El cielo parece un marco de algo más allá pintado en el espacio, como el silencio en tus respuestas, mire por horas la silueta de tu sombra, albergue una guerra mental de la cual vos no eras parte pero si partiste, las cosas no siempre tienen sentido, últimamente dudo de todo y lo callo en estupefacientes, ando buscando un techo, uno que no encuentro, parece que nada termina ¿Por qué eso termino? El gusto es diferente, la motricidad, las palabras no se ven ni mucho menos suenan igual, el sonido de tu voz es un recuerdo viejo perdido en ese cajón desgastado, está al lado de lo bien que te quedaba mi visera, tu pelo despeinado y el recuerdo de cuando me levante con vos, esa vergüenza disimulada con sonrisas, comentarios irónicos e igualmente la tranquilidad del nosotrxs, ¿alguna vez lo hubo? Te extraño, nose si está bien decirlo, creo que el ahora es un reflejo tétrico de los anhelos pasados pero difurcados por la intransigencia constante, por mi, por esa sensación de ausencia, que raramente no sentí en el pasto de esa plaza tirado en tus piernas, mirarte era entretenido, escucharte fue un privilegio, besarte era tranquilo, me tranquilizabas entre la ansiedad de la cotidianidad y la desesperación del intermitente futuro, me tranquilízaste, quería ruido solo porque cuando cantabas todo estaba en silencio, le bajabas el volumen a la vida, era como quedarse sin aire; entre discusiones absurdas y llamadas al alzar sentí algo, nose si es para tanto, pero siento que tenías que serlo, ¿No te pasa que pensas en que hubiera pasado si...? Yo me desarmo la siquis pensando en todo, pensando en, nose lo que pienso, últimamente no entiendo este desastre, me quiero escapar un rato a tus brazos, probablemente el suceso albergue un pedazo de anhelo que estoy sintiendo ahora, como si el recuerdo fuera un regalo del ahora para converger los conceptos cronológicos en un retazo feliz, pensame.
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Relatos de un don Nadie
DiversosCompilación de textos reflexivos, anecdoticos y fantásticos
