Segundo Final

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El ante último paso para llegar al barranco, dudando en la caminata de si voy a saltar o no, la variación lumínica converge con esa carencia de sonidos, nuevamente los ojos en la cima de un lugar que solo es el inicio, catástrofes humanas en pinturas rupestres de algún antepasado diseñador del arte; eh aquí un momento, un acople de ideas, una anécdota del hipotálamo, otra más que no es como las otras, tal vez sea de está forma inicial con la cual debo finalizar, creo que así lo siento, si esto es real realmente espero estar en lo correcto, aunque dudo de que me importe si no lo sea, entendí que no me entiendo por eso aplicó pesos en lugar de peso, por necio niego al ciego que veo un paseo auditivo en los colores, como un reo de sus dolores esos cuáles son mentales como los temblores que salen en mis visiones de juglares, trombones e imanes. No le busquen sentido a lo que está desorientado, hay cosas que solo suenan en mí cabeza por eso las suelto buscando expresar algo tan inmenso que se queda chico, es inaudito pedirle tiempo a un muerto, creo que dentro de las mentiras hay algo de cierto, cómo todo lo que digo ahora, como lo que busque transmitir con este libro y soltar con estas palabras, me siento un escritor sonámbulo que dice cosas mientras sueña, que añora sueños mientras está despierto, que dice algo cuando no hay nada que decir, no me hizo mejor, no me siento peor, no es algo que busque hacer por eso tal vez no tenga tanta razón entre estás ideas racionales, solo lo hice, encontré puertos, conocí mentes, me enamore de otros escritos que fueron aportando vida a estos relatos, a este relator que nadie es, que no es nadie, que no quiere ser alguien, que quiere ser el, que intento ser yo, solamente eso hago cuando escribo, trato de mostrarme a mismo para verme, para leerme, para escucharme sin entenderme, porque me gusta el eco que se hace en mí mente cuando me leo, cuando me observo e intento describirme, me gustaría gustarme, me encantaría tener tu mirada para apreciar lo que hago de la misma forma en que vos lo haces, me siento diminuto como el piojo y su ojo, quiero sentir que estás acá como ahora mismo, porque es lo que me llena en estos momentos, estar acompañado de tu silencio que está, que no se va, porque seguís a pesar del tiempo, gracias por ser vos, por permitirme conocer los giros de tus rulos. Me siento mareado al pensar en las vueltas que dió la vida, desde el ser hasta que creí tener que detenerme, ahora se con certeza que las dudas son lo único que tengo, por esas preguntas que no me hiciste sigo acá, respondiendome a mi mismo las mil inseguridades a cerca de mi, ahora me siento seguro a pesar de que no haya seguridad, porque esto está terminando a tu lado.

Relatos de un don NadieHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora