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LAUREN
Cam despertó muy contento, le alegraba tenerme en casa solo para el.
Decidí dejarlo vestir cómodo, en mis brazos lo llevé a la cocina para desayunar.
-¿Mamá?
-¿Que pasó? Frunció el ceño. Comprendí que preguntaba por Camila, la había tenido una semana completa por las mañanas, ahora la extrañaba y lo entendía por que también yo lo hacía.
-Vendrá en un rato bebé.
Asintió e hizo un pequeño puchero. Por supuesto se le olvidó al tener leche y galletas en forma de dinosaurios frente a sus ojos. Comió mucho más alegre y derramó gran parte de la comida en su ropa. El insistía en comer solo.
Yo comí junto a el sin poder evitar sonreír, quería pasar más tiempo de esa forma. Cuidarlo en todo el día y esperar a que mis otros amores llegarán a casa.
-Pepa. Gritó al sentirse satisfecho. No entendía que tan entretenido podría tener ese programa en televisión. Con esfuerzo y un poco aburrida lo acompañe para que viera su animación favorita.
Hablamos un rato de forma divertida y terminé haciéndole cosquillas en la barriga.
Eran casi las tres cuando la puerta de la casa fue abierta. Yo sostenía a Cam para cambiar su ropa pero el ruido me detuvo. Esperé a que ese alguien llegará hasta la sala.
-¿Camila?
Su sonrisa me conmovió. Se acercó apresurada hasta nosotros.
-Hola cariño. Cam se pusó muy feliz y se removió sobre mi, quería que su mamá los sostuviera en brazos. La estancia se llenó de tiernas risas.
-Mami. La besó por toda la cara. Yo estaba sorprendida, es decir, Camila debía estar en su trabajo y aún era temprano, incluso para que Kilian regresará a la casa. El debía estar en su entrenamiento.
-¿Que haces aquí tan temprano?
-Amm...el jefe salió así que tengo la tarde libre, de hecho salí hace unas horas pero acompañé a Amy para hacer algunas compras.
Sonreí junto con ella. Cam no tardó en cansarse de estar tranquilo así que Camila se vió obligada a dejarlo bajar. Corrió hacia los juguetes que tenía sobre la alfombra.
-¿Mañana agitada no?
Asentí, Cam era como un remolino, de aquí a allá y además era demasiado ingenioso para hacer travesuras.
-Ni como decir que no.
Se quitó sus zapatos frente a mi y me guiñó.
¿Que estaba ocurriendo? Sonreí más mientras la miré desaparecer en la puerta de la habitación.
Minutos después apareció con un atuendo más casual y esos pantalones tan ajustados que la hacían lucir increíble. Yo me miré, era un asco. Solo llevaba encima una vieja playera y lucía como vagabunda, con mi cabello despeinado tal vez.
-Wow. Dijo había entrado a la cocina solo para ver que yo dejé todo más que limpio.
-Me esforcé. Soltó una risita. -No te preocupes por eso ya lo tuve bajo control, de hecho todo menos a esa cosa parlante y saltarina.
Le indiqué con un gesto de molestia a Cameron. Que sólo aventaba todo por la sala.
-Hey si Cam es un amor.
-Si, cuando está contigo.
-Ya sabes por qué sucede así...
-Si, si lo consiento mucho y bla...bla...
Rodó los ojos.
Me encantaba verla tan tranquila y actuando de forma natural frente a mi, hacía demasiado tiempo que no lo hacía. Apenas me miraba y parecía querer golpearme o asesinarme.
-Debo...
-¿Quieres salir a comer? preguntó interrumpiendo mis palabras.
Mi corazón latía con fuerza, de hecho con solo saber que estaba en casa me hacía sentir realmente feliz, enamorada y se me olvidaba que el brazo me molestaba.
-Aaa...a si.
-Kilian saldrá en una hora, así que pasamos por el y vamos a algún sitio.
Yo asentí como robot, una tarde familiar. Lo mejor es que no era un día especial ni fin de semana.
-Ire a cambiarme.
-¿Quieres que te ayude?
Sentí como mis mejillas se enrojecian sus ojos me recorrieron por completo.

CAMILA
Tenía una ansiedad inmensa por llegar a casa. La semana anterior me había acostumbrado a una rutina, pasar casi todo el día con ella y con los niños, olvidando un poco los malos ratos, el resto había sido reconfortante.
Amy al llegar me dió la noticia de que podíamos salir temprano del trabajo y me pusó feliz.
La acompañé cerca por un café al salir por que se lo había prometido pero aún así se rió de mi al notar que necesitaba llegar a casa.
Me agradó mirar la cara de sorpresa de Lauren al verme y sobre todo el gritó de alegría de Cam.
En ese momento ella se percató de que la miraba de más, pero era inevitable, llevaba una pinta bastante atractiva. Su cabello despeinado y la playera que cubría hasta una parte media del muslo.
-Aaaa está bien creo que estoy tomando práctica con una sola mano. Dijo nerviosa y mi yo interior sonrió satisfecha. Había logrado intimidar y eso pasaba una vez cada diez años.
Se dió la vuelta de forma distraída y por accidente golpeó su cuerpo contra la puerta. No pude evitar soltar una carcajada, estaba realmente nerviosa que ni siquiera miró por donde iba.
Gruñó frustrada y luego me miró fingiendo estar enfadada por reírme de ella. Se recompuso y salió sin problemas con sus mejillas enrojecidas. Era tan linda.

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