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¿A ALGUIEN SE LE HIZO 💩 EL CORAZÓN  CON LAS IMÁGENES RECIENTES? EL MÍO  DEJÓ  DE LATIR POR SEGUNDOS. TAMBIÉN ME DI CUENTA DEL CUERPAZO QUE SE CARGA LAUREN BUENÍSIMA JAUREGUI. 😛

LAUREN
El teléfono no dejó de sonar incluso mientras lo buscaba por la sala, Cam siempre lo tomaba para ocultarlo. 
Finalmente lo sostuve en mi oído y contesté.
-Hola, habla Lauren.
-Lauren, soy Sofía, necesito hablar con Camila un momento.
Mordí mi labio, no quería molestar ahora a mi esposa y la voz de mi cuñada era alarmante.
-Esta dormida pero dime que pasa, quizá yo pueda ayudarte.
-Estoy en la calle. Susurró antes de llorar.
-¿De que hablas?
-De que hace unas horas discutí con mi papá y me salí de casa, vine al departamento de Drew y me llevé una sorpresa.
Sus sollozos eran bastante perceptibles. Camila no soportaría que la dejará llorar de esa forma.
-Tranquila cariño, dime dónde estas, iré por ti ahora mismo.
Pedí a Kilian cuidar unos minutos al pequeño y salí en el auto a prisa, no quise cortar la llamada.
Entré llanto y palabras logró guiarme. Cuando la encontré estaba sentada en una banca, mantenía oculta su cara y se escuchaba su llanto. Dejé el auto a media calle y fui por ella.
-Sofia. Al verme no tardó en abrazarse a mi.
-Hey tranquila.
-Lauren, ya no podré regresar a casa, mi papá se pusó como loco cuando le anuncié que Drew quería que fuera a vivir con él.
Tenía tiempo que Sofía tuvo que contar todo a Sinu y Alejandro, ambos se habían llevado una sorpresa pero​ aún así aceptaron que su pequeña hija ahora tendría a otro nieto más. Al principio fue incómodo para todos, las comidas familiares eran silenciosas y Sofía no pasaba mucho tiempo en casa. Alejandro estaba enfadado pero respetaba por todo las decisiones de su hija, finalmente no había tenido una buena experiencia con Cami.
Supusé que la bronca con mis suegros al fin había estallado. Drew se presentó con ellos sin muchos ánimos y recalcó que todo había sido inesperado, que ambos eran buenos amigos y no podrían casarse, pero era evidente que Sofía era la única en sentir algo más que cariño por ese chico. Se conocían de la universidad y al parecer sabían mucho el uno del otro. Crear a mi sobrino había sido a consecuencia de la decisión de ambos y hasta cierto comprendía la postura de Drew, pero me importaba más los sentimientos de mi pequeña cuñada.
-Vamos a la casa y ahí me cuentas lo sucedió. A medio camino me obligó a comprarle pizza.
¿Que mierda iba a hacer con dos embarazadas en casa?
Creí que iba a volverme loca pero fue peor.
Llegamos a donde Camila, ellos ahora platicaban animados en la sala y Cameron corrió a mis brazos. Mi esposa observó a su hermana entrar y dar pasos cortos. Se dió cuenta de inmediato lo irritado que estában sus ojos y casi lloro al verla así.
Sofía se acurrucó en sus brazos de inmediato y nadie dijo nada, solo se apoyaron de forma silenciosa y con cortas palabras.
Kilian le regaló un beso a su tía antes de ir a su habitación y llevarse a Cam con él, sabía que esto era un lío de grandes.
Sofía se separó por segundos y balbuceó algo.
-Sofi por favor trata de respirar y dime que pasa, me estás asustando. Cami se limpió una lágrima y me pidió sentarme a su lado. Yo besé su mejilla.
-Drew estaba con otra chica en su departamento, en realidad lo sorprendí bastante al llegar.
-Pero pensé que te quedarías en casa. Asintió y luego volvió a llorar.
-Drew me pidió vivir con él, dijo que podíamos intentar algo más serio, se notaba seguro en su posición y yo se lo dije a papá hace horas, el estalló y terminó gritando muchas cosas, me dijo que saliera de la casa y viviera con Drew pero a casa no podía volver.
Camila me miró confundida, podía leer sus palabras y las ideas en su cabeza. No podía creer que Alejandro hiciera lo mismo con ella. Sofía era su hija pequeña el no era capaz de repetir la historia.
Yo apreté los puños al escuchar sobre el chico con otra. ¿Como era capaz de hacer aquello? Aún cuando sabía que Sofía le quería y que tendría a su hijo.
-Cariño, tranquila, sabes que puedes quedarte en casa todo el tiempo que quieras, mientras arreglas todo con papá y Drew, de verdad que no lo creo, pero no estás sola y sabes que no hace bien para mi sobrino.
Sofía levantó su mirada llena de brillo al escuchar que Cami decía aquello.
-Si Sofía, es mi sobrino y Lauren no tiene tampoco problema con que te quedes, la pasaremos bien aquí juntas te lo aseguro.
Acarició su mejilla y beso su frente, era la forma de tratar a su hermana pequeña. Sofia le regaló una media sonrisa, al menos la había animado un poco. Suspiré pesado. Estos días serían intensos.
Todo estuvo bien, hasta que Camila me pidió ceder mi lado de la cama a Sofía, yo por supuesto terminé en el sofá, mirando el techo y nada cómoda. Venga solo hazlo por tu cuñada, ambas están sensibles y debe sentirse muy mal.
Abracé la almohada imaginando que era mi esposa, tenía mucho tiempo durmiendo con ella que me parecía triste y aburrido dormir sola.
Kilian solo había aceptado con estusiasmo que su tía se quedará unos días, finalmente eran como dos niños haciéndome bromas todo el tiempo, yo era vulnerable a eso. Cameron no tenía tampoco problemas, hasta el momento era el consentido de la familia.
Algo intranquila salí del sofá y caminé con cuidado hasta la habitación. Busqué a Camila en la cama e intenté despertarla.
-Amor. Besé su mejilla con suavidad. -Cami, despierta.
Se movió entre sueños y abrazó su vientre.
-Camila. La llamé esta vez con más éxito. Abrió sus ojitos café y se sorprendió un poco al verme a un lado de la cama.
-Lau.
-Duerme conmigo cariño.
Se removió Sofía en la cama pero otra vez volvió a su posición.
Camila me miró con mucha ternura y salió de la cama con movimientos lentos.
Yo la atrajé a mis brazos y besé sus labios.
-Esta bien.
Salimos hacía el sofá con una sonrisa boba y al llegar nos acomodamos de forma incómoda. Sentí su respiración en mi cuello y por fin me sentí completa. Habló bajo.
-¿Crees que deba llamar a mis padres para decirles que está aquí?
Ella comía su cabecita durante el día y ahora más, la noche siempre era el momento en que más se pensaban las cosas inconclusas.
-Debes decirles pero en secreto, Sofía se enfadaría si se entera que rompiste la promesa de no hablar más sobre el tema.
Suspiró con sentimiento.
-Hoy retrocedí en el tiempo, cuándo Kilian aún estaba en mi vientre, recordé esos meses sola y pensé que jamás podría permitir que mi hermana pasará por eso.
Besé su cabello con cariño.
-Eres tan fuerte y valiente amor, yo no podría pasar eso sola, siempre tuve a alguien y finalmente a ti a mi lado, tu hermana va a necesitar de ti.
Cerró sus ojos y durmió. En realidad solo ella con medio cuerpo sobre el mío logró dormir. En cambio yo pude observarla por horas. Miré sus labios y la linda curva de sus mejillas. La forma perfecta en que lucía al estar soñando. Abracé su vientre y sonreí como tonta, quería que creciera y poder hablar con el, que logrará entenderme.
Cuando desperté Camila ya no estaba conmigo. Desde la cocina escuché risas. Eran ellas, solo charlaban. Me sentí más tranquila al escuchar a Sofía mejor.
Me acerqué para saludarles pero escuché algo que salía en susurró. Me escondí para que nadie lo escuchará.
-Sofia crees que jamás tuve duda de esto, he tenido muchos ratos para pensar si hice lo correcto, tengo dos hijos y otro en camino.
Escuché atentamente y mi corazón quiso quebrarse.
-Camila, yo jamás te veo dudar en algo, solo esa ocasión en la que no sabías de que color elegir el color de tu mochila, ya sabes, azul con bananas o rosa con bananas.
Rieron una vez más y yo sentía que el aire me faltaba. No sabía a qué grado Camila dudaba de mi. Pasamos momentos difíciles pero no tanto para hacerla dudar de querer estar aquí.
-¿Pero sabes algo? Solo me basta con mirar a Lauren dormir a mi lado cada mañana.
Sonreí hasta recuperar mi respiración. Mierda de susto que me había dado con eso.
-Yo suelo mirar a Drew durante las clases, por momentos el me mira y me hace sentir que de verdad no nos equivocamos tanto.
-Sofia confía un poco más ¿tu? ¿Que pasó exactamente ayer?
Sofía no dijo nada pero imaginé que se movía incómoda en su sitio por el ruido de una silla.
-Había una chica en su departamento.
-Pero...eso no quiere decir nada. Dijo Cami segura.
-Yo...me enfadé y huí de ahí, Drew no logró seguirme yo tomé un taxi y me bajé calles después.
Ni si quiera yo lograba entenderla. ¿Que había de mal en eso?
-¿Así que el nunca hizo algo mal? Debiste quedarte y escuchar, el te invitó a quedarte ahí por algún motivo.
-Lo sé, solo quería huir por que no me sentía segura y pensé en ti de inmediato. Supusé que ahora ambas compartían un abrazo.
-Cariño haces bien en venir aquí pero no puedes simplemente alejarte de él, tienes que llamarlo y decirle dónde estás, deben hablar y tendrás el espacio, piensa en el bebé, yo no podría seguir si Lau no estuviera aquí.
Decidí ir al dormitorio y tomar un baño. Necesitaban un tiempo más de hermanas.
Cuando entré esta vez a la cocina las saludé ambas.
-Hola amor. Besé sus labios.
-Lo llamaré. Declaro Sofía y salió del sitio.
La subí a la encimera y la besé de manera más profunda. Sonrió en medio del beso.
-Wow ¿A que se debe? Preguntó divertida y con sus labios enrojecidos levemente.
-Nada, sólo que me encanta estar contigo. Declaré y la besé más.
Levanté su polera buscando un poco la piel de ese sitio y acaricié con paciencia.
-El dice hola mamá. Lo hizo con voz tierna.
Camila tomó mis mejillas y me miró fijamente.
-¿Escuchaste la plática verdad?
Abrí mis ojos sorprendida, no entendía como la sabía, mi sonrisa debía ser muy obvia.
Traté de distraerla con besos en su cuello pero no funcionó.-Ok, si lo hice.
-Te amo Lau, no lo dudes.
-Jamás, yo los amo a ustedes.
Horas después Sofía charlaba con Drew en el patio. Yo dirigí una mirada intensa hacía a él, apenas se presentó en la casa. Camila me sonrió orgullosa y me detuvo de hablar demás. Ella también deseaba que el chico tratará a Sofía como debía y cumpliera con la responsabilidad de la situación.
Respiré tranquila, no tendría que lidiar con ambas al mismo tiempo. Camila no tardaría en tener los síntomas típicos, y despertarme pasada la media noche para exigir recetas extrañas se volvía en el verdadero problema. Aunque era lindo verla saborear la comida más asquerosa que pudieran mirar mis ojos.

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