Segmentos recientes de escritores difuntos, como melodías de Sinatra al compaz de las letras de Hesse, contextos varios, variando sobre percepciones posibles de pocos, esos pocos que valen tanto, si es que el valor realmente varía su valor, intrepidez, luces brillantes, pensadores prendidos, un cardumen de tiburones cantándole a los peces, papeles partidos de metáforas, mentiras voraces causando efectos vocales cual alaridos de un cisne, ecos estruendosos, silencios empíricos tras esos predicadores mudos, otro Mesías respaldado de escuadrones, amor vandálico vendado para no escuchar esas obras de arte en las paredes, más músicos despertando a genocidas, basta de palabras dispuestas para el que no quiere leer, sean más hablen menos, mírense para sentirse llenos.
Una lucecita parpadeaba en ese cementerio, alumbrando más que los faroles a tantos destinos, la luciérnaga volaba por el espacio apaciguando aleteos de mariposas, destellando como el reflejo de quien escribe, inerte, solemne, hambriento de apagarse para sensar lo que no se siente, ya somos grandes para jugar con las muñecas es momento de cortar con ellas.
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Relatos de un don Nadie
RandomCompilación de textos reflexivos, anecdoticos y fantásticos
