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LAUREN

Miré a Ryan anotar algunas cosas sobre su escritorio, el era un gran editor y desde hace meses había contactado conmigo por interes sobre mis libros, tenía meses trabajando con él y ahora juntos repasábamos algunos párrafos en el libro, yo solo asentía a alguna de las cosas que lograba captar. De repente estar ahí se había vuelto un problema, tenía una sensación muy extraña en el pecho y moría por llamar a Cami y asegurarme de que todo estaba bien. 

Ryan carraspeó cuando me perdí de su conversación. De inmediato busqué concentrarme algunos minutos más. Tomé y mordí un lápiz que estaba sobre el escritorio de madera y le dí una media sonrisa. Era mi trabajo y necesitaba poner esa atención. No se por que pero en un momento de desesperación saqué mi móvil de mi bolso en la silla de a lado. Segundos después de tenerlo en la mano, apareció una llamada entrante. Mi corazón latió con fuerza, algo pasaba, yo lo sentía. Me sentí peor cuando miré en la pantalla el nombre de Sinu y no el de mi esposa. 

Me levanté de la silla con un movimiento brusco sin importarme el hombre que estaba frente a mi. Me disculpe con la mirada y contesté a la llamada. 

-¿Qué ha pasado? Pregunté sin dar tiempo a saludar. Escuché a Cam llorar al fondo. 

-Lauren tranquila, estoy con los niños, ellos están bien. Mi sangre se fue a mis pies, ellos estaban bien pero no se refirió nunca a mi esposa y terminé de asustarme, ahora una ligera capa de sudor cubría mi frente y mis manos temblaban. Con voz débil la escuche hablar.  

-Dios, sabía que esa hija mía no te iba a llamar, hace una hora salió al hospital.

-¿Qué? Grité al teléfono, sin dar alguna explicación a Ryan salí de la oficina tomando mis cosas y caminé con prisa al elevador. Maldito día que decidí usar estos zapatos no podía caminar más rápido. Presioné el botón para el asensor con desesperación. 

-Si Lauren, se sintió mal tenía un dolor en el vientre y se fué al hospital, yo insistí en que te llamara pero se fue prometiendo que lo haría.

-No lo hizo. Apenas podía creer esas palabras, Camila no podía hacerme esto, también yo era parte del embarazo, era mi bebé el que estaba dentro de ella. Si algo le pasaba a alguno de los dos no lograría perdonármelo. Pensé en la noche anterior, como la había hecho esforzarse demasiado, había sido tan irresponsable e inconsciente. 

-Ya voy para allá, gracias por avisarme Sinu, te llamo cuando esté ahí. 

-Conduce con cuidado Lauren.  

Entré al pequeño cubículo sintiendo que las paredes se cerraban a mi alrededor, en el siguiente piso se detuvo y maldije. La señora que se subió me pregunto que si estaba bien, yo asentí. 

Yo solo quería que nadie más subiera, no quería demorarme más, Camila tenía algo y no sabía que ocurría con ella y mi hijo, yo lo sabía, ese sensación en mi pecho me decía que algo pasaría. Recargué mi cabeza en el metal de la pared y traté de tomar aire. Cuando por fin llegué a planta baja, corrí al estacionamiento, topando con mucha gente. Ellos no entendían lo que me pasaba, no era un buen momento para mi ansiedad y lo sabía. Llegué al auto y conduje como loca. Cada semáforo era mi perdición. Estaba llorando y tomando mi cabello con desesperación.  -No mi amor no puedes estar mal. Dije para mi, en realidad eran palabras para Camila. -Estarán bien. Traté de repetir en mi cabeza muchas veces. 

Cuando llegué salí del auto disparada y le pregunté a la primera enfermera que vi en mi camino. 

-Tranquila señora, debe tomar aire, ya le daré información. Trataba de hacer lo que me pedía pero era tan difícil. Odiaba esos sitios, me sentía atrapada, y pensaba más en Camila y mi hijo, todo se juntaba en mi cabeza tratando de terminar conmigo. Respiré por fin y le dí el nombre de mi esposa. Anotó algo y me miró preocupada. 

Lo que no ves Donde viven las historias. Descúbrelo ahora