Un barco de papel navegaba en un mar de penas, errando a la luz de su lucero, buscaba paz entre aguas turbulentas, como el silencio de un estallido. Dos meses flotó sin rumbo, suplicando uno, deseaba un capitán que encaminara la marcha para marchar de allí, ese lugar sin lugares para las letras, con todos los renglones llenos de tinta caduca, no había espacio a pesar de ser infinito el espacio, resultó ser ínfimo, el sol entristeció al ver la soledad del navío, ordeno a las nubes acompañarlo en su odisea, ellas obedecieron y le susuraron al viento que cantara, comenzó una serenata que llamó la atención de todo los cuerpos gaseosos, miles de nubes se aglomeraron, fueron tantas que dieron comienzo a una lluvia y así termino.
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Relatos de un don Nadie
AcakCompilación de textos reflexivos, anecdoticos y fantásticos
