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He despertado, en otro lugar, diferente al que he dejado. Lo cuál me daba la sensación de haber logrado mi cometido, el mismo que no podía haber tenido en mucho tiempo.

Comienzo a recorrer un bello campo verde, lleno de las cosas más bellas del universo.

Viendo florecer la vida en su máxima expresión que me daba la alegría que me fue quitada en un instante, sentía que era devuelta en su totalidad, con pequeñas cosas que me llenaban el alma.

De pronto, notó qué se acerca un joven fuerte y apuesto, pero con varias heridas en muchas partes de su cuerpo, por no decir que las tenía en su totalidad.

Intento levantarme, y caminar lejos, intentando evadirle, pero no he podido hacerlo, porqué no pude encontrar la manera para escapar, ante su tierna manera de verme y de hacerme sonreír, aún cuándo tuviera vergüenza de ello.

—(Joven): Hola, a tí te estaba esperando.

Volteo a ver por todos lados, buscando a alguién mas, al que estuviera diciéndole eso que acabe de oír.

—(Joven): No me evadas la mirada, dulce niña. Porqué, sí, sí es a tí a quién estaba esperando en éste lugar. Sabía que llegarías de la manera más triste y forzosa que pudiera haber sido creada. Pero, aquí estás, creó que vienes a ser sanada de esa enorme herida que tienes, la que atraviesa el pecho, y la espalda de tu abatido corazón. O ¿Me equivoco?

Sentir aquél dolor en un lugar tan mágico, era tortuoso para mi alma afligida.

No supe que emutar en el momento, sólo quería ser la criatura invisible que nadie pudiera herir nuevamente en la vida.

—(Joven): ¿Por qué no me respondes? ¿Tan mal me he comportado contigo, para que no me respondas eso?
—Lo, lo, lo siento, es sólo qué no sé porqué se ha esforzado en acercarse a mí, para decirme ésto. Cuándo lo único que he querido es estar tranquila.
—(Joven): Vas a tener tranquilidad en tu vida, a causa de tu noble corazón, y tu pureza. Pero, debo moldear tu vida, como un diamante, para que pruebes el poder de la vida, en todo su esplendor.
—¿Por qué me estabas esperando, sino me conoces?
—(Joven): Porqué tú eres el tesoro mas enorme que hayan podido crear las Manos De Mi Padre, porqué se siente la pureza de su respirar, y porque eres el ser con el que Mi Padre se conecta, aún en medio de tu ausencia.
—¿Tu Padre? ¿Quién Es?
—(Joven): Ya lo sabrás en su momento.

Me ha tomado de las manos, haciendo que caminará junto a él, de una forma tan tierna y delicada, que disfrutaba cada paso que daba, recorriendo éste bello lugar, en el que me encuentro ahora.

La paz que tenía era una de las cosas que mas atesoraba en mi vida, porque es el tiempo en que anhelaba seguir permaneciendo durante la eternidad. ¿Podré tener éste tiempo así? ¿En que  momento podré verlo, sí aún lo extraño?

—(Joven): ¿Por qué piensas en él, sí te hizo daño?
—Amm, emm, yo, yo, yo no pensaba en él, yo solamente estaba...
—(Joven): Sé que aún le quieres con amor profundo, pero, para ello, deberán tener un gran encuentro, en dónde van a revelar sus vidas y corazones de una forma distinta.
—¿Qué quieres decir con eso?
—(Joven): Lo conocerás, y lo sabrás cuándo el tiempo indicado sea sobre ello.
Por ahora, no podré hacer más que darte el aliento que necesitas para seguir caminando en éste mundo.

El recorrido, con aquél joven se había hecho algo más que un simple pisar el suelo, y ver que las huellas del tiempo fueran borradas, era mucho más allá de lo que cualquier ser humano pudiera comprender en la vida, porqué tenía tantas cosas diferentes, que al final me resultaban indescriptibles, e incluso mas profundas, de lo que el mundo pudiera comprender.

Al observar al rededor, veía tantas cosas bellas, que me estaba emocionando hasta por ver a una hormiga trabajando, llevando el alimento para sus hijitos y sus familiares. Era incomprensible para mi mente, todo aquéllo qué estaba viendo en el paso del tiempo.

Veía jovencitas que estaban arregladas con túnicas blancas que relucían ante el color y el brillo, y la hechura de sus telas. Estaban tan joviales, que el mundo se presentaba en su existencia misma.

Sonaban aquéllas risas, cómo la melodía mas pura y hermosa que se pudiera tener presente en ellos, se sentía muy diferente a todo lo que yo pudiera conocer.

Ví un comedor súper grande, era una mesa larga, y con sillas para muchísimas personas que llegaban allí dónde estaba, era cómo sí hubiese un festín de algo que no conociera.

El joven me hablaba que en algún momento éste gran comedor tendría una celebración muy importante para el universo. ¿Qué podría ser tan importante, cómo para ser celerado en éste bello y perfecto lugar?
No creó conocer aquélla respuesta.
Sólo seguía caminando con él, hacia el lugar en que me debería llevar él.

Luego de unos instantes, llegamos a una enorme casa, de color blanco, en dónde todo se notaba tan blanco y perfecto qué no quería salir de aquí jamás. El joven tocó la puerta, y abrieron la puerta sin emutar una sílaba.

Entramos, yo estaba con mis pasos titubeantes, él lo notó y me tomó de las manos, en una forma muy delicada y dulce, que me hacían sentir lo que nunca había experimentado en mi vida terrenal; un amor que no podría comparar con nada en el universo y la vida. Al darle mi mano, sentí fuerzas internas que me motivaron a seguir adelante con mayor perseverancia.

Entré en aquél bello lugar, y esperaba algo malvado, o triste; más no fue así, era todo lo contrario, era dulce, cálido, apacible, y perfecto.

Esperaba a que otra persona u otro ser, saliera de allí, pero salieron tres personas muy diferentes a las que pensaba ver en éste lugar.

Eran un anciano, un pequeño niño, pero la que más me impacto fue Ingrit, después de tanto tiempo, le volvía a ver.

No sabía que hacer, porqué tenía muchas emociones encontradas, y que no podía comprender. Por un lado quería abrazarle, por otra quería reclamarle, y por otra quería ser paciente a qué podría suceder con éste encuentro.

Alma oscura, alma blancaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora