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Mis lágrimas caen, y tienen un color obscuro; casí podría decir que tendrían el tono de mi alma y de mi corazón

¿Para qué me estoy desgarrando de ésta manera? ¿Para qué me estoy exorcizando de ésta manera tan dolorosa?

Lo único que podía tener en mi mente era que todo aquéllo era el reflejo de mi inocencia pérdida en aquél lugar dónde duré mucho tiempo, siendo torturado, viendo torturas, y haciendo daño, un daño irreparable.

He querido levantarme y salir de éste lugar, huyendo una vez más, una vez que me calmará eternamente, y me salvará de todos mis recuerdos dolorosos.  Pero, lo único que conseguía era caer de rodillas, haciendo que se rasparan, y frenarán automaticamente en medio de la tristeza qué estaba empapada en sufrimiento.

Seguía llorando, con mi rostro incado en mis rodillas, y con mis ojos cerrados, esperando a que milagrosamente se dieran las respuestas que necesitaba en mi camino, para poder levantarme y esforzarme para seguir cómo sí nada hubiera pasado. Más, mi mente se encontraba muy equivocada sobre todo lo qué estaba viviendo, porqué hubo un instante en qué sentí las caricias de alguién qué me estaba viendo en ésta posición.

Tenía miedo de que fueran las visiones qué me acompañaban durante tanto tiempo, en mi vida allá en el que una vez fue mi hogar.

—(Extraña): Así qué aquí has estado, todo éste tiempo, desde qué llegaste no me has ido a saludar. ¿Tan mal te fue conmigo, cómo madre?

¡¡MI MADRE ESTABA ATRÁS DE MÍ, DESPUÉS DE AÑOS QUE LA VÍ MORIR DE LA MANERA MÁS CRUEL, PARA QUÉ LOS KANG ME ALEJARAN DE SUS BRAZOS CÁLIDOS Y HERMOSOS, LOS MISMOS QUÉ ME HABÍAN FORMADO EN SU CALOR CORPORAL!! Intento incorporarme al oír su dulce y delicada voz, tratando de limpiar esas lágrimas qué me han hecho el ser más frágil.

—(Madre): Mi pequeñito, ¿cómo has estado en todo éste tiempo?
¿Por qué estás tan golpeado, y tan herido, qué te han hecho mi niño?
—¿Má, má, mamá, no estás lejos de mí?
—(Madre): Claro qué no, nunca he estado lejos de tí, nunca me he alejado de tu vida. ¿Por qué lloras así tan dolido?
— ¡¡¡MAMITA, ME HAS HECHO MUCHA FALTA, HE TENIDO MIEDO, MUCHO MIEDO, Y LOS MONSTRUOS HAN ENTRADO EN MI CASA, PARA ARREBATARME EL RECUERDO DE TUS BESOS EN MI FRENTE!! *He comenzado a llorar una vez más, una vez en la qué se estaba sintiendo cómo las piezas de mi alma se habían hecho pedazos, las mismas piezas que estaban a punto de ser cenizas y no tenían un retorno para volver a repararse de nuevo.
Mi madre me abraza, tan dulce y cálidamente qué era el sentirme protegido, cómo el chiquillo que lloraba al ver a su madre morir, de la manera más abominable que hubiera sido creada.
Lloraba sin consuelo, con aquél retrato empuñado en mis manos, intentando hacer qué mi mente no me jugará una mala pasada, cómo siempre lo había hecho en todo éste tiempo. No podía tener el consuelo qué deseaba, pero me esforzaba mucho más porqué se hiciera de la mejor manera en mi vida.
Cada lágrima salía con un grito desgarrador de lo más profundo de mi ser, era cómo sí todo lo pesado quisiera cobrar vida y tener el don de hacerlo sentir vivo a través de mi alma.

¿Será el producto de aquéllo qué me ha dolido durante tanto tiempo, ha sido producto de los últimos años en que me sumergí a la esquizofrenia y la locura total de mi vida?
No sabía nada más qué anhelaba éste momento nunca fuera quitado de mis memorias y de mi ser, porqué anhelaba volver a ser un chiquillo protegido por su madre.

Ambos estábamos envueltos en lágrimas que no tenían una definición alguna, o qué pudieran estar en un cofre, para que fueran asesoradas por toda una eternidad para que un mañana, cobrarán vida y un significado especial en el universo.

Cada segundo al lado de mi madre se había hecho una hermosa realidad, la misma que esperé durante tanto tiempo para comenzar a sanar mi interior, el que había sido destrozado por la furia de la maldad del mundo y de la existencia humana.

Quería abrazarle con todas las fuerzas de mi ser, pero sentía que podría lastimarle, y que pudiera haber sido perjudicial para su corazón; así qué me límite a hacerlo con las pocas fuerzas de mi corazón, intentando decirle al mundo y Al Autor de él, que no me alejaran todavía de mi madre, porqué necesitaba ser reparado en todas mis partes, sacando lo peor que he tenido, haciendo que fuera una última página en la que me pudiera hacer un mejor hombre entre los humanos. Quería ser el personaje más afortunado, por tener ése contacto cercano con quién se había ido a la fuerza.

Pasaba el tiempo, en una medida que me había hecho sentir el primer día de mi vida, estaba empezando a dar sus frutos con pequeñas cosas que me llenaban el ser interior que tenía adentro.

Las caricias de mi madre, resultaron ser tan reparadoras, qué me daban la sensación de que cada pieza destrozada en mi interior se estaba armando de la manera más perfecta, y delicada, para darle un toque distinto a mi existencia, la misma que aún no comprendía porqué seguía de pie, o porque me podía hacer fuerte en medio de ello.

Al momento, he comenzado a sentir, cómo la voz de mi madre ha resultado ser tan acariciadora y tan tierna, qué me habían hecho volver en el tiempo y el espacio, a darle una nueva oportunidad para que mi corazón fuera levantado, mi demencia fuera sacada de mi interior, aúnque fuera por unos pocos, pero valiosos instantes, para que todo tuviera su valor y su significado de vida. Lo anhelaba, cómo se anhela el sol, después de una larga jornada de obscuridad. Necesitaba el brillo de mi madre para poder continuar en un valle que no podría ser más que otro, qué el de las dificultades para caminar.

¿Quién podría quedarse a mi lado, siendo un manojo de tormentos y demonios qué detesto?

Alma oscura, alma blancaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora