Oigo voces todo el tiempo, nunca se callan aunque tampoco dicen algo en si, solo balbucean palabras que no tienen sentidos por eso se pierden en el aire constantemente. Muchas veces alegan que se acerca el final, otras me piden que siga firme, hoy yo tuve que hablarles para no caer en ellas, cuando mi voz se torna la principal es cuando reducen su volumen, solo en esos momentos puedo elegir porque el resto del tiempo únicamente oigo dudas al respecto de lo que sea que piense o pienso, como ahora, me encantaría algo fácil que no requiera todo mi esfuerzo, me encantaría que el insomnio no se haga amigo de las horas en la madrugada, repetidamente comienzan charlas en mi cabeza que pareciera nunca van a terminar, es como convivir con tantas personas que hablan sin parar entre si pero nunca se dirigen a vos, creo que desvarío, tal vez estás voces me volvieron loco, tal vez por estar loco las escucho, tal vez nunca escuché nada e intento explicar lo que pasa por mi cabeza, no sabría decirte a estas alturas cuál es la certeza porque las voces me hacen dudar de cuando empezaron, se que no siempre las escuche porque recuerdo no tener estas ideas, lo que no recuerdo es algo antes, no puedo pensar en el silencio porque hace mucho lo empecé a buscar y cuando lo encuentro ellas al instante lo inundan de estrepitosos canticos, quisiera que le hablen a mis miedos pero ellas también le temen, temo dejarlas porque pienso en quien sería yo sin estos sonidos, sin estás letras que rodean mi vida, dibujando frases en los momentos, pintando anécdotas en los recuerdos, contando imágenes sin colores. Sueño con el suelo, suelo soñar que caigo pero no suena ningún grito, solo un rito que evita que despierte, me irritó al despegar, intento despertar, me tiento a volar ¿Debería hacerlo? Debo beber, bebo por deber, vivo para hacer que no deba volver, no quiero una vuelta sin querer, tampoco ver, quiero volverte a conocer, deseo ser, ser yo, ser alguien más serio, que se ría, que sonría, sin importar la noche sombría o las sombras ebrias que suelen vagar por la vida, mis oídos y dedos gritan melancolía, mientras escribía miraba las vías, las sanguíneas, las que parecen cuerdas que deben tocar una melodía, una al día de hoy que me haga sentir que estoy. Quiero estar, no quiero más susurros, quiero silencios sin murmullos, quiero que se termine pero que quede algo a su vez, quiero dejar algo que me sepa responder el último ¿Por qué?.
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Relatos de un don Nadie
RandomCompilación de textos reflexivos, anecdoticos y fantásticos
