Alejandría

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Mundos majestuosos elevados a la inmortalidad, penosamente disueltos por un benefactor de lo infecto, magia hermética, tan sublime y reducida a cántaros de cenizas. Fuego carente de alma, sazonador de lo profano, carcomiendo letras eruditas, devastando el talón incendiario del inocente papel, manos grotescas que disciernen sobre la pureza llameante de un acto inhumano, bellezas en todas las lenguas complotaron con el fuego una melodía que desgarraria millones de ojos, sencillez e impunidad urdida en la manta del todo incendiaron por la eternidad la fría noche, silencio para quienes soltaron su piel sobre las hojas de su mente, muerte para millones de universos, purga para el arte, vida para lo injusto justificando el libre albedrío, mientras se consumía la literatura fue consumada la hipocresía.

Relatos de un don NadieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora