.
-Un poco. Su voz sonaba apagada.
Percatandome que no le molestaba me senté a su lado y solté un suspiro.
-¿Te gusta Amy? Preguntó directa. Yo me estremecí por el comentario. ¿De donde mierda sacaba eso?
-¿Que dices?
-Solo contesta. Dijo con un tono frío.
-No, ella no me gusta, además es tu amiga.
-¿Y si no lo fuera?
Dios santo, siempre me hacía lo mismo. Comprendía que estuviera enfadada pero me hacía estallar que buscará otro factor para empeorar las cosas. Tomé mi cabello despeinado y suspiré una vez más. Ella no me miraba. Permanecía ahí sentada y acariciando su barriga.
-Si no fuera tu amiga ni siquiera la conocería ¿Cual es tu problema?
Pregunté.
-Que las ví interactuar hace rato y me pareció que...
-Solo charlamos sobre su ex, le dí algunos consejos y reímos por mis ideas, la despedí, me besó mi mejilla y respondí normal ¿Eso quiere decir que me gusta?
Se encogió de hombros.
-No se tus intenciones.
Suficiente. Pensé. Después de todo seguía dudando así de mi.
Necesitaba salir un poco y despejar mi mente. Tomé mi chaqueta de la entrada y antes de salir por la puerta, la miré.
-No me gusta que desconfíes, pero si quieres razones suficientes para sospechar entonces te las daré. Solté enfadada y ella se pusó de pie para enfrentarme. Yo cerré la puerta con fuerza esperando que funcionará para que no me siguiera.
Caminé un par de calles, ya era tarde y me preocupó, miré un pequeño bar en la esquina abierto y entré. En realidad sólo me tomé dos copas y ya más tranquila me dirigí a una tienda y comprar algo para ella, sabía que tendría algun antojo más tarde.
Estaba más relajada. Decidida a tomar un pequeño paseo en familia unos días para calmar todo en casa. Camila estaba en los últimos meses así que también necesitaba salir a despejarse. Las vacaciones se acercaban y mi cumpleaños también. Era la mejor idea que podría llegar a tener.

CAMILA
Como una tonta, completamente como eso, pensé de mi misma. Dudar de mi amiga y mi esposa definitivamente era mi límite. Despedí a Amy con cara de pocos amigos y ahora terminaba de mandar en un mensaje mis disculpas.
El asunto de Ki estaba ya olvidado pero sentía unas ganas enormes de enfadarme con alguien. Pobre de mi Lolo, siempre era quien la pagaba.
Fuí al dormitorio, pusé mi pijama y salí de nuevo a la sala para esperarla y disculparme. Sabía que no iba a hacer algo para hacerme desconfiar de ella, me amaba como yo a ella.
Tomé una banana para comer y me sentí mejor. Miré la televisión y se me hizo demasiado el tiempo que Lau tardaba. Marqué a su móvil preocupada, no contestó. Iba a salir a buscarla pero en ese momento entró al departamento. Tenía una sonrisa enorme.
-Lau.
Quitó su chaqueta y caminó hacía mi con una bolsa en sus manos.
-Perdóname por... Traté de decir pero me atrapó con su brazos y me besó. Un beso arrebatador. Que ya no sabía lo que tenía para decirle.
-Shhh... esta bien, me gusta verte un poco celosa, pero por favor con Amy no, sabes que es muy pesada a veces.
Asentí.
-Te traje helado. Busqué en la bolsa que sostenía en su manos.
-No debías, yo era quien debe disculparse.
Se encogió de hombros y besó mis labios una vez más.
-Tengo una idea bastante buena. Sonrió con una niña pequeña.
-¿Y?
-Iremos a acampar.
Estaba jugando talvez, es decir, en mi estado no iba a ser tan agradable. La última ocasión en que quisimos pasar días así todo había salido mal. Negué, eso estaba casi olvidado en mi mente y no me hacía bien recordarlo.
Además Kilian estaba en clases, me debatía.
-En unas semanas, no de forma literal, conseguiré alguna casa de descanso y será durante las vacaciones, podemos invitar a tus padres y festejar mi cumpleaños también.
-Pero...
-Venga no va a ser tan difícil, yo voy a estar contigo todo el tiempo y estaremos más relajadas para el gran momento.
Se refería al parto, ella estaba más ansiosa que yo por eso.
-Vale.
Sonrió más y me guió hacía nuestra habitación, me recosté y después de poner alguna película comimos el helado juntas.
Los meses que venían iban a ser bastante interesantes.

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