LAUREN
-¿Y ahora en que piensas?
Los niños se divertían en los juegos del restaurante, bueno, solo Cam, Kilian lo llevaba a todas partes, el ya era mayor y no le gustaban esos juegos, me decía en cada vez.
Negué divertida y desvíe mi mirada de ella. Aún seguía con los mismos recuerdos de Camila embarazada.
Flashback
Llegué de esas estúpida reunión con los editores, un viaje de avión realmente cansado y solo para reunirme dos horas. No lo consideraba necesario, viajar hasta Vancouver para eso. Pero si ellos lo exigían no había de otra.
Abrí la puerta de casa, eran las 4 am, mi avión de regreso se había atrasado y era muy seguro que Kilian y Cami durmieran. Mucho más la última por sus síntomas. 6 meses ya. Tenía una barriga no tan crecida pero muy linda. Yo amaba mirarla por que desde que cumplía los 4 deseaba que se le notará. Eran tan delgada que todavía tardó para eso. De todas formas yo siempre le hablaba su vientre. A Cameron para pedirle que creciera a tal punto de que ambas pudieramos notarlo.
Esas últimas semanas había crecido y Camila tenía un poco más de molestia, iba demasiado al baño, dormía más y tenía cambios de humor repentinos. Que por cierto yo me entrenaba para tolerarlos.
Entre con cuidado a la recámara. No debía despertarla.
Quité mis zapatos y me encaminé al baño. De regreso me llevé el susto de mi vida. En la oscuridad logré ver la silueta de Cami sentaba sobre la cama.
-Hola cariño no quería despertarte.
Silenció.
-¿Cami?
Gruñó como frustrada y corrió hacía mi cuerpo. Apenas me sostuve y sentí su barriga contra mis pechos. Había saltado literalmente a mi. Ahora yo la cargaba por los muslos. Con más cuidado se inclinó a mis labios.
-Dios, Lau, te extrañé.
-Yo también mi amor, pero solo fueron algunas horas.
Sin preambulos me besó con ferocidad gimiendo. Luego me sentí arrastrada a la cama.
Sus manos sujetaron mis pechos y gemía en mi boca sin detenerse.
-Te necesito Lauren.
Genial, esto se va a poner interesante.
Mis manos la abrazaron en la espalda y caí a la cama seguida de ella.
Me quise reír por la forma en que su barriga me impedía atraerla hacía mi por completo. Ahí estaba nuestro bebé.
-¿Cami?
-Hmmmm. Mi cuello le parecía tentador. Besaba mi piel y succionaba.
-¿Te das cuenta que Cameron sabe que estamos a punto de hacer el amor?
Se detuvo de forma repentina y miró llena de culpa.
-Dios es verdad. No lo evité y me reí a carcajadas. Su ceño se frunció.
-Esto es serio. Dijo.
La tomé por el cuello y la volví a besar.
-Mi amor, el bebé no tiene noción de lo que es hacer el amor. Su oído me pareció un buen lugar para susurrarle.
Tomé su barrigita y la acaricié. -Me encantas así.
Sus nalgas se habían acentuado un poco más y su cintura era más pequeña, todo eso a mi me gustaba. Y ni hablar de sus pechos, eran cada día más redondos. Quité la molesta prenda que me impedía mirarla desnuda, no llevaba nada abajo de esa playera mía que le quedaba grande, en definitiva estaba más que lista para cuando yo llegará. Además también su piel parecía más brillante, suave y me enloquecía que se sonrojara rápido.
Se subió a horcajadas sobre mi y me ayudó a retirar mi ropa. Ella ya estaba completamente desnuda. Se senté para volver a besarla. La miré por un largo tiempo y acaricié su cabello, continue por todo su cuerpo. Mis dedos recorrieron sus curvas y la pegué a mi. Besé su barriga un par de veces antes de ayudarla a recostarse en la cama.
Yo subí hasta sus labios.
-Te amo Camila y me gustaría que un día pudieras ver a través de mi, así entenderías por que me encantas y quiero hacerte el amor ahora.
Gimió.
-Lau...
Mis labios hicieron un camino del cuello hacía su pecho. Húmedos y calientes. Tuve cuidado de no aplastarla. Me daba un poco de miedo lastimarla a ella y al bebé.
-Lau. Suplicó, sus manos sujetaron mi cara y me obligó a mirarla a los ojos.
Dentro de la habitación se percibía llena de deseo y gemidos de ambas, aunque más de Camila, con todas sus hormonas alborotadas, ella soltaba gritos más altos. Entonces era cierto eso de que las embarazadas aumentaban su sensibilidad. Lo amaba. Me enloquecía saber que su cuerpo era vulnerable.
-¿Lau? Insistía. Yo la miré finalmente y besé sus labios con pasión.
-Follame. Su pequeña y linda boca había pronunciado esa palabra. Era mentira que no me había puesto más al límite, en realidad intenté contenerme. Si ella disfrutaba yo lo hacía también.
Luego no reprimí una pequeña risa, eran nervios, Camila jamás había estado tan necesitada.
Yo asentí llena de amor y deseo. Tomé sus pechos con mi boca guiandome con su respiración. Subía y bajaba increíble, succione sus pezones sensibles y ella gritó.
Guíe mi mano hacía su centro de forma sorda y la toqué, su primer reflejo fue rodear con sus piernas mi cadera.
Toqué desde su clítoris a su pequeña y estrecha entrada. Pasé mis dedos suavemente y subí otra vez a su clítoris. Me tomé mi tiempo disfrutando los gemidos y la forma tan dulce en que ella se sujetaba a la cama cerrando sus ojos con fuerza. Besé sus labios sin cansarme. Me mataba por completo sentir su pequeño cuerpo bajo de mi. Cuando estuvo apuntó de llegar, introduje mis dedos en ella. Dios santo estaba tan húmeda que resbalaron dentro sin problemas. Su entrada los apretaba tanto llevándome a mi al borde.
-Hazlo Lau, solo follame, lo necesito tanto. Mordí su labio inferior. Nuevamente saqué mis dedos para tocar sus pliegues. Pegó un gritito de alegría.
Jamás me sentí tan útil como ahí, la estaba llevando a la cima y sus reacciones me mataban, tan dulces y calientes. Ella mordió mi hombro al penetrarla otra vez. No me salí y moví mis dedos contra ella a un ritmo rápido. Luego lento. Hasta que aferró sus brazos en mi cuello.-Lau...
Moví mis dedos con rapidez y demasiado entusiasmo. Estaba tan húmeda y calentita, amaba también el sonido que envolvía toda la entrega.
Su cuerpo se estremeció y sentí como sus paredes rodeaban mis dedos con fuerza. Se contraían y yo la conocía tan bien, supe que faltaba poco para que estallará. Miré su carita, abría su boca y respiraba de forma rápida, recorrí su cuerpo con mis ojos. Tenía una ligera capa de sudor y sentí contra mis pechos que sus pezones se endurecían un poco más. -Dios. Besé su cuello y lamí su garganta.
-Estoy... Llegando.
La miré a la cara, amaba mirar sus expresiones al hacer el amor. La penetre ruidosamente hasta que se contrajo en mis dedos con fuerza, arqueó su espalda y gruñó. Finalmente llena de pasión soltó un gritó. La humedad aumento y me quedé quieta. Alcanzó el orgasmo y yo la miré extasiada.
Besé sus párpados, apreciando sus pechos en movimiento y el esfuerzo que hacía por controlarse.
Yo esperé a que abriera su ojitos como señal de que podía salir de ella.
-Fue increíble. Susurró en tono débil. Yo reí.-Eres tu corazón, estás tan linda y sensible.
Rió conmigo y me abrazó. Sus ojos café me miraron por fin. Mordí sus labios con desesperación y me respondía con esfuerzo, estaba cansada y sabía que se quedaría dormida. Relajó su cuerpo bajo de mi y con su suspiró yo salí de ella. Acaricié su centro una vez más antes de unir mi mano a su cintura.
-Te amo Camila, eres increíblemente hermosa, amo que estés embarazada.
-Te amo Lau y yo amo que estés aquí para aliviarme. Susurró.
Las dos reímos, con cuidado me recosté a su lado y la atraje. Su cabeza se apoyó en mi cuello y hombro, mientras sentí que su barriga descansaba a mi costado, todas las noches era su posición favorita y también la mía, mucho más cuando estaba desnuda. Acaricié su espalda por un buen rato hasta que su respiración se hizo lenta.
-Debí llegar más temprano amor. Le dije contra su mejilla.
-Te amo con locura.
Sus labios extendieron una pequeña sonrisa entre sueños. La miré dormir, su piel morenita y suave me provocó un calor inmenso. Que hice tan bien para merecerla, era tan hermosa.
Suspiré profundo y la sujeté más contra mi. Con mi dedo índice lo deslicé por la piel de sus curvas. También amaba mirarla sin que se diera cuenta. Decidí que era momento de hablar con mi bebé, le debía la charla por algunas noches. Recosté su cabeza en la cama y yo bajé mi boca hasta la piel de su abdomen crecido.
-Hola cariño, también te extrañé a ti, demasiado, debo admitir que me volví loca al saber que no te hablaría, sabes que te amo tanto y que quiero ya sujetarte y mirar tu linda carita, por que así eres, tu mami es igual de hermosa y bueno... espero que no entiendas nada de lo que acabamos de hacer.
La risa de Camila en la habitación me sacó de la concentración.
La muy tramposa estaba despierta otra vez y no me dí cuenta.
-¿Que haces?
Negó divertida y yo la miré desde abajo. Sujeté su cintura.
-Me encanta verte y escuchar que le hablas ya sabes.
Asentí y besé su barriga. -Y no te preocupes creo que no entiende nada de lo que pasó, ohhh.
Dijo y yo me asusté.
-Esta despierto ahora Lau.
Coloqué mi mano en el sitio y sentí sus movimientos, de pronto una patada.
Yo reí y recosté mi mejilla.
-Lo molestaste. Sentenció. -Estaba tan dormidito, ni siquiera sintió que yo tenía algo de actividad externa.
-Lo siento bebé, pero te extrañaba. Otra patada. Camila rió con locura. -Hey, tranquilo eres igual de gruñón que tú mamá. Me quejé.
Cameron se quedó dormido otra vez y besé por última vez antes de subir a los brazos de mi esposa, linda esposa.
-Ame que dijeras follar. Le dije. Se acurrucó.
-Yo amé que me obedecieras, te amo y ya debemos dormir, me siento exhausta. -Y satisfecha. Completé. Besé sus labios antes de arroparnos y dormir un poco.
Entre sueños me imaginé abrazando a Camila y Cam juntos, con su tierna sonrisa, amaba también los besos que Camila me daba en mis sueños.
Fin flashback.
La miré juguetona y me acerqué a su oído.
-Me acordé de nuestras noches cuando estabas embarazada.
Se alejó de mi y se ruborizó. Tomé sus manos.
-Ame esa fase de ti Camila, aunque no más que todas, te amo demasiado y estoy feliz de pasar un momento tranquilo contigo.
Asintió, yo me incliné en la mesa para besar sus labios, tan tibios y dulces. Suspiró y decidió prolongar el momento. Escuchamos la risas de nuestros niños al lado.
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Lo que no ves
Fanfiction2da parte Lo que no se ve La realidad para Lauren ha cambiado, dos años después del nacimiento de Cameron todo terminó. Camila jamás había acabado de comprender su vida y para su mala suerte ahora no la dejaba estar cerca de sus hijos. En resumen...
