Ya no estaba sintiendo mi vida, ya me estaba haciendo idea de qué debía estar en éste lugar, soportando el suplicio de mi alma.
Cada golpe qué estaba recibiendo, me devolvían al lugar dónde las cosas se han deteriorado por muchos años en mi vida, dejándome ver recuerdos dolorosos. Y lo peor, es no saber la manera de arrepentimiento por cada mala acción y cada lágrima causados por el modo en qué hice daño.
Sin embargo, estaba más con dolor emocional, qué dolor físico, todo era una travesía en dónde le veía reflejado en un ser maligno que no era digno de representarle, o de tener su rostro puro.
En medio de cada golpe y de cada argumento qué recibía, cerraba mis ojos, tratando de qué mi mente no se desprendiera de sus recuerdos más dulces, en dónde me sentía cuidado, o dónde me sentía valorado, e incluso amado profundamente.
Cada pieza de recuerdo, era tan valiosa para mí, cómo lo fue el cielo en mi existencia, por aquél lugar.
Su sonrisa, sus ojos contemplando mi alma, su manera de esconderme en su regazo, su dulzura de corazón, la simpleza de su alma, el modo de ver la vida, su manera de enseñar la vida.
Todo esto la hacían tan valerosa para mí.
Definitivamente estaba agonizando, estaba a punto de quedarme aquí, en dónde debía estar desde hace mucho tiempo, cómo el día en qué me entregue a Hyorin, intentando reemplazarle y hacerle notar qué ya no valía para mí.
¿Cómo se puede arrepentir de algo tan atroz, cómo lo qué hice con ella? ¿cómo puedo enmendar las alas de un ser tan puro, cómo lo es ella?
Menos mal, menos mal no me está viendo en la completa fragilidad de mi ser, intentando ser lo qué debía, desde un comienzo. Alguién frágil, alguién qué le anhela con cada fibra, pero qué a su vez teme, teme de su reacción. Teme por el modo en qué debía pedir disculpas, tratando de reparar el daño causado a un noble corazón.
—(Demonio): ¡¡Veo qué te dejas golpear, cómo el muñeco qué detesto, y quiero acabar con mis pies. Así es aburrido, quiero qué te levantes y demuestres algo de valor y de valentía.!!
—¿Qué objeto tiene? *toso, y escupo sangre, quedando nuevamente en el suelo.*
—(Demonio): ¡¡Para tí ninguno, pero yo merezco qué mi marioneta podrida, sea destruída y quitada de en medio, de una buena vez y para siempre.!!
—Por mí, puedes acabarme ya. No quiero ver cómo me acabas, sólo hazlo de una maldita vez. Necesito sentirlo y saber qué seré un maldito huesped en éste asqueroso lugar. ¡¿Qué esperas?!
Al terminar de medio responderle al demonio, escuché una voz lejana, pero hermosa, y conocida. Aquélla voz qué me hacia recobrar la fuerza para continuar, aún con dificultades.
Esa voz qué me recalcaba tenía qué obedecerle.
¿Mi mente me ha jugado una mala pasada otra vez? ¿Es una visión errada de ella? ¿Será otro de los némesis qué están aquí?
—(Mariana): ¡¡¡¡YA BASTA, BASTA, DÉJENLO EN PAZ!!!!
—(Demonio): Vaya, vaya, vaya, finalmente el telón del teatro se ha abierto al público. Vamos a ver la estúpida obra "salvando a una bolsa de estiércol, porqué le amo", con Changkyun y Mariana cómo protagonistas, y el mejor de los antagonistas, mi deidad.
—(Mariana): Tú puedes ser más cobarde, y menos deidad de lo qué te creés, pero no le seguirás haciendo daño.
—(Demonio): Al parecer tienes los ovarios suficientes, cómo para venir y decirme qué soy menos deidad qué antes, cuándo es todo lo contrario.
Tú tienes un lugar de tormento, reservado, junto con el de éste cretino. Después de todo, soy el menos interesado por el regreso de ustedes a dónde quieran qué se fuesen a ir.
—(Mariana): ¿Tan asqueroso e inmundo tienes qué ser, para que hagas esto?
Lo dice con un tono de voz tan triste y lleno de dolor, que quería levantarme y decirle que todo estaría bien. O al menos eso creía.
Siento qué se va acercando hasta dónde me encontraba, para luego inclinarse hacia mí, y comenzar a acariciarme el rostro, el mismo qué estaba ensangrentado y lleno de heridas, heridas profundas qué hacian sentirme avergonzado con ella, porqué sabía lo qué estaba intentando hacer por mí.
Sentí qué estaba llorando por mi causa, dado qué sus lágrimas caían de lado a lado, salpicando mis heridas, y brindándoles un breve pero verdadero alivio para que no tuviera tanto dolor. Sus manos han comenzado a acariciar una y otra vez mi rostro.
De su voz salían palabras tiernas, para mí.
—(Mariana): Aquí estás, tan pequeño y hermoso. Aquí estás tan triste y dolido.
Tú no tienes la culpa de nada malo, tú eres el ser qué debe volverse fuerte en medio de la maldad que ambos percibimos.
Tú, fuiste quién me enseño lo que es el mundo. Y ahora, no puedo hacer mas que aferrarme, desgraciadamente a tu alma. No me iré de tu lado. Aúnque, esté ausente, porqué eres parte vitalicia de mi vida y mi alma.
Aquí, y en dónde sea qué estés, no habrá nadie que pueda reemplazarte, porqué eres hermoso, hermosamente frágil y sobre todo fuerte. Eres valiente, y paciente. No puedo encontrar a mejor ser qué tú.
¿Cómo podré sanar aquéllas heridas que llevan mi nombre, por causa del daño qué nos hicimos, y qué ambos tenemos una imagen distorsionada de nosotros mismos?
¿Cómo puedo tocar el corazón de un alma tan quebrada, por un malvado, qué no ha tenido compasión de nosotros mismos?
No sabré cómo hacerlo, quizá se me revele cuándo menos lo esperé, pero también en el momento menos esperado, podré ir contigo a lugares donde la maldad se detendrá hasta el cansancio. Tú me mereces, pero mereces más mi protección y mi amor, mereces mis cuidados, mereces mi ternura, mereces mi dulzura, mereces mi ¡¡¡MI PERDÓN GENUINO Y VERDADERO!!! ¡¡¡PORQUÉ REALMENTE TE AMO!!!
Al terminar de decir estás palabras, de sus ojos comenzaron a salir lágrimas más grandes, que de una u otra forma habían hecho qué el Seol se comenzará a derribar y partir en dos. Algo qué jamás había visto o sentido, algo realmente maravilloso y perfecto para que mi vida dijera lo mismo que ella ha dicho, la amo genuinamente...
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Alma oscura, alma blanca
Fanfiction«No quiero destruir tu alma blanca, con mi alma llena de oscuridad, debes abandonarme, aúnque no quiera, aúnque me cueste la vida olvidarte. Tú, fuiste quién me enseño lo que es el mundo. Y ahora, no puedo hacer mas que aferrarme, desgraciadamente...
